La reforma del Museo Etnológico de Muro, en punto muerto
Cuatro años después del anuncio del acuerdo para iniciar las obras, el centro continúa aún pendiente de la redacción del proyecto básico
PalmaEra el día 18 de febrero del año 2022 cuando la entonces Conselleria de Fons Europeus, Universitat i Cultura, encabezada por Miquel Company, anunció la inversión de más de 8 millones de euros por parte del Ministerio de Cultura y Deporte en las reformas de diferentes museos e instituciones culturales de las Baleares de titularidad estatal. Entre ellas se encontraba la “rehabilitación integral arquitectónica y museográfica” del Museu Etnològic de Muro, que desde hacía años arrastraba deficiencias importantes que dificultaban su funcionamiento. “En estos momentos ya se ha licitado la redacción del proyecto arquitectónico, cuyas obras está previsto que se inicien en 2023”, se afirmaba en el comunicado publicado en la web del Govern aquel mismo día de 2022, es decir, hace más de cuatro años.
A día de hoy, ni han comenzado las obras ni parece posible aclarar cuándo comenzarán. Porque, además de necesitar implicación política y burocracia, esta reforma requiere una alianza institucional que parte de un embrollo de competencias que ni los mismos responsables tienen del todo claro. Mientras tanto, la situación del edificio no solo no ha mejorado, sino que ha empeorado en estos cuatro años.
La gestión de las obras
El edificio que alberga el Museo Etnológico de Muro data del año 1670 y dispone de unos mil metros cuadrados de exposición. Ya hace más de una década que desde diferentes sectores se ha reclamado una intervención urgente y profunda para adecuarlo a sus funciones: el suministro eléctrico es antiguo y deficiente, diversas salas están cerradas por no disponer de las condiciones mínimas para la conservación y visita, y es un edificio que no cumple con los requisitos básicos de accesibilidad, por enumerar solo algunos de los motivos que hacen imprescindible y urgente una reforma estructural.
Ahora bien, en la gestión de esta reforma están implicadas, en diferente medida, hasta cuatro instituciones: el Ministerio, el Gobierno, el Consell de Mallorca y el Ayuntamiento de Muro. Si bien fue el Gobierno quien hizo el anuncio de la reforma durante la anterior legislatura, actualmente la respuesta de la Conselleria de Turisme, Esports i Cultura a cualquier petición sobre el Etnológico de Muro es que “la gestión está transferida al Consell de Mallorca, que es de quien depende la ejecución de las obras”.
Ahora bien, según la Ley de delegación de competencias del Museo de Mallorca –el Museo de Muro es una sección– publicada en el BOIB en febrero de 2019, “las inversiones que se realicen en los susodichos edificios e instalaciones, y que no supongan su mera conservación y mantenimiento, han de ser programadas por la administración del Estado y por la Administración de la comunidad autónoma de las Illes Balears (...) a iniciativa de cualquiera de ambas administraciones o del Consell insular de Mallorca, y siempre con la consulta previa a los órganos competentes de esta institución insular”. Aun así, fuentes de la Conselleria insisten en que la gestión de la reforma depende del Consell y que el Gobierno solo tiene competencias sobre el personal. “Cada trimestre hacemos una reunión de seguimiento”, comparten fuentes de la Conselleria, sin ofrecer más detalles.
Desde noviembre pasado, el ARA Balears ha intentado obtener información sobre el estado de estas obras, y sobre la situación real del Museo, del área de Cultura del Consell de Mallorca, que lidera la vicepresidenta insular Antònia Roca. Hasta diez veces se ha realizado la petición, que o bien no ha recibido respuesta o bien ha sido pospuesta con la excusa de estar “a la espera del visto bueno de Patrimonio”. De hecho, las diferentes personas consultadas sobre esta cuestión coinciden en que toda la información pasa por la dirección del Museo de Mallorca, que si bien ha accedido a atender al ARA Balears, dependía de la autorización del Consell de Mallorca. Tres meses después, aún no ha llegado.
“La situación es complicada”
Quien sí que ha valorado el estado actual del museo, que fue reconocido como mejor museo europeo en el año 1981, es el alcalde de Muro, Miquel Porquer. Según él, en estos momentos el Ayuntamiento está pendiente de la recepción del proyecto básico de las obras. Un proyecto que, dice, hace más de medio año que esperan que les llegue y que depende del Ministerio, según asegura Porquer. “Los estudios previos están hechos, por los temas de humedades y por los sondeos arqueológicos que se tenían que hacer y que retrasaron todo el proceso de las obras”, expone. “Pero ahora estamos a la espera de tener el proyecto básico que se tendrá que autorizar tanto por parte del Consell como del Ayuntamiento. Se ha querido evitar que pasara lo mismo que con el Museo de Mallorca, que se han tenido que cerrar muchas salas después de la reforma porque han surgido problemas”, continúa Porquer, “y por eso nosotros ya tenemos estudios previos y actuaciones hechas. Ahora bien, los siguientes pasos dependen del Estado, porque por mucho que el gestor sea el Consell de Mallorca, el propietario, que pone el dinero y se encarga de todo, es el Estado. Cuando Gabriel Alomar dio el edificio no lo dio ni al Ayuntamiento ni al Govern, lo dio a Patrimonio Nacional, así que todo depende de ellos”.
Además de la reforma del edificio, el proyecto presentado hace cuatro años incluía la catalogación de los elementos que se exponen en él, que debía servir para rediseñar el futuro del museo. En mayo de 2024 se oficializó la compra de la casa anexa al museo, con la intención de depositar allí todo el material que contiene mientras duren las obras y de convertirlo después en parte del museo. Ahora bien, el alcalde confirma que tampoco se ha puesto en marcha ni el traslado del material ni su inventariado definitivo. Eso sí, el museo está abierto hoy en día, matiza Miquel Porquer. “La situación es complicada y está todo deteriorado, pero nos comprometimos a mantenerlo abierto hasta que empiecen las obras y así lo haremos. Y haremos todo lo que podamos para agilizarlas. Cuando nos llegue el proyecto básico, lo aprobaremos tan pronto como podamos y miraremos de empezar sin tener que esperar más. Porque si tenemos que volver a esperar, pueden pasar un par de años más antes de empezar”.