Muere el tipógrafo Rafel Horrach Llabrés, “luchador incansable por la cultura y la lengua de Mallorca”

Rafel Horrach no era un rector convencional, ni tampoco un historiador encerrado en archivos de polvo. Tenía la virtud –hoy tan escasa– de conectar la trascendencia del espíritu con la realidad tangible de la tierra

Rafel Horrach y Llabrés
Joan Socies
07/04/2026
2 min

Costitx ha perdido algo más que un vecino. Ha perdido uno de sus referentes intelectuales y espirituales más auténticos. Rafael Horrach i Llabrés de Can Mal (Costitx, 1955) ha fallecido a los 70 años y ha dejado un legado que va más allá de la sotana y de los libros de historia: se va el hombre que supo explicarnos quiénes somos para saber hacia dónde debemos ir.

Rafael Horrach no era un rector convencional, ni tampoco un historiador encerrado en archivos de polvo. Tenía la virtud –hoy tan escasa– de conectar la trascendencia del espíritu con la realidad tangible de la tierra. Su pasión por la historia, que le valió la excelencia académica en la UIB, no era un ejercicio de erudición vacía, sino un acto de compromiso con sus raíces. Su trabajo sobre el pasado de Costitx y su implicación en la divulgación de los Caps de Bou y la fundación de la delegación de la OCB en la villa son testimonios de esta voluntad de rescatar la memoria colectiva del olvido. Así, sus compañeros de la OCB local lo han recordado como “luchador incansable por la cultura y la lengua de Mallorca”.

Dentro de él latía una conciencia cívica innegociable. La defensa de la lengua catalana no era impuesta; era su herramienta de comunicación con Dios y con el pueblo. Este compromiso, que la Obra Cultural Balear reconoció con el premio Josep Maria Llompart en 2021, lo convirtió en un “agitador” en el mejor sentido de la palabra: alguien que hacía pensar, que sacudía las conciencias desde la humildad y la cultura.

De Lloseta a Costitx, pasando por su etapa en la Pastoral Universitaria, Rafael Horrach ejerció el sacerdocio como un espacio de diálogo. Allí donde muchos veían dogmas, él ponía humanidad y contexto histórico.

Mallorca perdió el 4 de abril un sabio de proximidad, uno de esos hombres que hacían el pueblo más grande cada vez que abrían la boca o la pluma. Que la tierra, que él tanto estudió y amó, le sea leve.

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