Toneladas de agua para un campo de golf sin permiso en Llucmajor: el Gobierno sanciona a la empresa responsable
Recursos Hídricos considera grave la infracción cometida por Novastar Ibiza SL, que hacía extracciones de un pozo sin autorización para mantener la instalación deportiva y la obliga a reparar sus daños
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PalmaLa Consejería del Mar y del Ciclo del Agua ha decidido sancionar a la empresa Novastar Ibiza SL por extraer agua subterránea sin autorización administrativa y destinarla al riego de un campo de golf privado de Llucmajor. Según ha podido confirmar el ARA Balears, el expediente de la Dirección General de Recursos Hídricos, que califica los hechos de infracción grave, también establece la obligación de reparar los daños causados al dominio público hidráulico. La instalación se encuentra en una finca rústica del municipio y coincide con las características de uno de los dos campos de golf particulares que Terraferida denunció el mes de mayo por el elevado consumo de agua.
El procedimiento sancionador señala que la empresa extraía agua de un sondeo situado en la parcela 489 del polígono 43 de Llucmajor y la destinaba a regar un campo de golf ubicado en la parcela 490 del mismo polígono. La resolución identifica las coordenadas del pozo y señala expresamente la ausencia de autorización administrativa necesaria para efectuar la extracción. El expediente dispone de los datos aportados por los agentes de Medio Ambiente después de que el grupo ecologista Terraferida pusiera en conocimiento de la Administración lo que consideraba un abuso: el hecho de que se utilizara agua de una captación presuntamente irregular para regar un campo de golf.
Comprobados los hechos, la Dirección General de Recursos Hídricos confirmó que esta actividad se realizaba sin la autorización administrativa pertinente. A esta irregularidad se añade la obligación de reparar el perjuicio ocasionado al recurso natural, una medida que va más allá de la sanción económica.
La documentación disponible no permite concretar todavía qué volumen de agua se extrajo, durante cuánto tiempo se mantuvo el aprovechamiento ni qué actuaciones materiales deberá ejecutar la empresa para restituir el dominio público hidráulico. Tampoco ha trascendido el importe exacto de la multa, ya que las fuentes consultadas han explicado que "primero hay que comunicarlo al destinatario de la sanción".
Terraferida ha señalado dos campos de golf recientemente
Antes del verano, la organización ecologista reclamó que se investigara el consumo de agua de dos campos de golf de uso particular, uno en Llucmajor y el otro en Manacor. Terraferida advertía que ambos estaban situados sobre masas de agua subterránea sobreexplotadas y consideraba que eran un ejemplo de lo que calificaba de "consumo exagerado y suntuoso" en suelo rústico de Mallorca.
La entidad exigía que Recursos Hídricos investigara las captaciones que abastecían estas instalaciones y comprobara si su actividad comprometía las reservas subterráneas. La denuncia llegaba en un contexto de dificultades de abastecimiento y restricciones de agua en diversos municipios de la isla. Ahora, el expediente contra Novastar Ibiza SL documenta precisamente una extracción sin autorización destinada al riego de un campo de golf en Llucmajor.
Un campo de golf particular, fuera del circuito federado
La instalación de Llucmajor no figura entre los campos de la Federación Balear de Golf, entre otras cosas, porque solo tiene unos pocos hoyos y no cumple con los requerimientos del sector. Fuentes de la zona identifican la finca con el nombre tradicional de Son Bono Vell, aunque esta denominación no consta en el fragmento del expediente consultado, que identifica la instalación mediante las parcelas catastrales.
La distinción es relevante porque el consumo de agua de estas instalaciones particulares se añade al de los campos de golf convencionales, pero no necesariamente se refleja en los registros deportivos del sector. La falta de inscripción federativa no significa, por sí misma, que un campo sea urbanísticamente ilegal. El expediente de Recursos Hídricos se centra en una cuestión concreta: la extracción de agua del subsuelo sin autorización administrativa.
No es la primera sanción por regar campos de golf con agua subterránea
El Gobierno ya ha sancionado diversos campos de golf de Mallorca por irregularidades relacionadas con las captaciones de agua y el riego. Uno de los precedentes más significativos es el de Vall d'Or Golf, en l'Horta (Felanitx). En el año 2018, Recursos Hídricos constató que se extraía agua de dos sondeos sin autorización y que se utilizaba para regar el campo. Los inspectores comprobaron que el agua subterránea se mezclaba con la de la depuradora de Portocolom. La Administración calificó la infracción relacionada con el riego de grave, ordenó la restauración del entorno y selló los sondeos.
Otro caso destacado fue el de Son Gual, en Palma, donde el Gobierno detectó extracciones no autorizadas e incumplimientos de las condiciones de una concesión. La resolución sancionadora de 2019 también exigió el sellado y la cimentación de las captaciones afectadas para restituir el dominio público hidráulico. La misma campaña de control incluyó expedientes contra Pollença Golf, por extraer agua sin autorización y regar con recursos subterráneos, y contra Golf Maioris, en Llucmajor, por una captación no autorizada. En el caso de Maioris, el Gobierno confirmó que la empresa había reconocido la infracción y había pagado la sanción con una reducción del 40%.
Estos antecedentes demuestran que el uso irregular de agua subterránea para mantener campos de golf no es un problema nuevo. También evidencian que las consecuencias administrativas pueden incluir, además de las multas, medidas para impedir que las captaciones continúen funcionando.
El agua del campo, bajo presión
Terraferida lleva años denunciando el aumento del consumo de agua asociado a la transformación del suelo rústico. La organización considera que la proliferación de grandes viviendas, piscinas, jardines e instalaciones recreativas conlleva una demanda de recursos que se añade a la presión de las actividades agrarias, urbanas y turísticas.
En su Inventario de la destrucción de Mallorca 2015-2024, el colectivo documentó la artificialización de 546 hectáreas de suelo agrario y forestal durante este periodo, así como la construcción de más de 5.000 piscinas nuevas. Para los ecologistas, los campos de golf particulares son una expresión especialmente visible de este modelo de consumo: superficies de césped que necesitan riego regular en un territorio donde la disponibilidad de agua subterránea es limitada.
El caso de Llucmajor añade ahora una consecuencia administrativa concreta a este debate. Recursos Hídricos no solo ha identificado una captación sin permiso, sino que también exige reparar el perjuicio causado al dominio público hidráulico.