Por la prohibición inmediata de las granjas en Ibiza

El artículo ironiza sobre las teorías negacionistas de Vox y la imposibilidad de afrontar las inundaciones de Ibiza sin planificación, inversiones y medidas de adaptación al cambio climático

4 min
Adam dejó 150 litros por metro cuadrado en 36 horas en la ciudad de Ibiza.
29/10/2026 - 21:00 h

PalmaSe deben prohibir las DANAs en Ibiza. Considero que no nos convienen ni un poco. Dejan agua, sí. ¿El agua hace falta? Seguramente –con champán solo ya no me llega para llenar la bañera: se ha puesto carísimo. Pero, si falta agua, que hagan más desaladoras. Las DANAs son de todo punto inoportunas: el año pasado ya pusieron en riesgo los closings de las discotecas y este año casi lo vuelven a hacer. Ha ido de poco. ¿No podrían pasar en febrero, que no hay ni Dios? Es obvio que las DANAs son contrarias al progreso, al ocio y a cualquier intento de ordenación. A mí me pillan sin paraguas cada octubre –un día de estos voy a un ‘chino’ y me compro tres o cuatro. Así están las cosas. Adam –así se llamaba la DANA en cuestión– dejó el domingo 18 en el aeropuerto de Ibiza 173,8 litros por metro cuadrado. En un solo día. Récord absoluto. Un caso palmario de intrusismo en la actividad de las desaladoras. ¿Por qué nadie hace nada? ¿De quién es la culpa?

No me gusta señalar, pero el gobierno ilegal de Perro Sanxe podría estar detrás. Nunca sabes por dónde te pueden salir. Hay aviones que pasan fumigando. Antenas en forma de colador que vete a saber qué radiación propagan. El clima está fuera de control, ¿y cuál es la reacción del gobierno? Ninguna. Poner la mano para cobrar. Menos mal que Vox ha encontrado una candidata en Baleares a la altura de las circunstancias: se llama Maribel Cerezo, es investigadora y profesora. Hace unos meses participó en una charla que se titulaba Cambio global: la realidad científica frente al mito de la emergencia climática. La organizaba el mismo partido. Efectivamente, no existe ninguna emergencia climática. Si llueve más que antes y de manera más violenta no es por el calentamiento global; si, año tras año, se baten récords de temperatura, es porque al clima le sale de los co**ones ir a jodernos, por joder y por tocar los co**ones y por nada más. (Seguro que estos de l’ARA Balears me censuran el artículo. No creo que me dejen escribir ‘joder’ con todas las letras. Ya no hay libertad ni hay nada).

Planificar a largo plazo

Así que la prohibición es la mejor opción si no la única. Conseguir que Ibiza sobreviva a las danas es prácticamente imposible. Y carísimo. Se deberían hacer obras de desagüe en la carretera del aeropuerto, que lleva veinte años inundándose cuando caen cuatro gotas; acabar la red de pluviales de Vila, porque está claro que con el tanque de tormentas no basta; lo mismo ha pasado con el tanque que se ha inaugurado en Playa d'en Bossa y que también se ha quedado corto; revisar los nuevos edificios y los viejos; limpiar arroyos y torrentes; reforzar todos los servicios de emergencias, contratar nuevo personal y vehículos y un extenso despliegue de obras más pequeñas o más grandes. Una factura que no podemos pagar. Y lo que es todavía más difícil: se debería pensar a largo plazo, planificar inversiones más allá de una legislatura, asumiendo que el cambio climático –imaginemos por un segundo que esta falacia fuera real– les costará a los ciudadanos millones y millones de euros. Nah. Imposible. A ver quién es el guapo que les dice que tienen que pagar más impuestos.

Por eso me gusta la posición de Vox. Es la más inteligente. A un político le cuesta muchísimo pensar más allá de los cuatro años: ¿quién puede decir si mantendrá la silla al terminar la legislatura? Por eso ellos ni lo intentan. En el documento 100 medidas para la España Viva (pasa por ser el programa electoral de Vox; no lo he encontrado en catalán, pero les he traducido el título gratuitamente) el medio ambiente o el clima no aparecen mencionados ni una sola vez. Ni una. Debe ser que España no ocupa un espacio físico; los españoles no estamos incluidos en el medio, sino que habitamos en algo parecido al metaverso. La verdad es que esto simplifica mucho las cosas, todo son ventajas. Si no hay medio que proteger ni regular, hay un montón de problemas que desaparecen de un plumazo, incluido el cambio climático –que ya sé que no, “pero y si sí”, como diría José Mota.

Por tanto, no queda más que la prohibición inmediata y a todos los efectos de las danas, una realidad inapropiada y virulenta –e invasora de la soberanía nacional–, y su regulación y ordenación en forma de lluvias escasas, llovizna o incluso un leve rocío. Ordenar la humedad: este debe ser el objetivo. Porque planificar y hacer las inversiones necesarias para hacer frente al cambio climático –que nooo, pero y si sí–, parece que queda fuera de nuestro alcance. Más aún cuando la tendencia que marca la agenda política, en Europa, en España o en las Baleares, ni siquiera reconoce la tierra que pisa, el aire que respira o el agua que bebe. Es un fenómeno que está ocurriendo sobre todo con la política migratoria pero también con el medio ambiente: la extrema derecha marca el paso y condiciona los programas, no solo en su propio ámbito ideológico, sino también dentro de la izquierda, que organiza su discurso desde el frontismo y no desde las ideas constructivas. Condicionar la política de medio ambiente sin ni siquiera mencionarlo. Los de Vox son gente hábil. Por eso están en las mejores condiciones para gobernar España a partir del 29-N. Tal vez es que a la izquierda la han tomado demasiado tiempo por boba.

stats