La realidad desmiente al Govern: las Islas vuelven a batir récords con más de 19 millones de turistas en el 2025
La cifra de visitantes es un 1,73% superior a la de 2024, pero el Ejecutivo ha renunciado a impulsar gran medida contra la saturación
Palma"Lo primero que me corresponde hacer es escuchar un creciente malestar social (...) que expresa un clamor compartido que nuestro modelo ya no puede crecer más en volumen, que nuestras islas ya han llegado a su límite, que pasar de casi 18 millones de visitantes a poder llegar a 20 millones no es sostenible. Por eso tenemos que hablar (...) de límites, debemos hablar de contención". La presidenta del Gobierno, Marga Prohens, pronunció estas palabras en el pleno del Parlamento del 20 de junio de 2024, en referencia a los 17,8 millones de turistas de 2023. Entonces defendía el Pacto por la sostenibilidad, una iniciativa que el Ejecutivo presentó como histórica en cuanto al cambio de rumbo a las Islas y que propuestas que no se conocen; el comité de expertos que debía encargarse de evaluarlas y seleccionar las más adecuadas nunca se ha puesto en marcha; el documento de bases para la transición ha quedado en una estantería, y el Ejecutivo ya ha dejado claro que no pretende impulsar ninguna importante medida de contención. Y eso que tenemos más de un millón más de visitantes que cuando Prohens consideraba imprescindible hablar de límites: 19.053.592 turistas –un 1,73% más que los 18,7 millones de 2024.
Las cifras del Instituto Balear de Estadística (Ibestat) lo reflejan en la por2. Los hoteleros siguen beneficiándose del grueso del negocio: de los más de 19 millones de turistas del 2025, 13,1 se alojaron en hoteles. Por otra parte, 2,5 millones acudieron al alquiler ilegal y casi un millón de visitantes lo hicieron en una vivienda de su propiedad.
Las medidas contra la masificación turística no han pasado de las palabras a los hechos. Ni subida de la ecotasa, ni aumento del canon de saneamiento de agua ni un impuesto para los coches de alquiler. El gran hito que el Govern presentó (otra vez), esta ocasión en Fitur, fue un sistema para monitorear las playas de Baleares, una medida que no implicará más que el hecho de que los bañistas puedan consultar la información en una aplicación. Atrás queda la palabra de la presidenta, que en septiembre de 2024 aseguró que se aplicarían medidas antes de la temporada de 2025.
Las Islas afrontan ahora la última temporada turística antes de las elecciones autonómicas de 2027 y la situación quedará tal y como estaba. El Gobierno se felicita porque los visitantes han aumentado en una tasa exigua en temporada alta, pero hace años que lo que sí aumenta es la insatisfacción de los visitantes con una temperatura estival que cada vez es más alta. El Ejecutivo no ha aplicado ninguna medida y el cambio climático ayuda a atenuar el golpe: la consultora de inteligencia turística Mabrian fijó en cinco puntos el aumento de la decepción de los turistas por motivos climáticos entre 2021 y 2023. Y cada año también se baten récords de temperatura elevada y oleadas de calor más largas.
Por otra parte, el Gobierno también intenta colocar el mensaje que está desestacionalizando. Pero es importante aclarar que desestacionalizar es repartir a los turistas de la temporada alta entre otros meses para mermar la saturación, no dejar los picos de visitantes iguales y aumentar los otros meses para no dejar ninguna oportunidad de negocio sin exprimir. "Los datos nos dicen que hay un cambio de tendencia", asegura ahora el Ejecutivo, que debatirá el miércoles la subida del ITS con la Mesa de diálogo social sin intención de hacerla efectiva: para empezar, las patronales están en contra. Lo que sí ha cambiado de tendencia son las protestas en la calle: fueron masivas en verano de 2023, tuvieron remanentes en 2024 y se han apaciguado en 2025.