¿Cuál es nuestra cultura, según Vox?
El partido se opone al velo islámico, a los menús halal ya la regularización de inmigrantes, pero rechaza exigir el catalán como herramienta de integración
PalmaVox ha lanzado varias iniciativas parlamentarias contra el uso del velo islámico y los menús halal en las escuelas. También se ha posicionado en contra de la regularización de inmigrantes planteada por el gobierno español. Todo ello, tal y como ha insistido en distintas ocasiones la portavoz del partido, Manuela Cañadas, con el objetivo de preservar "nuestra cultura". Pero, preguntada sobre si los inmigrantes deberían aprender catalán, como pidió el vicepresidente primero, Antoni Costa, Cañadas no lo consideró necesario. "Lo que deben hablar primero es castellano, e integrarse en las costumbres de aquí", dijo en rueda de prensa. ¿Cuáles son, según Vox, estas costumbres?
Vox tiene una idea de España como nación indivisible y rechaza que las lenguas minoritarias del Estado (como el catalán) tengan estatus propio. De hecho, el líder autonómico de Vox, Gabriel Le Senne, niega la unidad de la lengua catalana. Además, la formación aboga por la supresión de las autonomías y una total centralización del poder en Madrid. Entonces, ¿cuál es, según esta formación, la cultura mallorquina? "Las telas de lenguas, los senallons y las palmas (...), la fiesta de Sant Antoni", definió el portavoz de Vox en Manacor, Esteve Sureda, en una entrevista reciente en el ARA Baleares. Más allá de ello, Vox apela a una idea general de España, reivindica su pasado imperialista y vincula la cultura a la civilización occidental. También saca pecho de las raíces en el cristianismo y los valores conservadores del Estado por contraposición a lo que sus dirigentes califican de "globalismo" y "multiculturalismo", y obvian los vínculos históricos de Baleares con el mundo árabe.
En cambio, Vox sí remarca los vínculos del Estado con América Latina, a través del concepto 'Iberosfera', que también incluye a Portugal y aspira a crear un área de influencia ante gobiernos de izquierdas. "La amenaza sobre la Iberosfera es común en todos los países, y sus consecuencias se han podido apreciar en países como Cuba, Venezuela, Argentina y Chile", dijo el líder estatal de Vox, Santiago Abascal, en un comunicado del partido. "Más de 700 millones de personas forman parte de la Iberosfera, una comunidad de naciones libres y soberanas que comparten una herencia cultural arraigada", expresaba el mismo escrito.
"Vox es un espacio político que tiene una gran pluralidad interna en cuanto a cómo define la identidad nacional española", apunta el analista político Toni Fornés. "Hay un consenso para definir un pueblo español único, monolítico, lo que justifica su posicionamiento centralista, contrario al reconocimiento de la diversidad de los distintos territorios y nacionalidades", considera. "Pero la Iberosfera ha generado conflictividad interna entre la corriente más integrista y cercana al falangismo, que aplica un posicionamiento migratorio mucho más duro, y la que tiene una vocación imperial, que reconoce a los pueblos hispanos y los incluye en el proyecto de construcción nacional española", añade. "Vox establece una confrontación con una sociedad occidental, católica, contra un elemento que califica de invasor, con otro tono de piel o religión, y que presenta como una amenaza", resume.
El periodista experto en extrema derecha Xavier Rius define así el concepto de Iberosfera: "Es la España de Don Pelayo, Isabel la Católica, que una vez recuperada la Península llevaron los valores del cristianismo al continente americano". "Vox empatiza mucho más con sus aliados latinoamericanos que, por ejemplo, con sus homólogos en Francia liderados por Marine Le Pen, puesto que comparten una visión más tradicional de la familia", continúa. Por eso, advierte, "la extrema derecha dirige el discurso antiinmigración contra los asiáticos, musulmanes y africanos".