No hablar la lengua del paciente pone en peligro los diagnósticos de los médicos
Un estudio de la UPF constata que la discordancia lingüística en el ámbito sanitario puede provocar diagnósticos erróneos, menor adhesión a los tratamientos y una relación menos sólida entre médico y paciente
PalmaUn estudio de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) de Barcelona ha constatado que no garantizar la atención sanitaria en la lengua de los pacientes puede poner en peligro la precisión diagnóstica, la confianza entre médico y paciente y la calidad asistencial.
El trabajo, publicado en la Revista de Lengua y Derecho, alerta que la situación no solo afecta a los recién llegados, "sino también a la población autóctona con una lengua minoritaria o minorizada en diferentes países del mundo", informa la UPF en un comunicado de este lunes.
La investigación ha consistido en una revisión bibliográfica que incluye un centenar de trabajos de diferentes disciplinas sobre el impacto de la discordancia lingüística en la atención sanitaria en territorios como los Estados Unidos, el Canadá, el Reino Unido, Finlandia y también el País Vasco.
Migrantes y autóctonos
En el caso de la población de origen migrante que no domina ninguna de las lenguas del país de acogida, la discordancia lingüística puede tener consecuencias "graves", como diagnósticos erróneos, menor adherencia a los tratamientos o realización de pruebas excesivas.
No obstante, el estudio ha revelado que la discordancia lingüística no solo afecta a la población migrada, sino también a la población autóctona con una lengua minoritaria o minorizada, "aunque sea bilingüe y pueda expresarse también en la lengua dominante con más o menos fluidez". Un hecho que se vive actualmente en las Illes Balears con el catalán.
En investigaciones realizadas con hablantes de galés en el Reino Unido, de francés en zonas angloparlantes de Canadá, de sueco en Finlandia y de euskera en el País Vasco se ha concluido que la capacidad de expresarse en una segunda lengua "disminuye especialmente en situaciones de estrés, vulnerabilidad, miedo o dolor intenso".
Niños y adultos
En la mayoría de estudios anteriores, excepto en Finlandia, se ha constatado que las personas mayores y los niños son los grupos "más expuestos" a los riesgos de la discordancia lingüística en la atención sanitaria.
En el caso de las personas mayores, el deterioro cognitivo puede empeorar sus consecuencias en una segunda lengua, lo que dificulta la atención sanitaria.
En los estudios de Gales y el País Vasco, también se ha concluido que los niños, especialmente si son pequeños y aún no han podido desarrollar las competencias bilingües, dependen de la lengua materna para describir síntomas "de manera precisa".
Entre hablantes de estas comunidades, también se ha constatado el valor identitario de la lengua para muchas personas y que la imposibilidad de poder hablar en la lengua propia puede afectar "la posibilidad de crear una relación de confianza con el facultativo".
Después de este primer estudio, habrá una investigación sobre las consecuencias específicas de la discordancia lingüística en Cataluña, una cuestión "inexplorada" hasta ahora.