Como era Juanjo Montserrat, según su madre: "No quiere perder ni al parchís"
Antonia Riutort, madre del músico y productor, nos cuenta los secretos mejor guardados de su infancia
PalmaDía 7 de mayo de 1992 nació por cesárea el segundo hijo de Antònia Riutort: "Un niño feliz, que todo el tiempo se reía. ¡Eso sí, era bien travieso y muy inquieto!", recuerda su madre, que dice que su hijo nunca le ha dicho mamá: "Aún ahora, me llama mami". Al tener nueve meses, Riutort se dio cuenta de una cosa: "Un día sonó, no sé dónde, la canción Y will always love you de Whitney Houston. El niño puso cara de pena y empezó a temblar su barbilla. Quedó en choque y se emocionó un montón". El niño que se emocionó con la voz y música de Whitney Houston es el músico y productor Juanjo Montserrat (el Arenal de Llucmajor), "un perfeccionista que no quiere perder ni al parchís".
Hoy en día ya puede escuchar la canción radio, debía cambiar de emisora porque el choque emocional de su hijo se repetía: "Con esto descubrí que el niño era muy sensible", apunta, lo que combinaba con las polisonadas que hacía cada dos por tres: "Era incapaz de estar quieto, corría por las salas de espera del pediatra, desaparecía por los supermercados,", verbenas, y recuerda una anécdota: "Un día cantaba en el Pollentia, que está lleno de canales de agua. Si no tenía con quien dejar a los niños, los llevaba conmigo y los hacía pintar mientras yo cantaba. Ese día, Juanjo desapareció entre la oscuridad y su hermano, desde abajo, me hacía señales para decirme que no sabía dónde estaba. ¡No hacía buena!".
Juanjo creció en un ambiente absolutamente musical. Antonia era cantante, y en la familia todo el mundo tocaba algún instrumento. El efecto del ambiente no tardó mucho en hacerse notar en las habilidades de Juanjo, quien siempre destaca que es autodidacta: "A cinco años, en un pequeño piano que tenía, Juanjo tocaba solo Los ojos de la española, sin que nadie se la hubiera enseñado. Me extrañé, pero también me fijé que cantaba muy bien y tenía oído", recuerda Antònia. A siete años, Juanjo llegó a casa con un papelito en la mano: se estaba formando la banda municipal del Arenal de Llucmajor y quería apuntarse. Eligió tocar el clarinete. había hecho alguna: "El profesor me dijo: 'Mire, señora, sus hijos no son normales', ya mí me molestó, porque dije: ¿qué significa esto ahora? ¡Si son como los demás! Pero lo que en realidad me estaba diciendo era que parecía que habían hecho solfeo toda la vida y que iban demasiado avanzados".
Aunque parecía natural que Juanjo acabara dedicándose a la música, a 13 años se presentó ante su madre y le dijo: "Quiero ser tenista". En un partido, decirle: "Creo que deberías arbritrar este partido". La voluntad de ser tenista no duró mucho más. La música, en cambio, nunca desapareció. Vaso Talento y colaboraciones con artistas como Sebastián Yatra, que le han valido dos premios Latin Grammy.
Por el camino, fue buen estudiante, gran lector de tebeos, llenó garrafas de aceite en Son Catiu a dieciocho años y trató de estudiar Historia del Arte en la universidad. Hasta que un día lo dijo claro: "Mami, quiero dedicarme a la música". Antonia no se sorprendió: "Yo ya lo sabía. Es como si el universo lo hubiera planeado. Estoy muy orgullosa de él porque, aparte de noble y humilde, y luchador, es todo lo que a mí me hubiera gustado ser".