Sara, inmigrante irregular: "Los diputados del PP y Vox nunca han sufrido la soledad, la tristeza ni la escasez"
Un centenar de recién llegados han asistido al debate sobre inmigración en el Parlament
PalmaCerca deun centenar de inmigrantes han asistido este martes al debate en el Parlamento sobre la regularización extraordinaria planteada por el gobierno español. Sara, colombiana de 59 años, trabaja como limpiadora en negro. "La gente no quiere hacerme contrato", explica: "No puedes obligarles". Encuentra "muy desagradables" las intervenciones de las parlamentarias del PP Cristina Gil y de Vox Manuela Cañadas: la primera ha rechazado la regularización, a la que ella se acogería, porque generaría un "efecto llamamiento", y la segunda ha vinculado directamente la inmigración con la delincuencia, las "violaciones y los asesinatos". "Nunca han sufrido la soledad, la tristeza, la escasez, estar lejos de tu familia", lamenta: "Les falta empatía".
Como el resto de inmigrantes que han asistido al pleno –Gil las ha saludado antes de su intervención–, Sara ha venido porque recibió una invitación del PSIB. "Es bueno estar informado en primera persona, por eso me gusta estar aquí y enterarme del tema", cuenta. Considera "una gran oportunidad" la regularización extraordinaria de inmigrantes: "Para la gente buena, ese puñado de trabajadores, que soñamos con una familia, o abrir un negocio, es muy importante", dice señalando el resto de sus compañeros. "Ser irregular es muy duro", admite.
Está en España desde el 14 de marzo del 2020, un día antes de que se cerraran los aeropuertos por la pandemia. "Mi documentación caducó, y no tuve otra oferta profesional, así que quedé como irregular", cuenta. Lo sufre en muchos momentos cotidianos. "Mi tarjeta sanitaria tiene un pequeño desprendimiento en el código de barras", ejemplifica: "Fui al centro de salud para que me hicieran un duplicado, y la mujer que me atendió no me lo permitió, porque tenía el NIE caducado". Le ocurrió lo mismo cuando intentó quitarse el carnet de conducir. "Di clases de autoescuela, y cuando estaba preparada me dijeron que no podía examinarme, porque no tenía la documentación", cuenta: "Qué daño que hace. Estuve más de un año estudiando para no olvidar el temario, pero al final lo solté". Si consigue los papeles, lo primero que hará es volver a la autoescuela.
"Son cosas mínimas, básicas, y te las niegan", lamenta: "Imagínate lo que cuesta conseguir un alquiler o un trabajo digno". Niega con la cabeza tras escuchar a Cañadas relacionar la inmigración, y sobre todo aquellos que llegan en pateras, con un "aumento de violaciones a niños y mujeres", "de asesinatos en nombre de un Dios que no es el nuestro", además de hablar de la "saturación de los servicios básicos de salud y la imposición de culturas incompatibles con el respeto". "Esto no es cierto, son sus políticas egoístas, propias de personas que están a otro nivel de economía y son nativos", prosigue.
"Aunque alguien haya cometido un delito, no es nadie por generalizar", insiste Sara, que aclara que no milita en ningún partido. "¿Es justo que trepen un niño a una patera que naufraga y quede solo? ¿Es correcto?", se pide: "No puede hablar de este modo, debe tener delicadeza para tocar temas así". A Vox, le recomienda pensar "un minuto qué sería de ellos si les ocurriera esto". En el mismo sentido, también niega que los inmigrantes reciban "tantas ayudas": "Es muy difícil que te aprueben por una renta vital mínima". En su caso, cuenta, "nunca ha pasado hambre", aunque en el 2023 no pudo trabajar por problemas de salud. Emplea como limpiadora "tres o cuatro horitas al día". Desde los pasillos del Parlament, pide "mejores políticas y que se abran las oportunidades": "No todo el mundo viene a doler, sino por una oportunidad".