Como era Jaume Carot, según su hermana: "Decía que quería ser 'un hombre solo'"

Elena Carot, hermana del físico y párroco de la UIB, nos cuenta los secretos mejor guardados de su infancia

Jaume Carot y su hermana
08/02/2026
3 min

PalmaCuando nació, en diciembre de 1960, sólo había dos canales en televisión. Antes de descubrir y amar la sierra de Tramuntana recorrió los Ports de Tortosa-Beseit. De adolescente se apuntó en el centro excursionista de su pueblo e iban hacia el Pirineo. Nos trasladamos a la comarca del Baix Ebre, en el municipio de Tortosa, para conocer de dónde viene el físico y actual rector de la Universidad de las Islas Baleares, Jaume Carot, el tercero de cuatro hermanos. Por encima de él, los gemelos Tomàs y Maria Cinta; la última fue Elena, que es quien pone voz a estos recuerdos.

Lo primero que remarca Elena es que los padres provenían de un entorno humilde. "No habían terminado ni los estudios primarios. La guerra y la posguerra les hicieron trabajar de muy jovencitos. El padre era barbero, como su padre, y la madre venía de una familia de modistos, pero se dedicó plenamente a la crianza", explica. Sin embargo, tuvieron muy claro qué querían para sus hijos: "Gracias al esfuerzo de los padres, a becas ya trabajillos que íbamos haciendo –hacer repaso, pequeños trabajos–, los cuatro pudimos tener estudios universitarios. Cuando nos encontramos a los hermanos, lo recordamos y lo valoramos mucho".

De pequeño, Jaume ya mostraba un carácter muy definido: "Siempre fue un niño solitario. Cuando era pequeño y le pedíamos qué quería ser de mayor, contestaba: 'Un hombre solo'". Sin embargo, la soledad no era aislamiento, sino una manera de encontrar calma. Le gustaba mucho pasear por el parque que hay en Tortosa, pasaba horas. "También era un lector voraz, le gustaban mucho Los Cinco, y luego me los pasaba; sin lugar a dudas, de lo que más gozaba era de leer libros de náufragos, supongo que para descubrir modos de supervivencia". Otras aficiones que completaban ese universo personal eran las salidas en bicicleta y las excursiones, primero, por los Ports de Tortosa-Beseit y ya de adolescente hacia el Pirineo. Elena recalca el talante "terco" de su hermano, y un punto "tímido".

La pequeña de los Carot Giner recuerda que miraban series de detectives como Colombo, Starsky & Hutch, Kojak, y las películas de los sábados y domingos tarde; en casa sonaba música clásica, que le gustaba a su padre, y Jaume acabó aficionándose a ella. Y por influencias de los gemelos, que eran mayores, el universo musical incluye canciones de Lluís Llach, Raimon, María del Mar Bonet, Víctor Jara y Simon & Garfunkel, entre otros.

Jaume cursó un plan de estudios antiguo: "En aquel tiempo, a 16 años ya acababas el Bachillerato e ibas a la universidad", explica Elena. Antes de irse a estudiar Física a Barcelona, ​​hubo una experiencia clave. "A 14 años los padres le encontraron un trabajo en un almacén de bollería y golosinas. Preparaba pedidos, cargaba y descargaba camiones. Llegaba a casa enojado, cansado y de mal humor". Ese verano marcó un antes y un después. "Para no volver al almacén empezó a dar clases particulares de repaso y refuerzo escolar. Y yo diría que así descubrió que lo que le gustaba era enseñar".

Después de un tiempo como profesor de Secundaria y mientras hacía la tesina, una oportunidad le cambió la vida: "El profesor que le dirigía la tesina vio una oferta de trabajo en la UIB, le animó y se la dieron. Tenía 22 años cuando aterrizó en Mallorca". Esa etapa reforzó el vínculo con la hermana pequeña a través de una hermosa relación epistolar. "Le gustó Mallorca, le íbamos a ver, y nos descubrió mucha gastronomía, recetas nuevas". Dice "nuevas" porque Jaume siempre ha sido cocinitas: "Supongo que es porque comer le gusta mucho, pero es así que desde joven experimenta y prueba cosas diferentes, y cocinas de otros países". ¿Un plato que no falla? "El arroz sucio le sale muy bien".

stats