Agua

El consumo de agua crece en Menorca con las reservas más bajas de las Baleares

Después de años de estabilidad o caída, repunta nuevamente al alza hasta niveles no conocidos en la isla desde hace veinte años

La extracción de agua directamente de los acuíferos deberá reducirse más en los próximos años
10/06/2026
4 min

PalmaNo hay suficiente agua para todos. Más aún en Maó, donde el Ayuntamiento ha decidido adelantar las restricciones habituales de estos últimos veranos. Ya se prohíbe en la ciudad que empresas y establecimientos laven coches en la calle y que los particulares puedan limpiar las barcas y regar los jardines. Los cruceros tampoco pueden ya recargar agua en el puerto. Aun así, buena parte del agua que se sirve a la población continúa sin ser potable y se mezcla con la proveniente de otros pozos, incluso de fuera del municipio, para poder garantizar al menos la cantidad, que no la calidad, que se necesita.

Ni las sucesivas campañas de concienciación, ni el mayor uso de la desalinizadora de Ciutadella, ni la implantación de sistemas digitales de control y detección de fugas han dado, por ahora, el efecto esperado en Menorca. Las reservas hídricas están, al inicio de la temporada, solo al 43% de la capacidad, ocho puntos por debajo del mes de abril de 2025, el nivel más bajo de las Baleares.

Los datos dados a conocer recientemente por el Observatorio Socioambiental de Menorca (Obsam) constatan, asimismo, que, lejos de reducirse, tanto el consumo como la distribución de agua a través de las redes municipales vuelve a repuntar al alza en la isla. Una tendencia que se mantiene y que ha marcado el 2025 el mayor registro conocido en Menorca de los últimos 20 años, 12.925.193 metros cúbicos, solo superados por los 13.145.157 que se registraron en 2006. El consumo urbano, que supone poco más de la mitad (6.894.407 metros cúbicos), es el más alto en 20 años, mientras que el de las urbanizaciones, 5.805.979 metros cúbicos, tampoco era tan elevado desde 2019, antes de la pandemia. De hecho, aunque las urbanizaciones solo concentran el 18% de la población censada en la isla, el crecimiento del último año constata que ya reciben el 45,7% del caudal que se extrae del subsuelo para usos urbanos. La estacionalidad del consumo es tan fuerte que en agosto se abastece el triple de agua que en febrero.

Gráfico de consumo

Ciutadella, el que más consume

Ciutadella, el municipio menorquín con más población, más territorio y más plazas turísticas, es también el que concentra un mayor consumo de agua de la isla, alrededor de un 37,5%. Es más del doble que Maó, que consume el 18%, y el triple que los otros dos municipios más turísticos, es Mercadal y Sant Lluís, con el 14 y el 11%, respectivamente. El crecimiento del consumo ha sido muy importante en los últimos años en municipios como es Mercadal, que han suministrado un 15% más de agua que en 2024. En total, 1,8 millones de metros cúbicos más que un año atrás. También Ciutadella y Alaior han consumido más agua, muy al contrario de los municipios del Llevant de Menorca, donde el consumo ha bajado.

El Obsam llama la atención en su último informe sobre este incremento que se registra desde hace tres años y que rompe una tendencia a la baja que se seguía sin excepción en Menorca desde 2014. Un hecho que atribuía también al efecto de las nuevas plantas de gestión del agua: la desalinizadora de Ciutadella, en funcionamiento desde 2019, y las desnitrificadoras que Maó y es Castell pusieron en marcha en 2017. Los datos tienen en cuenta tanto el consumo doméstico como el industrial y turístico. Pero también se hace una distinción entre la fuente de extracción, y en este caso sí que los datos son más positivos. El simple hecho de emplear agua desalada ha ayudado a reducir la extracción de los acuíferos, que es más baja que hace 25 años. Si en 1999 se extraían de los pozos y las reservas hídricas 12.444.642 metros cúbicos, ahora solo se aprovechan 11.669.923. Una cifra significativa si se tiene en cuenta que la población estacional a la que ahora se sirve prácticamente duplica la que había hace un cuarto de siglo. En consecuencia, también ha bajado a mínimos históricos el consumo de agua per cápita de la población de hecho, residente y turística. Si hace 25 años cada persona consumía de media 363 litros de agua diarios, ahora se contabilizan 273 por cabeza, por encima todavía de lo que se recomienda.

La extracción directamente de los acuíferos se tendrá que reducir más en los próximos años. Puede ayudar, al menos en Ciutadella, un mayor uso de la planta desalinizadora que, siete años después de la puesta en marcha, todavía se emplea solo en un tercio de su capacidad. El Ayuntamiento compra al Govern 1,3 hectómetros cúbicos de agua al año cuando la planta puede llegar a producir 3,5.

La Dirección General de Recursos Hídricos pide al Ayuntamiento de Ciutadella que adquiera más para depender más del agua desalada y así hacer descansar en mayor medida los acuíferos. La medida, que este mismo verano se utilizará para volver a servir agua potable a los núcleos de La Caleta, Cala Blanca y Santandria, al sur, también resulta necesaria para poder autorizar el crecimiento de población previsto en el nuevo Plan General del municipio, que hace casi diez años que está bloqueado por este motivo.

Otras poblaciones, como Migjorn Gran, han conseguido reducir notablemente las fugas de agua, que hasta hace poco provocaban pérdidas en la red superiores al 30% en muchos tramos. Ahora, sin embargo, el Consistorio está a punto de instalar un sistema inteligente de control de las fugas y es el único de toda Menorca que ha aprobado un proyecto pionero, a modo de hoja de ruta, para aprovechar en el futuro el agua regenerada de la depuradora para regar calles, jardines y zonas públicas del pueblo y Sant Tomàs. El coste de las actuaciones necesarias, incluyendo la construcción de dos nuevos depósitos, se calcula en casi un millón y medio de euros.

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