La academia del clima pide al Consejero de Turismo que afronte la saturación y deje de atacar al obispo

Se suma a Terraferida en la defensa del obispo de Mallorca después de que Jaume Bauzá le acusara de hipocresía por denunciar la saturación turística en un reportaje del ARA Balears. La entidad considera "impropias de un responsable público" las palabras del consejero y le exige que abandone los «ataques personales».

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Presentación de la Academia del Clima este miércoles en el Estudi General Lul·lià.
ARA Balears
04/11/2026 - 14:11 h

PalmaEl obispo de Mallorca, Sebastià Taltavull, ha encontrado en el movimiento ecologista y en entidades vinculadas al pensamiento crítico algunos de sus principales apoyos ante las críticas del Govern a sus reflexiones sobre el modelo turístico. La Academia del Clima se ha sumado este miércoles a Terraferida en la defensa del prelado, después de que el consejero de Turismo, Jaume Bauzà, le acusara de hipocresía por denunciar los excesos del turismo en un reportaje publicado en el ARA Balears. La Academia considera "impropias de un responsable público" las palabras del consejero y le exige que abandone los "ataques personales" y afronte los problemas de saturación, vivienda y degradación del territorio. La controversia ha provocado una coincidencia pública entre el discurso social del obispo y las reivindicaciones de entidades ecologistas que cuestionan los efectos del modelo económico balear.

En un comunicado hecho público este 4 de noviembre, la Academia del Clima expresa su apoyo a Taltavull por haber dado voz a una preocupación que considera compartida por una parte muy amplia de la sociedad mallorquina: "La saturación, la degradación del territorio y las dificultades crecientes para vivir dignamente en nuestra isla". Según la entidad, hablar públicamente de estos problemas, como ha hecho el obispo, es defender Mallorca, el territorio y las personas que viven en él.

La Academia sostiene que la respuesta del Govern debería consistir en escuchar estas preocupaciones y explicar qué medidas piensa adoptar para afrontarlas, en lugar de cuestionar quién las expresa. "Participar de una actividad económica no impide señalar sus excesos ni pedir que respete los límites del territorio", argumenta, en respuesta a los reproches del consejero sobre los ingresos turísticos de la Iglesia.

El origen de la polémica: un reportaje del ARA Balears

El enfrentamiento tiene su origen en el reportaje Un obispo contra la codicia turística, publicado por Antoni Janer en el ARA Balears el 31 de octubre. En aquella información, Taltavull reivindicaba una carta pastoral que los tres obispos de las Baleares firmaron conjuntamente en 1990 para denunciar la degradación del territorio y las consecuencias sociales de un crecimiento turístico descontrolado.

El documento, titulado Ecología y turismo en nuestras Islas. Pautas para una actuación cristiana, fue elaborado con la participación de Taltavull, entonces vicario general de Menorca, a partir de las aportaciones de unas 800 personas de diferentes ámbitos profesionales y sociales. Era una reflexión pionera de la Iglesia balear sobre los límites del crecimiento económico y los costes ambientales y humanos del turismo.

En declaraciones a este diario, Taltavull recordaba su compromiso con las movilizaciones ecologistas de los años setenta y advertía de la vigencia de aquella pastoral treinta y seis años después. "El sistema capitalista se tiene que regular para que las personas no sufran tanto", afirmaba el obispo, que vinculaba la protección del paisaje con la defensa de la identidad, la lengua y la dignidad de las personas.

La carta de 1990 ya advertía de la fiebre constructora, del crecimiento urbanístico desordenado y de la subordinación del paisaje a los intereses económicos. Treinta y seis años después, Taltavull considera que aquellas preocupaciones continúan vigentes y que a los problemas ambientales se han añadido las dificultades de acceso a la vivienda y la precariedad de una parte de los trabajadores.

La Academia del Clima recuerda ahora que Taltavull ya había expuesto recientemente estas reflexiones en una mesa redonda celebrada en el Estudio General Luliano, en el marco de las actividades de la entidad. Por eso rechaza que su posición sea improvisada y defiende que sus palabras dan continuidad a una preocupación histórica de la Iglesia de las Islas.

Bauzà le reprocha los ingresos turísticos de la Iglesia

La respuesta del consejero llegó el mismo fin de semana de la publicación del reportaje a través de la red social X. Bauzà acusó a Taltavull de hipocresía por denunciar la masificación turística mientras la Iglesia obtiene ingresos de los visitantes que llegan a Mallorca.

El responsable de Turismo le reprochó las críticas a la presencia de ciclistas en el santuario de Lluc y a los cruceristas que llegan a Palma, una parte de los cuales visitan la Seu. También puso sobre la mesa las 268 plazas comercializadas en el santuario de Lluc, objeto de un expediente por presuntas irregularidades. "Quizás la codicia es más fácil de reconocer cuando se contempla desde el campanario de otro", espetó el consejero.

Bauzà defendió que la Iglesia tiene derecho a advertir de los excesos del turismo, pero consideró que debería aplicar la misma exigencia moral a las actividades económicas que le reportan ingresos. También cuestionó el protagonismo de Taltavull en la carta pastoral de 1990, recordando que el documento fue firmado por los obispos de la época. La contundencia de la respuesta sorprendió incluso dentro del Ejecutivo. Según confirmaron fuentes del Gobierno a ARA Balears, quienes reconocieron que el mensaje del consejero no había sido coordinado previamente.

Terraferida reprocha al consejero el silencio ante los grandes intereses turísticos

Las palabras de Bauzà ya habían provocado una respuesta contundente de Terraferida. La entidad ecologista denunció que el consejero dirigiera su dureza contra el obispo mientras, según la organización, no había actuado con la misma contundencia ante los grandes actores económicos del sector.

"El consejero habrá estado cuatro años sin hacer ninguna crítica a los fondos de inversión, ni al alquiler turístico ilegal, ni a las grandes compañías hoteleras, ni a nadie que haga caja destrozando Mallorca. Ahora, quien ose hacer la mínima crítica al modelo demencial que tenemos recibirá su ira", advirtió Terraferida, según recogió el ARA Balears en una información de Jaume Perelló.

La crítica de Terraferida pone el foco en una cuestión diferente de la planteada por Bauzà: no tanto si la Iglesia obtiene ingresos turísticos, como por qué el consejero ha reaccionado con tanta contundencia contra una voz que denuncia los efectos del modelo económico. La Academia del Clima se ha añadido ahora a esta línea de crítica. Sobre el expediente de Lluc, defiende que las presuntas irregularidades deben investigarse y resolverse con las mismas garantías y exigencias que las de cualquier otro establecimiento turístico. Pero considera que emplear este asunto para desacreditar a Taltavull desvía la atención de las cuestiones que había planteado. "Usar este expediente para descalificar una voz crítica desvía el debate de las responsabilidades del Govern en materia turística", denuncia la entidad.

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