No digas diputados, di club de fans

Los diputados de los partidos que gobiernan exhiben una devoción sin matices por sus líderes

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La diputada del PP Marga Duran indica el sentido de voto de su grupo durante el pleno del Parlamento.
02/11/2026 - 21:01 h

Palma“Después del debate de la semana pasada [el de política general], ¿hay alguien que todavía dude de la determinación de nuestra presidenta [Marga Prohens] para continuar avanzando hacia el cambio? El balance de estos tres años y medio lo deja bien claro: las Islas Baleares tienen un Gobierno sólido, con un rumbo definido y a la altura de lo que esperan los ciudadanos. Un Gobierno que, a diferencia de la izquierda, planifica, dialoga y busca consensos. Un Gobierno que [...] no gobierna a golpe de improvisación, sino con planificación y rigor. [...] Tenemos una presidenta con ilusión y determinación para continuar gobernando desde la centralidad, la moderación y el sentido común”. La autora de esta loa apasionada es la diputada del PP Margalida Pocoví, trovadora habitual de los hitos del Ejecutivo. “A partir de aquí, nuestras propuestas de resolución”, continuó Pocoví. La diputada dejó claro el orden de su intervención: primero, la exaltación de la jefa de filas y después, las propuestas del partido.

Los grupos parlamentarios, sobre todo de los partidos que ejercen el poder, son clubes de fans una de cuyas funciones es alabar a los líderes, magnificar sus actuaciones y mostrarse unidos sin fisuras. Digo ‘mostrarse’ porque siempre hay batallas que librar a escala interna.

En cuanto a las 60 propuestas de resolución que el PP presentó después del debate de política general, hay 12 que, más que propuestas, son elogios de la labor del Gobierno. Los populares alaban la gestión del eclipse, las ayudas por el aumento del precio de los carburantes, la ampliación de la FP, el impulso del primer centro maternal de Baleares (es decir, un anuncio) y las 10.000 viviendas que el Ejecutivo repite constantemente que tiene planificadas, entre otras. Este es un buen momento para mencionar al teólogo alemán Karl Rahner, que consideraba que la repetición de fórmulas conocidas puede liberar de la necesidad de elaborar continuamente pensamientos y palabras.

Otras 26 propuestas del PP son para insuflar ánimos al Gobierno para que continúe por el mismo camino. Por ejemplo, los populares piden seguir adelante con más rebajas fiscales (de todas formas, el anuncio ya lo hizo Prohens una semana antes), mantener las medidas para captar profesionales sanitarios, avanzar en la atención a la cronicidad, ejecutar el Plan de infraestructuras educativas, continuar reforzando la formación policial (otro anuncio que ya había hecho la presidenta) y continuar impulsando el programa Alquiler Seguro. Ahora bien, este programa de vivienda necesita algo más que más impulso: de las hasta 3.000 viviendas que mencionó el consejero de Vivienda, José Luis Mateo, en una primera fase, solo se han conseguido poco más de un centenar. De esta manera, hemos pasado de una primera fase ilusionante a la fase terminal. Tanto da, por ánimos no será.

En resumen: de 60 propuestas del PP, 38 son para “autofelicitarse”, en palabras del diputado de MÉS per Mallorca, Lluís Apesteguia. “No es que esté en contra de las prácticas onanistas, pero aquí tenemos que hacer otra cosa, que es resolver los problemas de la gente”, añadió el portavoz.

Apodos inventados

Los ecosoberanistas fueron objeto de burla por parte del vicepresidente del Gobierno, Antoni Costa, y Marga Prohens por compartir candidatura al Senado con el PSIB. “MÉS por España”, dijeron ambos, una broma que intentó seguir sin éxito el consejero Mateo, cuando le dijo a Ares Fernández (PSIB): “Señor diputado del gobierno central-PSIB-Frente amplísimo-Bildu”. Fernández se la devolvió al llamarle “consejero de Vox”.

Por su parte, Pilar Costa (PSIB) fusionó las siglas del PP y Vox en Pox, que en inglés significa ‘viruela’. Así, Manuela Cañadas (Vox) recurrió a su estilo habitual, supliendo la falta de ingenio con agresividad, y clamó que las siglas del PSOE “en español significan organización criminal”.

Y hasta aquí las pruebas de cómo el Parlamento también puede servir para provocar sensación de estupor.

De vocación, tertulianaCañadas hizo declaraciones en los pasillos del Parlamento sobre la candidata al Congreso de Vox Baleares, Maribel Cerezo, y sobre la número dos de Vox en la lista con el PP para el Senado, Belén Bordils, una política sin ninguna conexión con Baleares. Todavía no las conoce, pero si el partido las ha elegido, muy bien, dijo, con una sonrisa forzada.

Ahora bien, cuando la cámara dejó de enfocarla, la representante de la extrema derecha miró a los periodistas con cara de misterio y dijo: “Si yo pudiera hablar...”. Y después aseguró que está deseando volver a ser tertuliana, para decir lo que piensa sin limitaciones. Cañadas se lo pasaba muy bien en las tertulias y el Parlamento no es tan divertido.

El principal afectado por el aterrizaje de Cerezo y Bordils en las listas es Jorge Campos, que no volverá a sentarse en el Congreso la próxima legislatura. Campos no tardó en anunciar que volvería a la política autonómica, aunque su partido no se ha pronunciado y las listas para los comicios de mayo a estas alturas no están ni siquiera dentro de un cajón: “Agradecido e ilusionado por mi retorno político a Baleares”. Quizás no es más que un mecanismo de prevención, con amenaza incluida en los medios locales. “Ahora nos veremos más”, dijo en las redes, al estilo del oráculo de Delfos.

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