Pedro Marqués: La inestabilidad de Vox en Menorca no se puede disimular
Coordinador de Vox en Menorca
PalmaHace seis meses que Pedro Marqués ocupa el cargo de coordinador de Vox en Menorca. El partido lo nombró después de que su antecesor, Santiago Barber, dimitiera como protesta porque la ejecutiva dejó de pagar la sede. Y antes de Barber, también pasó Xisco Cardona: la formación se ha visto forzada a cambiar de coordinador casi cada año. Marqués ha recibido el encargo de reconstruir el partido después de que quedara sin representación menorquina en el Parlament, en el Consell insular y en los ayuntamientos de Ciutadella y Maó a consecuencia de las luchas internas.
Hace medio año que recibisteis el encargo de recuperar el partido después de la crisis.
— Es una legislatura un poco difícil. Sacamos un representante en el Parlament, uno en el Consell insular, uno en el Ayuntamiento de Maó y uno en el de Ciutadella. De estos cuatro representantes no queda ninguno. Al cabo de medio año de la legislatura se desmontó todo. Esto supuso una decepción y un descrédito para el votante y para el simpatizante, y recomponerlo es la complicación que tenemos.
Hay inestabilidad interna.
— La inestabilidad de Vox Menorca es evidente. No se puede disimular. Somos el séptimo coordinador que ha habido. Lo que deberíamos conseguir es que haya estabilidad orgánica, con un coordinador que tenga tiempo de implantar el partido. Para eso hace falta apoyo a escala de las Baleares, y este fue el pequeño condicional que le puse al líder del partido, Gabriel Le Senne, para tener estabilidad. También he de decir que los tres últimos coordinadores lo han dejado de ser, no por culpa del partido, sino por culpa de ellos mismos.
¿Todavía tenéis sed?
— No tenemos sede, ni tendremos hasta que pasen las elecciones y a ver qué resultado sacamos. Aun así, tengo un compromiso de la dirección balear para poder poner una oficina electoral en Menorca para que la gente pueda venir a informarse, cuando sea periodo electoral.
¿Qué militancia tenéis actualmente?
— Se mantiene entre los 140 y los 150 militantes. Bajas, últimamente no las hay. Algún incremento.
¿Creéis que Menorca es un territorio más difícil para Vox que otros?
— En Menorca es difícil implantarse y se ha demostrado. La alta rotación refleja la dificultad de implantación en el territorio. La simpatía hacia Vox la notamos en la calle. Es verdad que tenemos un voto oculto. Muchas personas quieren votar Vox. Pero la gente no lo manifiesta tan abiertamente.
¿Te cuesta hacer fichajes?
— El voto existe. Pero cuesta encontrar personas que se quieran identificar con Vox y representar ese voto. En Menorca, ser de Podemos no es ningún problema, pero ser de Vox todavía da un poco de respeto. A mí la gente ya me tiene identificada, no me ha preocupado nunca, porque pienso lo que pienso. Soy de una derecha moderada. Al final, un partido es una filosofía, pero los que dignifican el partido son las personas que lo representan. La ideología de Vox la aplico a mi manera de ser y pensar. Un partido es una vía para acceder a unas instituciones para intentar mejorar la sociedad. Y la ideología, después, se tiene que aplicar al territorio, que tiene una idiosincrasia, unas necesidades.
¿Qué lectura hacéis desde Menorca de la crisis de Vox a escala estatal?
— Lo estatal afecta a todos los territorios, y en Menorca, también. Pero se ha de distinguir. Que cargos orgánicos del partido, algunos de ellos fundadores, hayan acabado mal con la dirección no es bueno. Por otra parte, el votante de Vox es fiel. Una vez votas Vox ya no te vas. Si lo votas es porque estás desengañado del PP. Volver al PP es más complicado, independientemente de lo que pase orgánicamente dentro del partido. Después, a escala institucional, vemos que hay dificultades para pactar con el PP. Yo lo atribuyo más a un problema del PP que de Vox. Hemos de distinguir lo institucional de lo orgánico, y en este caso responsabilizo más al PP que a Vox.