Entrevista

Clàudia Darder: "El deseo femenino es muy sucio, pero nadie tiene los cojones de decirlo"

Periodista, publica su primer poemario ‘Como una perra’

Claudia Darder
20/04/2026
4 min

Palma“Te escribo / porque te busco. / Y porque te quiero matar”. “Se equivocan: / la oscuridad no esconde nada. / Lo hace brillar todo”. “Me arrancaré los ojos / para no ver / que estás mirando”. Son solo tres de los fragmentos con los que la periodista y colaboradora de elARA Balears Clàudia Darder (sa Pobla, 1994) debuta como poeta con Com una cussa (Adia Edicions), poemario con el que quedó finalista del premio Salvador Iborra. En uno de los epílogos, el también poeta Joan Tomàs Martínez Grimalt lo define como “un trozo de carne caliente que aún late”.

Quisiera empezar diciendo que hemos perdido una periodista, pero hemos ganado una poeta.

— Mallorca no ha ganado ninguna rica, en todo caso [Risa]. Sé que no me haré rica ni con una cosa ni con la otra. Tampoco es mi objetivo ser rica. [Risa]

Bueno, con el periodismo uno debería poder ganarse la vida, al menos. Con la poesía no sé si es posible.

— No pienso vivir de ello ni dedicarme a ello a tiempo completo. No es un proyecto que tenga, pero sé que quiero seguir escribiendo. No sé si poesía o narrativa corta, pero una novela, no.

¿Por qué?

— ¡Porque lo encuentro una monstruosidad! Lo dice siempre Joan Tomàs, que es un trabajazo. Y eso que él ha hecho uno.

¿Y hacer versos no es un trabajo?

— Sí, hacer versos lleva un trabajo. Pero creo que la poesía, como lenguaje, también es una manera de mirar el mundo, las cosas. Hay versos que te persiguen, y otros que persigues. Ahora bien, tengo claro que la precariedad no ayuda a escribir con tranquilidad.

¿Qué queréis decir?

— Es tristísimo decirlo así, pero, como vengo del periodismo, lo tengo asumido. Necesitas un trabajo que te dé estabilidad para poder hacer los reportajes que quieres. Y con la poesía pasa lo mismo. Este poemario ha sido posible porque tenía un trabajo digno. Tener tiempo para escribir quiere decir tener un sueldo que te lo permita. 

Dicen que se toman la poesía muy en serio, y creo que el poemario lo refleja.

— Para publicar cualquier cosa, ya tengo mi Instagram, como tenía antes mi Fotolog y mi Facebook. Esto es otra cosa, la poesía es una cosa seria. Y tengo 31 años ya. Que ya sé que no soy vieja, pero tampoco he publicado mi primer libro a los 22, y si lo hubiera hecho, no pasaría nada. Pero por muchos años que haga que escribo, me genera mucho respeto haber publicado un libro. Es una lucha constante entre darle importancia al poemario y quitártelo a ti.

El libro gira en torno al deseo, en todas sus formas y manifestaciones, con todas sus virtudes y defectos, causas y consecuencias. Y lo hace desde una óptica que es muy diferente a los estereotipos que se han asociado tradicionalmente al deseo femenino.

— El deseo femenino es muy bruto, pero nadie tiene los cojones de decirlo. Aquello fácil es el estereotipo de mujer fina, que no dice las cosas y calla. Pero aquello interesante que hemos hecho las tías, y no digo yo, porque si yo he podido decir todo esto es porque muchas lo han dicho antes que yo, es aprender que el deseo puede ser violento, bruto y hacer daño. Y hablo tanto del deseo no correspondido como la diferencia entre aquello que quieres y aquello que recibes cuando deseas. Para mí es mucho más interesante no adornar el deseo con florituras porque no le hace falta.

Y no hablamos solo del deseo erótico, aunque también esté presente, en el libro.

— No, no. No sé cómo decirlo para no usar expresiones que quizás ya están gastadas, pero el deseo es aquel lugar donde todavía piensas que todo es posible. Para mí lo importante es la voluntad de amar, sea como sea y sea a quien sea. ¿Por qué hemos de reprimir esta cosa tan bella? ¿Por qué la hemos de guardar? No es el momento, no es la persona… Todo esto solo nos fuerza a reprimirnos. Y, para mí, hemos de entender el deseo sobre todo como posibilidad.

El título ya es sugerente y provocador, como lo es el poemario.

— Me han dicho muchas cosas diferentes del título y me gusta mucho preguntar en qué te hace pensar. Para mí esto es parte del juego, que “como una perra” puede querer decir muchas cosas muy diferentes. Tengo una amiga, Isa Serra, que me dijo que le encantaba el título porque tanto podía ser una canción de Bad Gyal como un poemario de Clàudia Darder [Riu].

¿La poesía sirve más para conocerse a uno mismo o para entender el mundo?

— Depende de la voluntad con que escribas. Es como cuando haces un documental, todo depende de dónde pongas la cámara. Y las palabras pueden ser prisiones, pero también pueden ensancharlo todo. Cada uno mira y entiende las palabras de una manera concreta, y aquí es donde el yo poético ha de encontrar la manera de manifestarse, y de sobrevivir. Este poemario es también un viaje de recuperación del yo poético.

¿Y el periodismo os ha influido en este yo poético?

— Son dos maneras de explicar la realidad. Este poemario parte de una historia de amor no correspondido, una historia personal que puede sonar lejana al periodismo. Pero tanto en periodismo como en poesía tienes que salir a investigar, a leer, a escuchar, tienes que percibir cosas que después puedas poner en palabras.

Habéis debutado muy bien acompañada: con epílogos de Joan Tomás Martínez Grimalt y Miquel Perelló.

— Me he sentido muy acompañada por ellos. Sin ellos, la revista Morlanda,Crestatx Poèticy sin ser finalista de Salvador Iborra, no habría salido. O no habría salido de esta manera, y estoy muy agradecida. Además, en un momento en que se publica tanto y es tan fácil pasar desapercibida... Es una selva, realmente. Hay gente que publica y no les hacen ninguna entrevista. Y otros, por lo que sea –en mi caso, porque he trabajado en los medios–, tenemos más repercusión. No somos mejores que los demás por salir en prensa. Y tampoco el hecho de publicar y que nadie te haga caso te hace bueno por naturaleza. En todo caso, nada te asegura la finalidad de publicar: que te lean. Ahora bien: las dos cosas, publicar y que te lean, dan ilusión.

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