Tribuna abierta

Somos un pueblo cabreado: ¡la hora de pasar a la acción!

Vicenç Vidal
14/08/2026 - 19:45 h.
Diputado de MÉS per Mallorca en el Congreso de los Diputados
3 min

Después de la indignación llega la hora de las propuestas. Hace unos días en este mismo medio la compañera Margalida Ramis, activista ecologista de longeva trayectoria y una persona de referencia de Menos Turismo, Más Vida se preguntaba en su artículo de opinión ¿Y ahora, qué? Más claro, imposible. Una cuestión clave.

Este verano del 2026 pasará a la historia de los movimientos sociales de las Baleares como el verano en que buena parte de la opinión pública de nuestra tierra hizo el click. Hizo el cambio. Exteriorizó lo que se cocinaba desde hacía mucho tiempo. Las 70.000 personas saliendo a la calle el día 26 de julio en una manifestación extraordinaria que acabó a porrazos –un desenlace que tiene a la Policía Nacional española y a los gestores del PSIB-PSOE Alfonso Rodríguez, Rosario Sánchez y Aina Calvo como responsables primeros, pero que no puede desmerecer una tarea movilizadora popular ejemplar– ha sido la fotografía que lo ejemplifica. Seguramente con las dos jóvenes de Santa Maria esposadas por la Guardia Civil unos días antes para denunciar, mediante unas pintadas, los excesos de la turistificación y el modelo actual. Un modelo que fundamentalmente ha beneficiado y enriquecido al entorno del Partido Popular (recordemos la desastrosa ley Delgado del 2012 y un ejecutor pernicioso para el bienestar de las clases populares como Jaime Martínez). Pero también, y no es un detalle menor, al mundo sociológico que representa el centroderecha regionalista (antes UM, ahora Coalición por Mallorca). Todo ello bien aderezado por la poca valentía del PSOE cuando hemos articulado gobiernos de progreso.

La gente ha dicho basta. Hay que poner límites. Y hay que aprovechar las oportunidades que tengamos en el futuro. Porque no pasarán muchos más trenes. Estos años la izquierda soberanista y verde en el Parlament de les Illes Balears y en las Cortes españolas hemos cumplido. Hemos registrado propuestas serias de cogestión aeroportuaria y de limitación de compraventa a no residentes que se debatirán pronto. Hemos hecho lo que podíamos mientras ayudábamos a hacer crecer el fervor que nos condujo al 26-J. Mientras tanto el Govern de Marga Prohens está impulsando un crecimiento y una especulación urbanística de forma clarísima y no aplica la Ley de vivienda en lo que respecta a las zonas tensionadas y a la regulación de alquileres. El ejecutivo estatal de Sánchez, por su parte, no está siendo diligente con las medidas que tenemos sobre la mesa y que serían factibles. La prórroga de contratos, por ejemplo, era una cuestión urgente donde falta implicación.

Y estos límites no los pondremos solos desde las instituciones. Los pondremos también junto a los movimientos sociales que han estado al pie del cañón todos estos años: Menos Turismo, Más Vida, el Fórum de la Sociedad Civil y tantas otras plataformas y entidades que han hecho posible que hoy el debate sea otro. El cambio de modelo solo será posible si instituciones y sociedad civil caminamos juntos, con objetivos compartidos y con la determinación necesaria para hacer frente a los intereses que quieren mantener el'statu quo'.

La propuesta mallorquinista y de izquierdas es clarísima. Avanzar hacia la transformación económica y alcanzar un Régimen Especial de las Baleares –REB– para hacer un decrecimiento como corresponde. Hacer posible la cogestión aeroportuaria y un nuevo modelo de financiación que tenga presente nuestra demografía y realidad socioeconómica. Todo ello, auténticos tabúes para los gobiernos de Madrid, sean conservadores o progresistas, durante décadas. Pero que cualquier demócrata ha de entender que son la única manera que las islas Baleares recobren la dignidad y, en esencia, el mejor antídoto antiautoritario para el futuro de oscuridad que el PP y Vox quieren para los pueblos del Estado.

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