Victoria Luengo y Javier Bardem en una imagen de la película 'El ser querido'.
20/09/2026 - 08:37 h.
Jefe de redacción
2 min

Rodrigo Sorogoyen ha recibido reconocimientos merecidos por El reino y As bestas, dos buenas películas, la segunda extraordinaria. Y quizás, por inercia, está recibiendo elogios por El ser querido, que se podría haber topado con el hándicap de una historia similar a la de la también sobrevalorada Valor sentimental, pero no ha sido así. Los desarrollos son distintos. Sorogoyen, siempre con Isabel Peña de coguionista, ha construido esta vez una película basada estrictamente en cuatro escenas que valen la pena y que sostienen la intensidad de una propuesta que hace aguas por muchos otros frentes.

Javier Bardem está, como siempre, soberbio en el papel de director tirano que intenta redimirse para conectar con su hija, a quien abandonó y a quien ofrece el papel protagonista de su nueva película. Pero no hay mucho más de este conflicto planteado en una escena inicial, muy próxima en tono a la insoportable Los años nuevos, la serie de Movistar en la que unos pijos insoportables cuentan su relación a través de los Fin de Año que han pasado juntos. No la pude terminar.

En El ser querido, ningún personaje tiene entidad más allá del de Bardem y Luengo y el rodaje de la película es solo una excusa para consumir metraje de manera soporífera sin que pase nada. Si le añadimos decisiones estilísticas que no aportan nada al desarrollo, queda una propuesta con conatos de aquello que podría haber sido y no fue. Te queda en la retina la escena del rodaje imposible en la mesa con el estallido de Bardem, el encuentro de Luengo con la familia del padre, las dos de padre e hija y el tedio de no haber visto nada que tenga una emoción verdadera.

El personaje de la hija requería más, pero Sorogoyen rueda desde la atalaya del consagrado que busca el aplauso de la crítica, no desde la humildad de contar una historia. Y sabe hacerlo, con nervio, con un guion férreo y mucho estilo. A As bestasme remito.

Los pensionistas la están convirtiendo en el gran éxito de los martes en la taquilla y tiene suficiente tirón para continuar recaudando. Después llegará el reguero de candidaturas a los Goya, con unos académicos acostumbrados a votar en bloque aquello que ha recibido más atención mediática. De Cannes, justamente, salió de vacío. Y nada podrá hacer contra la abrumadora La bola negra, que ya juega en la liga de aspirar a los Oscar, más allá de la categoría de mejor película internacional.

stats