Las plazas son para consumir

2 min
Isabel Díaz Ayuso.
11/10/2026 - 08:17 h
Subdirectora

Algunos ilustres representantes del PP han exigido que las plazas queden limpias de acampados quejosos. Así lo han hecho la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida. Por supuesto, de la acampada de la plaza de España también se ha quejado el alcalde de Palma, Jaime Martínez. Además, nos ha brindado una exhibición de demagogia al haber utilizado las quejas de Flama por comportamientos machistas de algunos acampados. Un comportamiento que el mismo colectivo ha criticado.

Estas personas han instalado sus tiendas de campaña en el espacio público en señal de protesta por la emergencia de la vivienda, pero suponen una provocación que va más allá. Se está haciendo un uso no rentable de estos lugares. Simplemente, están ahí. No compran nada, no consumen en la terraza de un bar, no aprovechan para ir a la sucursal bancaria. Ergo, molestan. Y mucho. De ahí el menosprecio con el que hablan de las protestas los políticos de la derecha y la extrema derecha.

Las plazas y las calles de nuestras ciudades ya no son lugares para estar, sino de paso. Tienen que estar limpios y pulidos, para que los consumidores y los turistas estén contentos, compren, coman, paguen. El dinero no debe aburrirse dentro de los bolsillos, debe salir, airearse, pasar de mano en mano.

Por eso las acampadas representan un contrasentido. No son productivas en términos económicos. ¿Qué pintan ahí la ética y la ciudadanía? ¿Qué beneficio dejan? Ninguno. Molestan. Ensucian.

Basta contemplar el mobiliario urbano que hay en la plaza de España para entender que no es ningún lugar para pasar el rato. Los bancos son para dos personas como máximo (los grupos de amigos lo tienen un poco difícil para pasar allí el rato); hay grandes espacios sin sombra (en verano se siente el instinto de huir escopetado), las terrazas de los bares se extienden a la espera de clientes (hay pizzas, helados, tapas con cervezas, todo un mundo de posibilidades)... Jaime I contempla orgulloso el panorama desde el caballo y solo las palomas tienen permiso para perder el tiempo sin hacer nada productivo.

Producir y gastar. Este es nuestro ciclo vital. Cuando no lo seguimos, desafiamos a los poderes establecidos. Por eso estar en un lugar fuera de este círculo resulta tan retador y molesto para los poderes establecidos. Los políticos creen que son ellos quienes dan permiso para estar en la calle. Les hemos dejado olvidar que no es suyo.

stats