12/02/2026
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Las buenas noticias también vienen del País Valenciano. Hace pocos días se hacía pública una encuesta interna de Compromís en la que se constataba una tendencia que ya podía intuirse en otras naciones sin estado de la Península: los partidos soberanistas pueden ser la alternativa a los gobiernos del PP y Vox. Que la encuesta dibuje un empate a cuatro entre Compromís (25-26 diputados), Vox (25-26), el PSPV (24-25) y el PP (24-25) responde, sin duda, a un movimiento tectónico importante. Por un lado, la reacción de la sociedad valenciana frente a la gestión criminal de la gota fría por parte de Mazón. Por otro, la falta de liderazgos en el PSPV, demasiado preocupado por "ofrenar nuevas glorias a España" desde el ámbito ministerial. ¿Nos sirve este mapa para imaginar un nuevo horizonte en las Islas Baleares?

Dejando a un lado la resaca postreferéndum en el Principado, Euskal Herria y Galicia aún nos pueden dar más pistas. En las últimas elecciones de Euskadi, Bildu llegó a un histórico empate técnico con el PNV, con 27 escaños. En la segunda, el BNG conquistó el puesto de partido líder de la oposición frente a la mayoría absoluta del PP (40), con 25 escaños que casi triplicaban el resultado del PSG (9). Ambas campañas tuvieron un aspecto en común: la mención directa, sin complejos, al concepto de nación. Un trabajo complicado, de línea dura, pero que podría ser efectivo a medio y largo plazo. En tiempos llenos de incertidumbres, de retorno de los imperialismos, hablar claro y autocentrado puede tener premio.

¿Y en las Islas? ¿Existe una alternativa clara al Gobierno del PP, un proyecto ilusionante y que hable de las inquietudes diarias y de fondo de la ciudadanía (vivienda, lengua, sostenibilidad, un cambio radical del modelo turístico…)? La respuesta, seguramente, tiene tanto sí como no. MÁS está haciendo un más que notable trabajo parlamentario, pero parece que su discurso tiene problemas para llegar al conjunto de la sociedad, y se mantienen empeñados en continuar, a diferencia de Compromís, bajo el paraguas de Sumar. Coalición Por Mallorca quiere renacer por enésima vez el espacio autocentrado de centroderecha, pero lo hace con un discurso que algunos definen como xenófobo y que el PP, sea como sea, se está acuciando a integrar. Mientras, el PSIB, cómplice circunstancial del soberanismo de todo color, sigue inmerso en su crisis de liderazgos, con el no relevo de Francina Armengol y con un Iago Negueruela al menos despistado. En el ámbito cívico, el crecimiento de socios de la Obra Cultural Balear invita al optimismo, pero también debería hacer que la entidad se planteara qué debe hacer ahora de esta fuerza, y la Asamblea Soberanista continúa con graves problemas para incidir en la nueva conversación pública, no siempre con los marcos comunicativos más remedio).

En la Comunidad Valenciana, en Galicia y en Euskal Herria, la respuesta parece evidente: un discurso claro, honesto y autocentrado puede ayudar a crear mayorías sociales alternativas a los gobiernos del PP y Vox. ¿Y aquí? ¿Lo sabremos aprovechar?

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