¿Cómo elegimos la escuela de nuestros hijos? Tres familias nos cuentan su elección
Tres familias comparten con el 'Criatures' que tuvieron en cuenta a la hora de escoger escuela e instituto para sus hijas, que este año cursan, respectivamente, I3, 1º de ESO y 1º de bachillerato
BarcelonaSi es febrero, es más de puertas abiertas. Durante este mes deberemos tomar una de las decisiones clave como padres y madres: elegir el centro educativo donde nuestros hijos e hijas pasarán, al menos, nueve años, si debutan en I3 y la escuela es pública. Si comienzan primero de secundaria o bachillerato en el instituto, la estancia no será tan larga, pero sí igualmente significativa. Durante la infancia y la adolescencia, los niños y niñas no sólo adquieren conocimientos y habilidades, sino también valores y enseñanzas que les harán valerse por sí mismos en un futuro no muy lejano. Hacerlo en un centro en el que exista un proyecto educativo cohesionado y un equipo directivo y docente comprometido con su labor y con la calidad educativa es fundamental para asegurar un paso satisfactorio de la infancia a la edad adulta en todos los sentidos.
-
Del 4 al 18 de marzo
De I3 a 6º de primaria.
-
Del 6 al 18 de marzo
De 1º a 4º de ESO.
-
Del 18 al 27 de marzo
Enseñanzas profesionales de danza o música.
-
Del 9 al 16 de abril
Bachillerato, incluyendo centros integrados con enseñanzas artísticas.
-
Del 8 al 22 de mayo
Primer ciclo de educación infantil (0 a 3 años).
Ahora que comienza la cuenta atrás para la preinscripción escolar y las familias participan en las jornadas de puertas abiertas, tres familias comparten con el Criaturas qué factores y sensaciones guiaron la elección del centro escolar de sus hijas.
"La elección a menudo se complica porque tienes mucha información"
Familia Gutiérrez-Bonet
Julia Gutiérrez hace I3. Es la segunda hija de Anna y Andrés, lo que restó cierta angustia a la decisión de elegir escuela. Ambos tenían claro que la matricularían en la Escuela Can Fabra, en el barrio de Sant Andreu de Barcelona, donde también estudia su hija mayor, Maria. Sin embargo, mirando atrás, Anna recuerda cómo, cuando tuvieron que tomar la decisión con Maria, no todo fue coser y cantar: "Son semanas de muchas dudas y nervios, y la elección a menudo se complica porque tienes mucha información que se mezcla ya menudo confundes datos de diferentes escuelas". Con la mayor, además, la familia tuvo "la mala suerte" de que les tocara elegir escuela en pandemia y sólo pudieron visitar un par de centros presencialmente. "El resto realizaron puertas abiertas telemáticas, y no es lo más aconsejable", subraya. Sin embargo, la niña entró en la escuela que eligieron como primera opción, y con la que están muy satisfechos. "Por tanto, con Julia, la angustia y la desazón que se pasa desde la preinscripción hasta que finalmente sabes la escuela que te toca ya no tuvimos que revivirlos", puntualiza Anna.
En ambos casos, la primera premisa de la familia era que fuera una escuela laica. Esto supuso un handicap, ya que en el barrio todas las escuelas concertadas son religiosas. "Por tanto, teníamos que ir a la escuela pública a toda costa", apunta Anna. La segunda condición era que estuviera cerca tanto del domicilio familiar como del de los abuelos, ya que muchos días ellos deberían encargarse de recoger o llevar a las niñas. Luego tuvieron en cuenta el horario. En la pública, si los niños no se quedan a comer, al mediodía salen a las 12.30 y vuelven a las 15.00, y terminan a las 16.30. Con este horario, señala Anna, "teníamos casi claro que deberían quedarse a comer".
En cambio, la escuela a la que Julia tiene un horario compactado, de 9.00 a 14.00 h, y en caso de que los niños se queden a comer salen a las 16.30, como en el resto de escuelas públicas. "Este también fue un punto clave para elegir", afirma. En cuanto al proyecto, Anna y Andrés afirman no haber encontrado diferencias significativas entre escuelas, al menos entre las públicas del barrio. "Son proyectos muy unificados que sí tienen matices de un centro a otro, pero en general siguen todos una línea bastante uniforme, de aprendizaje vivencial, muy adaptado a las necesidades de cada niño", explica Anna, para quien un aspecto que sí debe tenerse en cuenta en una escuela pública es la AFA. "La AFA es la clave de la conciliación y las actividades extraescolares de la escuela; una AFA potente hace que haya más cohesión, conciliación y oferta de ocio dentro y fuera del horario lectivo", destaca.
Respirar el ambiente de la escuela
Anna apunta que, durante las jornadas de puertas abiertas, "más allá de tener en cuenta la información práctica y educativa del centro, se debe ir a respirar el ambiente de la escuela". "Tienes que notar si ese lugar te da buenas sensaciones y si crees que tus criaturas estarán a gusto –añade–. Como padres queremos elegir la escuela que más se adapte a nuestras necesidades, ya menudo cometemos el error de ver demasiadas escuelas", reconoce. Tras la experiencia con dos criaturas, la madre de Julia aconseja que para acotar la búsqueda y facilitar el proceso "es importante tener claro de entrada los criterios a seguir y elegir centro por proximidad, valores y opiniones contrastadas de otras familias con niños en la escuela". Y finalmente destaca que, "aunque la elección debe hacerse en base a factores racionales, debe darse un poco de cabida a ese presentimiento que te hará decantar más por un centro que por otro".
"El azar ha reubicado a Bruna en un muy buen instituto"
Familia Calpe-Narro
Bruna Calpe está haciendo primero de ESO en un instituto nuevo. Las semanas previas a la elección del centro, sin embargo, sus padres, Bernat y Meritxell, recuerdan no estar especialmente angustiados. "Eso sí: sabíamos que sería un cambio en muchos sentidos porque veníamos de estar nueve años en el mismo centro, la Escuela La Maquinista", apunta Bernat. El único aspecto innegociable a la hora de elegir instituto era que fuera un centro público. Como ocurre en la mayoría de escuelas públicas de primaria, tenían adscritos dos institutos, el Doctor Puigvert y el Martí Pous, "en los que nos aseguraban una plaza si solo poníamos estas dos opciones en la preinscripción, algo que hicimos", recuerda. Bernat también puntualiza que, si en alguno de los dos centros hubieran dado clases también por las tardes, sí les hubiera interesado conocer el comedor.
Bernat y Meritxell conocían a algunas familias que habían ido tanto a un instituto como a otro. "Nos habían hablado bien de ambos, pero lo que nos hizo decidir fueron las puertas abiertas", señala. Además, la escuela donde Bruna había hecho primaria organizó visitas para los niños en horario lectivo para conocer los institutos desde la perspectiva de los alumnos que ya estaban cursando la ESO.
Sesgo entre las puertas abiertas y la realidad
"Las principales dudas que teníamos cuando fuimos a la jornada de puertas abiertas eran sobre la metodología pedagógica utilizada, los equipamientos disponibles y los ratios en las aulas, además de cómo se gestionaba la transición desde la escuela de primaria al instituto", recuerda Bernat, que reconoce haber salido de allí con las. "Aun así –matiza–, con el tiempo estamos descubriendo que lo que se conoce en las puertas abiertas tiene un sesgo importante respecto a lo que te encuentras en la realidad".
Cuando se hizo la asignación de plazas, la primera elección de la familia tuvo más demanda que plazas. Bruna quedó justo en la posición 91, cuando se ofrecían 90 plazas. "Después de esperar los plazos de renuncias y asignaciones definitivas, esperábamos tener alguna opción y, además, su grupo principal de amigas había entrado allí", explica Bernat.
Los padres reconocen haber estado un poco preocupados por aquella separación no querida del grupo, "pero Bruna nos dio una lección de madurez diciendo que, en el fondo, aquel hecho la daría a conocer más amigas y amigos y que eso le enriquecería, teniendo claro que de las amigas de la escuela tampoco se apunta". Finalmente, Bruna está matriculada en el Institut Martí Pous, la segunda opción de la familia, que reconoce estar encantada con cómo es realmente el centro. "Hemos conocido dinámicas, iniciativas y formas de funcionar que en las puertas abiertas, por un motivo u otro, no se contaron o no vimos; y, de postre, está junto a casa", dicen. Al final, concluye Bernat, "el azar ha reubicado a Bruna en un muy buen instituto".
"Que su hermano mayor hubiera cursado los ciclos allí fue un plus para elegir el instituto"
Familia Jaime-Lorca
Nahia Jaime está haciendo 1º de bachillerato de la rama social en el Instituto El Calamot, en Gavà. Se trata del mismo instituto donde cursó la ESO, pero no así donde estudiaron a sus dos hermanos mayores. Sus hermanos cursaron la ESO en el instituto de Begues, donde residen, pero, tal y como apuntan Verónica y Enrique, los padres de Nahia, "existe un descontento general de las familias con el instituto", y tras la mala experiencia que la familia vivió allí con su hijo medio, decidieron que la joven hiciera el ES, también. "A pesar de tener que empezar a desplazarse a diario a Gavà con sólo 12 años", apunta Verónica. Pero también contaban con el antecedente de su hijo mayor, que cursó los ciclos medio y superior de informática allí y tuvo una muy buena experiencia. "Eso también fue un plus", afirma.
Otro factor que les hizo decidir fue su política en torno al uso de los teléfonos móviles y otros dispositivos inteligentes, como tabletas o relojes inteligentes. En el interior del instituto está prohibido el uso de dispositivos móviles y actualmente tampoco permiten llevarlos al centro, pero, en el caso de Nahia, "al no vivir en la misma población donde se ubica el instituto, debe llevar el móvil encima por si es necesario que se comunique con nosotros", explica su madre. La forma de cumplir la normativa, añade, es tenerlo apagado en el interior del centro.
Visitas interesantes y necesarias
Esta vez, Verónica y Enrique no tuvieron que asistir a las jornadas de puertas abiertas, como sí hicieron con sus dos hijos mayores, para elegir. Sin embargo, apuntan que estas visitas son "interesantes y necesarias". Según Verónica, sirven "sobre todo para conocer el centro, ver las instalaciones y conocer el equipo docente, el director y la forma en que se gestiona el centro".
Verónica también subraya que, un trimestre y pico después de debutar en el bachillerato, el proceso de adaptación de Nahia todavía continúa. "No es lo mismo cursar la ESO que el bachillerato", señala. Los compañeros son nuevos y los profesores tampoco son los mismos. También se les exige más que en cursos anteriores, por lo que Nahia todavía está en pleno proceso de adaptación. "Yo pensaba que iba a ser todo más rápido, pero me equivocaba. En cualquier caso, ella está contenta, y eso es lo más importante", concluye Verónica.
El clima escolar, la forma en que la dirección explica el proyecto educativo o las dimensiones del centro son algunos de los criterios a tener en cuenta, según familias y expertos
-
1. Proximidad y conciliación laboral
La proximidad ayuda a evitar que los niños tengan que realizar desplazamientos largos cada día para ir y volver de la escuela. Además favorece la conciliación laboral de las familias. Según Mar Hurtado, presidenta de la Asociación de Maestros Rosa Sensat, la primera opción es la escuela del barrio: aquella que acoge a niños del entorno cercano donde se vive. La escuela es, y debería ser, un espacio de vida comunitaria.
-
2. Pedir consejo en la guardería o en la escuela de primaria
Tener en cuenta la opinión de otras personas es importante, sobre todo si son maestros o pedagogos.
-
3. Dejar a un lado modas y prejuicios
Hay muchos métodos educativos a tener en cuenta a la hora de escoger escuela, pero se recomienda no fijarse sólo en uno concreto y no tener prejuicios hacia los demás. En cuanto a la evaluación de procesos, Mar Hurtado explica que es importante conocer cómo se evalúan los procesos de aprendizaje. ¿Sólo se basan en exámenes o existen formas de evaluación más colectivas, documentadas y personalizadas?
-
4. Aprovechar las jornadas de puertas abiertas
Sirven para que lo que conocías a distancia entre por los ojos, por las impresiones y las sensaciones que despierta ese entorno. Si en las jornadas de puertas abiertas son los alumnos quienes explican el funcionamiento del centro, nos encontramos ante un proyecto en el que la participación es real y significativa, asegura Hurtado.
-
5. ¿Pública, privada o concertada?
Hay que considerar qué aporta cada tipo de centro y si se ajusta de forma coherente a lo que buscan las familias. En el caso de elegir la escuela pública, Mar Hurtado explica que esto implica aceptar la diversidad como valor, garantizar el derecho a una educación universal y aprender a convivir con las diferencias sociales, culturales y personales que forman parte de la sociedad.
-
6. Aprendizaje significativo
Conviene preguntarse si lo aprendido va más allá de obtener una buena nota. ¿Detrás del proceso existe un claustro que se plantea si los aprendizajes tienen impacto en la vida cotidiana de los niños? Mar Hurtado también recomienda escuchar con atención el proyecto lingüístico del centro: cómo se articula, cómo se entiende y qué valor se da a la lengua vehicular ya las tradiciones del territorio. También recomienda preguntar sobre la dinámica de trabajo del claustro y saber si se trabaja a partir de programaciones cerradas o abiertas, ya que es adentrarse en la esencia de lo que va a pasar dentro del centro.
-
7. Pensar en la continuidad escolar
Valorar si se desea que los hijos tengan opción a varios modelos pedagógicos en varias escuelas o no. Mar Hurtado recuerda que las escuelas pequeñas, con pocas líneas, favorecen un trato más cercano y una mayor sensación de pertenencia. Las identidades no se desdibujan y todo el mundo es reconocido.
-
8. Adaptarse a las necesidades de los niños y las familias
El mejor proyecto educativo siempre será el que mejor se adapte a las necesidades que tiene el niño en cada momento. La presidenta de la Asociación de Maestros Rosa Sensat asegura que es clave conocer qué lugar ocupan las familias en la escuela: qué peso tienen, cómo se las escucha, cuántos encuentros de tutoría hay y si pueden participar en la organización de actos, fiestas o espacios compartidos con el claustro.
-
9. Instalaciones y organización de los espacios
Fijarse en espacios abiertos, que los centros tengan aulas con luz natural y buena ventilación, por ejemplo. Cabe preguntarse qué aprendizajes quieren fomentarse en aulas sin mesas, en espacios con sillas en círculo o en aquellas disposiciones más tradicionales con mesas alineadas mirando a un punto fijo.
-
10. Confiar en la escuela elegida
La elección del centro debe hacerla la familia de forma conjunta (y debemos pensar que, si nos equivocamos, siempre se puede cambiar de escuela).