Clamo de los médicos contra las aseguradoras: tarifas “muy malas” y un modelo 'low cost' insostenible

La encuesta de 236 profesionales revela que el 90% considera que las aseguradoras no favorecen la calidad asistencial, algo que impacta negativamente en pacientes y sistema público

Personal sanitario participación en una intervención quirúrgica.
Act. hace 21 min
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PalmaEl Colegio Oficial de Médicos de las Islas Baleares (COMIB) ha hecho público un estudio sobre la situación de la sanidad privada en Baleares, que constata un malestar sostenido entre los profesionales del sector. Según ha explicado el presidente de la entidad, Carles Recasens, la iniciativa nace a raíz de las quejas que, "desde hace mucho tiempo", trasladan a los médicos que trabajan en el ámbito privado por las condiciones y el trato que reciben de las aseguradoras. En Baleares hay aproximadamente 3.000 médicos que trabajan en la sanidad privada, una cifra que representa cerca del 50% del colectivo médico. La encuesta elaborada por el COMIB ha sido contestada por 236 colegiados. De éstos, sólo 9 ejercen exclusivamente en la sanidad pública; 111 ofrecen asistencia mixta —pública y privada— y 111 trabajan únicamente en el sector privado.

Los resultados dibujan un diagnóstico claro: 123 de los encuestados consideran que el sistema sanitario privado no es sostenible en las condiciones actuales. El 90% afirma que las aseguradoras no favorecen la calidad asistencial; el 87% califica las tarifas aplicadas de malas o muy malas; el 85% denuncia el impacto negativo del modelo low cost, y el 77,9% se declara insatisfecho o muy insatisfecho con la situación. Ninguno de los participantes valora como suficiente la relación médico-aseguradora.

Según Recasens, el malestar responde principalmente a una pérdida de independencia y autonomía profesional ya unas retribuciones que muchos facultativos consideran "indignos y míseras". Los honorarios por consulta pueden oscilar entre los 8 y 14 euros, en función de la entidad y el procedimiento. "La gente paga más por contratar un servicio de televisión", ha comparado el presidente del COMIB para evidenciar lo que considera una desvalorización del acto médico.

De profesión liberal a modelo dependiente

El Colegio sostiene que la profesión médica, tradicionalmente liberal –como la de abogado–, se ha ido transformando en una actividad dependiente de grandes grupos hospitalarios y aseguradoras. Si antes era el médico quien podía negociar con qué entidades trabajaba, ahora, según Recasens, "es la aseguradora quien impone los baremos, qué hacer y con qué instrumental".

El sistema de pago se basa en la facturación por procedimiento: el médico factura a la entidad aseguradora, pero actualmente lo hace a través de las corporaciones hospitalarias, cuando antes la relación era directa. Este cambio, según el COMIB, ha reducido la capacidad de negociación individual y ha consolidado un modelo en el que las condiciones vienen marcadas por las grandes estructuras empresariales. Además, el paciente queda vinculado al cuadro médico que fija la aseguradora, limitando la capacidad real de elección y reforzando el papel central de las entidades en la organización de la asistencia. En cuanto a la valoración de las compañías, Sanitas es la aseguradora mejor considerada por los encuestados, seguida de lejos por Axa. Por otro lado, Asisa es la peor valorada con diferencia, seguida de Adeslas.

Uno de los puntos centrales de la crítica es la expansión de pólizas low cost, con precios bajos que, según el Colegio, no reflejan el coste real de una asistencia de calidad. El 85% de los médicos encuestados considera que ese modelo tiene un impacto negativo. Recasens ha advertido que muchas de estas pólizas ofrecen coberturas básicas y pueden generar expectativas que después no se corresponden con la realidad asistencial. "Lo que la población contrata repercute directamente en su salud", ha remarcado.

El estudio también apunta a que las listas de espera, que durante años se asociaban sobre todo a la sanidad pública, se han extendido a la privada. Especialidades como Digestivo o Ginecología acumulan demoras, siendo cada vez más habitual que el paciente asegurado tenga que esperar para acceder al especialista. Según el COMIB, esto evidencia una tensión estructural que no es exclusiva de una entidad concreta, sino que afecta al conjunto del sector.

El Colegio identifica varios riesgos derivados de la situación actual. En primer lugar, un aumento de la presión asistencial sobre el sistema público si el sector privado pierde capacidad resolutiva. En segundo lugar, la configuración de un sector privado de baja resolución que derive los casos más complejos en el IB-Salut. También alerta de la dificultad para retener talento médico en Baleares si las condiciones económicas y profesionales no mejoran. Además, el COMIB advierte de posibles riesgos para la seguridad del paciente si los tiempos de consulta resultan insuficientes o la organización de la asistencia está excesivamente condicionada por criterios económicos.

Coexistencia de modelos

Recasens ha defendido que la sanidad privada y la pública coexisten y que "una buena sanidad privada ayuda a la pública y viceversa". Aunque compiten en determinados ámbitos, "entre ambos sistemas suman", aseveró. En este sentido, ha advertido que si la privada tiene problemas estructurales, esto acaba generando mayor saturación en la sanidad pública, que ya se encuentra tensionada.

Ante este escenario, el COMIB reclama una actualización anual de los baremos vinculada al IPC ya la complejidad asistencial, además de una reducción de la burocracia y una agilización de las autorizaciones clínicas. El Colegio se compromete a abrir una negociación con las aseguradoras y grandes grupos hospitalarios para abordar estas cuestiones. "El Colegio representa a todos los médicos, de la pública y de la privada", ha subrayado Recasens, quien considera que la negociación no es sólo una cuestión laboral, sino que "marca las bases de la sanidad del futuro". Según concluyó, la entidad tiene el deber de defender los intereses de los profesionales, pero también los de los pacientes y la sostenibilidad global del sistema sanitario balear.

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