21/03/2026
Director del ARA Balears
2 min

PalmaHace tiempo que las mayorías absolutas, o incluso significativas, son historia. Ahora mismo, tanto en el Estado como en Baleares, comprobamos la necesidad de encontrar fórmulas que permitan resolver los problemas de los ciudadanos. Pero no es siempre así. Los grupos pequeños pueden ejercer un poder sobre los mayoritarios que es desmedido, y que, en caso de producirse, va en sentido contrario a la voluntad del pueblo.

En Baleares sufrimos ahora la persecución de la lengua y la cultura propias por parte de un grupo que no deja de ser minoritario en el Parlament. Semana tras semana, aprovechan cualquier normativa en tramitación para introducir medidas contra el catalán. En la sanidad no hizo falta, porque el PP lo llevaba a su programa. Por tanto, no se puede afirmar que esta decisión, guste más o menos, vaya en contra de la voluntad de la mayoría.

Pero sí el resto de rapiñas que Vox plantea constantemente y que a menudo consigue. Hacer el castellano vehicular en la educación y quitarlo de las plazas de difícil cobertura. El PP está incómodo porque sabe lo que ocurrió con Bauzá. Y la oposición representa también a los ciudadanos que no quieren sino proteger la lengua propia. Estoy convencido de que tanto Llorenç Galmès como Marga Prohens y Vicent Marí también lo quieren. Por tanto, el sentimiento mayoritario de esta tierra es proteger la cultura, la lengua y la identidad. Amarla y ofrecerla a los recién llegados.

Por eso es importante que sea un requisito, que no vuelva a quedar escondida en casa como en los tiempos de Franco, que tanto gustan a Vox. Pero sobre todo porque es el sentimiento mayoritario de la Cámara y del país. Si Prohens aprueba lo contrario, gobierna contra la mayoría. Contra el pueblo.

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