La presidenta del Govern, Marga Prohens y el líder de la OCB, Antoni Llabrés.
30/05/2026
Director del ARA Balears
2 min

Más de un lector nos ha hecho llegar comentarios sobre la imagen donde se ve a la presidenta del Govern y el de la OCB hablando amistosamente en el acto de la cantada popular de La Balanguera. Al sanedrín comunicativo de la jefa del Ejecutivo le faltó tiempo para poner en redes sociales la imagen donde incluso Prohens pasa la mano por el hombro de Antoni Llabrés, cuando hay que recordar que la presidenta no ha dejado de erosionar las exigencias del catalán y ha obligado a la OCB a ir incluso a los tribunales.

No resulta fácil evitar estas situaciones y menos en un día significativo, en que la OCB ha sabido crear un acontecimiento emotivo, que ha unido miles de mallorquines alrededor de un himno que estos días hemos comprobado que cada vez sabe menos gente. Pero hoy no podemos ni debemos ser pesimistas. El acierto, uno más, de la directiva de la OCB ha sido aprovechar una conmemoración simbólica para hacer que miles de personas, móvil en mano, cantaran en las escuelas y las plazas.

Un ejercicio para reforzar la identidad y para recordar que la lengua propia es un espacio de encuentro y de acogida, y no una imposición o un capricho, como se encargan de recordar los diputados de la ultraderecha. Por desgracia, no solo lo repiten obsesivamente, sino que consiguen importantes victorias denigrando la lengua, rebajando su importancia.

Martínez, Prohens, Galmés y Llabrés, entre otras autoridades

Y esto lo hace Prohens mucho más a menudo de lo que ella querría. Pero lo hace. La presidenta no ha hecho un TIL monstruoso como Bauzá, pero a pequeñas dosis entrega a Vox la dignidad del catalán. Ella, por eso es la presidenta, debería encontrar la manera de pactar con la izquierda una línea roja. Y no lo hace, porque los ultras, a cambio de tocar el catalán, ni se miran las enmiendas procés del PP, que se cuelan sin debate.

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