Ni apocalipsis ni normalización: el catalán 40 años después de la Ley de normalización

Ley de normalización lingüística.
01/05/2026
Dirección del semanario
2 min

Hace 40 años, el Parlamento balear aprobaba la Ley de normalización lingüística. Cuarenta años después, si bien es bien cierto que no se ha normalizado la situación del catalán como lengua propia y cooficial de las Islas, también lo es que demasiado a menudo la anormalidad se acompaña de diagnósticos apocalípticos. Hay motivos para que la situación preocupe: el catalán pierde presencia en muchos ámbitos y los jóvenes, sobre todo en las relaciones informales, se comunican cada vez más en castellano. Ahora bien, si solo miramos el vaso medio vacío, dejamos de ver una parte de la realidad que es igualmente significativa.

El primer Barómetro del Consejo Social de la Universidad de las Islas Baleares ofrece un dato relevante: el 51% de los estudiantes querría recibir las clases mayoritariamente en catalán, mientras que un 40% opta por el castellano. Hay quien se quedará con el hecho de que casi la mitad de los alumnos prefieren el castellano. Pero también podemos remarcar que más de la mitad de los estudiantes de la universidad pública pide más catalán en las aulas.

Y esto no es un dato menor. Sobre todo si tenemos en cuenta que la UIB, que según el Estatuto de Autonomía es la autoridad consultiva en materia de lengua catalana, arrastra desde hace años una situación contradictoria. Hay carreras que se imparten casi íntegramente en castellano y la misma universidad se marcó como objetivo alcanzar el 35% de la docencia en catalán cuando el porcentaje real a duras penas llegaba al 25%, hace tres años. Es decir, hay un número significativo de alumnos que pide más catalán del que realmente ofrece la institución que debería ser referente en este ámbito.

El dato aún cobra más valor si se tiene en cuenta que muchos de estos mismos estudiantes utilizan habitualmente el castellano fuera de las aulas. Es la lengua con la que a menudo se relacionan entre ellos, la que domina en las redes sociales, en los contenidos audiovisuales y en buena parte de los espacios de socialización juvenil. Pero se ve que cuando piensan en la universidad y en su futuro profesional, una mayoría considera importante ser competente en catalán.

Esto significa que, a pesar de las dificultades, el catalán todavía se percibe como una herramienta útil. Y aquí está probablemente la clave de todo. Las lenguas no se mantienen solo con discursos emocionales ni con conmemoraciones institucionales. Se mantienen cuando son necesarias, cuando abren puertas, cuando dan oportunidades y cuando la sociedad transmite la idea de que dominarlas es un valor. Ahora, sin embargo, a menudo se transmite la idea de que el catalán es prescindible, que ya no hace falta, que es un requisito excesivo o una molestia burocrática.

Y, a pesar de esto, más de la mitad de los estudiantes de la UIB todavía quieren más presencia en las clases, seguramente porque lo ven como herramienta de futuro. El reto de las administraciones, de la universidad y de la sociedad en general es precisamente hacer que el catalán sea cada vez más útil, más presente y más necesario. Porque cuando una lengua es útil, la gente no solo la defiende, también la usa.

stats