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Una novela atravesada por el aliento de William Faulkner y por la oscuridad de Louis-Ferdinand Céline. Una novela construida a partir de la investigación de los mecanismos narratológicos, llenos de perspectivas y de contradicciones, a la manera del portentoso Ryūnosuke Akutagawa. Una novela con voces doradas como las de los enigmáticos y enfermos personajes de Clarice Lispector. Una novela que dialoga con la literatura internacional pero hecha en nuestra casa, y con bellos guiños a maestros de aquí como Mercè Rodoreda y Jaume Cabré. Una novela, en efecto, que habla telúricamente del territorio, hincando los dedos cual raíces de una tierra extrema y fascinante. Una novela que parece la Historia porque ha sabido usar los engranajes de la ficción, preciosa mentira, para alcanzar crudas verdades humanas. Una novela poderosa, polifónica y salvaje. Una novela que existe: Bèsties en el foc, de Joan Roure, en La Magrana.Esta obra formidable se alza como una catedral verbal de una intensidad casi mística, un canto oscuro e incandescente que arranca de Ponent –tierra que no es un decorado, sino que nutre energéticamente el imaginario del autor e impregna la obra de una densidad moral y simbólica que dialoga con la crudeza de la historia multiplicada que se despliega– para convertirse en una exploración radical de la memoria, la culpa y la incertidumbre. A través de las voces de Mateu, de Ramon y de Carme, el relato se despliega igual que una arquitectura coral de una potencia devastadora donde la infancia maltratada se convierte en testimonio y la palabra, en una forma de redención. Con un paisaje de nieblas y silencios que deviene casi un personaje más, Joan Roure construye una historia de amores prohibidos, pasiones soterradas y confesiones largamente ocultas que, al emerger, lo arrasan todo. La novela quema talmente una inmersión en los rincones más oscuros del alma humana, allí donde la locura y la lucidez se tocan, y donde la literatura, en su gesto más sublime, deviene una forma de justicia poética capaz de iluminar aquello que el tiempo había condenado a la mudez. Los temas que toca son interesantísimos: cómo las conciencias heridas añaden caldo al guiso de los traumas que empantanan los espíritus, diversas formas de supervivencia emocional y física en tiempos de miseria, la disidencia política, redes resistenciales y la rasposa fricción de puntos de vista enfrentados no como imposibilidad comunicativa sino como expresión del caos que nos fundamenta. Por todo ello, Bèsties de foc, de Joan Roure, es un artefacto narrativo admirable en que la verdad no es nunca unívoca y el lector es invitado a habitar la ambigüedad, a leer entre líneas y a disfrutar de los terribles y bellísimos misterios del mundo y de la vida. Sin duda, un libro imprescindible a partir de ahora.

'Bestias en el fuego'. La Magrana. 184 páginas. 21,90 euros.
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