Hito a hito

El Estufador, el mediodía más singular de la isla de Formentera

Itinerario desde la meseta de la Mola por sus llanuras más fértiles hasta un litoral esculpido por las continuas embestidas del mar

Los embarcaderos son parte del paisaje cultural litoral que nos habla de la relación humana con el mar.
01/05/2026
5 min

PalmaEl Estufador es una zona costera situada en la ladera de mediodía de la Mola, entre el Ram y la punta Roja. El topónimo estricto, documentado ya en 1712, hace referencia a un rincón al pie del acantilado donde hay un embarcadero de pescadores, próximo al desagüe del torrente de la Talaia y a la punta de las Pesqueretes. Existe también el camino del Estufador, que une estos varaderos con el núcleo del Pilar de la Mola atravesando los territorios de la venta de la Talaiassa. La tradición popular asocia el nombre del Estufador con unas cavidades peculiares de la roca que, al recibir las olas los días de mal tiempo, expulsaban el agua verticalmente, extrayendo un surtidor. Estas formaciones rocosas fueron eliminadas por los pescadores durante la primera mitad de los años setenta, para evitar que favorecieran la acumulación de posidonia. (fuente: eeif.es)

Nuestro punto de partida y de llegada es el Pilar de la Mola. Un área geográfica situada en el extremo de levante de la isla de Formentera que no solo sobresale por los bosques y acantilados de mediodía, hacia donde nos dirigimos, sino también por las llanuras fértiles de la zona noreste, desde donde iniciamos la caminata, y la arquitectura sencilla y genuina que evidencia la antigüedad como espacio de asentamiento humano. Los documentos apuntan que después de la conquista catalana de la isla, completada a principios de agosto de 1235, el arzobispo de Tarragona, Guillem de Montgrí, estableció en la Mola una comunidad de frailes agustinos que impulsaron la roturación de estos campos.

Pero, Formentera ha sido a lo largo de su historia un territorio pequeño, aislado y fronterizo. Su fragilidad ha condicionado el asentamiento y la actividad humana, hasta el punto de quedar despoblada en diferentes ocasiones. No será hasta a partir del siglo XVIII en que se inicie el proceso definitivo de repoblamiento. Es el momento en que se constituyen los nuevos núcleos de población de Sant Francesc de Formentera, el Pilar de la Mola y Sant Ferran de ses Roques y sus respectivas iglesias.

La ruta

[00 min] Iniciamos la caminata desde la misma explanada de la iglesia del Pilar de la Mola, construida en el año 1784, justo al lado de donde hace parada el autobús de línea que atraviesa la isla de la Savina hasta la Mola. Desde aquí, orientados a levante, avanzamos por la vía principal en dirección al faro. Pronto, sin embargo, nos desviamos a la derecha por el camino del Estufador. No tardamos en situarnos en medio de extensos sembrados, sobre los cuales todavía hoy se respira su intensa actividad cerealícola. El camino pasa entre los molinos harineros de viento de en Botigues, a la derecha, y el Vell de la Mola, a la izquierda, del siglo XIX. El primero empezó a moler en 1893 y se abandonó en 1960.

La ruta de la semana.

Después de una primera tirada larga y rectilínea, [10 min] alcanzamos una primera bifurcación. Tomamos el camino de la izquierda y, poco después, llegados a la segunda, el de la derecha. Continuamos todo recto hacia mediodi­a, por un camino ancho y de tierra. [20 min] Pasamos por delante de las casas de Can Rita, que dejamos a mano derecha, y bordeamos varios chalets, que nos quedan a mano izquierda. Un poco más adelante, [30 min] a la altura de una barraca de piedra seca y un horno de cal, iniciamos el descenso hacia el mar, ahora, por un camino cementado. Vivos, porque unos minutos después [35 min], salimos de la pista por la izquierda y seguimos un viejo camino de carro que, cinco minutos después, se bifurca. [40 min] Seguimos el de la derecha, que es realmente el Camino Viejo del Estufador. El último tramo se orienta hacia poniente, por detrás de unos chalets plantados sobre el peñar de primera línea, y enlaza con la pista cementada que habíamos dejado más arriba.

Ya estamos en el Estufador [50 min]. Merece la pena, antes de continuar hacia el Caló del Ram, bajar a ver las casitas varadero. Se accede por un camino que es toda una lección del aprovechamiento de las coyunturas geológicas. Después de una serie de escalones, baja rozando las sinuosas rocas de arena. Una cuerda nos hace de pasamanos. Abajo nos espera un conjunto alineado de cobertizos con sus barcas y otros aperos de pesca. La imagen en conjunto deviene icónica, de un alto valor patrimonial; es un ejemplo de paisaje cultural que nos habla de la relación humana con el mar.

Salimos de la cala y recuperamos la ruta principal. Desde el final de la pista cementada [55 min], tomamos el primer sendero que se orienta hacia poniente, a nuestra izquierda, por encima del acantilado. Después de cruzar el barranco surcado por el torrente de la Talaia, el senderito va descendiendo suavemente hasta situarnos bien encima del Caló del Ram [1 h 25 min]. Los hitos son claros y la orientación es sencilla. Tanto la rincanada litoral como el embarcadero se encuentran a levante del macizo de la Mola, entre la punta de la Fragata y la zona conocida como el Copinar.

Terminada la visita a la cala y embriagados de los perfumes de la marina de mediodía de Formentera, iniciamos el regreso al Pilar de la Mola. De entrada, recorremos doscientos metros de la pista de tierra que baja hasta aquí desde la carretera general por el bosque de la Pujada. Pronto, encontramos a la derecha el inicio del camino del Ram en dirección a la Talaiassa (este/sureste), un sendero estrecho y muy tranquilo. [1 h 40 min] En la primera bifurcación, giramos a la izquierda, cuesta arriba. Y en la segunda, a la derecha, por delante de las casas de la Talaiassa [2 h 05 min].

Desde sa Talaiassa, el punto más alto de Formentera, se vigilaba el espacio aéreo durante la Guerra Civil y se medía el meridiano de París en el XIX.

El punto más alto

La Talaiassa es el punto más alto de la isla (200 m). El topónimo nos remite inmediatamente a lugares elevados desde los cuales antiguamente se observaba el mar con el objetivo de avistar posibles desembarcamientos hostiles en la costa. No en vano, en 1760, cuando las autoridades militares escogieron los lugares idóneos para la edificación de las torres de defensa, la Talaiassa fue uno de los puntos escogidos, a pesar de que no se construyó ninguna. Por otra parte, la torre cuadrada que se levanta por detrás de las casas fue edificada en 1937 por el ejército franquista, que había dispuesto muy cerca una batería de artillería antiaérea. Finalmente, en los primeros años del siglo XIX, también debido a su situación privilegiada, el techo de la casa de la Talaiassa fue utilizado para el establecimiento de un vértice de triangulación durante la campaña francoespañola de medición del meridiano de París. Albergado por la familia Maians, el astrónomo francés Francesc Aragó residió en la Talaiassa durante cuatro meses del invierno de 1807 y calculó su latitud. El mismo vértice sirvió en 1868 para la unión cartográfica del Archipiélago con el continente.

Dejamos las casas de la Talaiassa a nuestra izquierda y avanzamos hacia la Mola entre tierras de cultivo. [2 h 15 min] En la siguiente bifurcación, giramos a la izquierda y aparece el asfalto, que ya no abandonaremos hasta acabar la ruta. Bien encaminados hacia levante, nos acercamos al Pilar de la Mola, ahora por el camino de la Pujada [2 h 20 min]. Entraremos al pueblo por detrás de la escuela pública y finalizaremos delante de la Casa de la Vila, a la altura de la iglesia [2 h 30 min].

Los datos

Dificultad 2 sobre 5Distancia 9,72 kmDesnivel 208 mDuración 2 h 30 minAltitud máxima 191 mRuta circular

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