La publicación de la monumental novela bernhardiana Extinción en catalán por parte de Quid Pro Quo Edicions, con grandiosa traducción de Clara Formosa Plans, es un evento literario de primer orden. La novela más ambiciosa de Thomas Bernhard llega, finalmente, con una edición catalana capaz de sostener la exigencia extrema de su estilo: frases largas, obsesivas, circulares, que funcionan como un mecanismo de pensamiento más que como una simple narración, lo que confirma que Bernhard no era, sólo, un maestro de las narratologías más pensadoras Zeitgeist epocal.
Extinción es una extraordinaria aventura narrativa que se plantea talmente un proceso de aniquilación simbólica en marcha. El salvaje narrador instalado en Roma, Franz-Josef Murau, escribe después de recibir la noticia de un accidente de coche de sus padres y de su hermano. Este hecho desencadena un larguísimo ejercicio de memoria y destrucción moral del pasado familiar, especialmente del mundo de origen representado por un lugar que parece condensar todos los agujeros oscuros del cosmos: Wolfsegg. Thomas Bernhard convierte ese regreso en una operación implacable: la voluntad del protagonista de extinguir su herencia social, cultural y afectiva a través de las palabras más crudas y devastadoras.
La fuerza del libro reside en esta prosa hipnótica y reiterativa que avanza por acumulación, indignación, cabreo, mala leche, extrema lucidez… Bernhard disecciona la hipocresía de la familia aristocrática austríaca, la persistencia subterránea del nazismo y la impostura cultural europea. Pero lo hace sin solemnidad y con una ironía corrosiva que transforma al monólogo interior en una forma de combate radical. Ante según qué frases es normal que más de un crítico literario haya llegado a la conclusión de que Bernhard llega al auge del humor más negro en literatura. Hay ratos en los que la angustia te agobia, pero a menudo no puedes dejar de despejarte de risas. La espléndida traducción de Clara Formosa Plans es sencillamente sublime. Reproduce con una precisión admirable el ritmo bernhardiano, esa respiración torrencial de pulmones dañados que podría colapsar fácilmente trasladada a otra lengua. El resultado es una adaptación catalana viva, poderosa y musical que permite sentir, con todos los matices, la irredenta intensidad del pensamiento de Bernhard sin pérdidas ni domesticaciones. ¡Gracias, Clara! Por esta obra y por todo lo que has hecho, mereces todos los premios de traducción.
Extinción se nos confirma como una de las grandes novelas europeas del siglo XX y al mismo tiempo como una lectura inevitablemente contemporánea: una autopsia del pasado hecha con la voluntad feroz, rabiosa, de sobrevivir contra la intemperie.