Uno de los mejores de la Selectividad, sobre el nuevo Bachillerato de élite: "No tengo claro si me hubiera ayudado con las notas"

Fèlix Coll, exalumno del IES Biel Martí de Ferreries, sacó una de las notas más altas en la edición del 2025, con un 9,35

"Fèlix Coll, en el centro, durante la recepción celebrada en el Consolat de Mar en honor de los mejores alumnos de las PAU 2025.
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Palma“Como estudiante que he pasado por Bachillerato y Selectividad y sabe la presión que hay por sacar buena nota, encuentro que este Bachillerato de Excelencia es una buena idea, sobre todo en lo que respecta a aprender y ampliar conocimientos. Tener la opción de profundizar con las asignaturas, hacer prácticas de laboratorio o tener la facilidad de hacer una doble modalidad es una oportunidad que te enriquece mucho y te puede abrir más puertas de cara al futuro universitario, cosa que a mí me hubiese gustado tener en su momento”, explica Fèlix Coll, exalumno del IES Biel Martí de Ferreries y con una de las mejores notas de la Selectividad del 2025 (9,35 sin ponderar).

Ahora bien, también le veo un “sí, pero”. “El Bachillerato, y sobre todo segundo, es una etapa súper intensa de por sí. Si quieres sacar notas altas para entrar en la carrera que quieres, la presión ya es enorme. Por eso, no tengo muy claro si meter más ampliación y más caña me hubiera ayudado mucho en cuanto a notas, o si incluso podría estresar aún más a los alumnos. En resumen: a escala de conocimientos y de formación me parece una idea fantástica, pero se tendrá que ver cómo convive toda esta exigencia extra con la necesidad de sacar una nota de corte bien alta para la universidad”, añade.

Riesgo de segregación

La propuesta de la Consejería de Educación y Universidades para crear un itinerario de Bachillerato de Excelencia para el curso 2026-2027 ha abierto el debate entre quienes la ven como una apuesta por el talento y quienes alertan de un posible riesgo de segregación. En este segundo bloque, las voces críticas del mundo educativo son claras. Diversos pedagogos y docentes alertan de que el modelo puede consolidar una “educación a dos velocidades segregadora”, separando al alumnado según rendimiento y no según necesidades educativas, lo que consideran contrario al principio de inclusión. También advierten de que la salida de estudiantes con mejores resultados de los centros ordinarios puede empobrecer las aulas, ya que se pierden referentes positivos y se modifica la dinámica de aprendizaje de los grupos.

Además, algunos expertos cuestionan que agrupar solo alumnado de alto rendimiento mejore realmente los resultados, y apuntan a que puede incrementar la presión y la competitividad en una etapa ya muy exigente. Finalmente, también se pone en duda la equidad del sistema de acceso, ya que las pruebas y requisitos podrían favorecer a estudiantes con más recursos o preparación previa, ampliando desigualdades en lugar de reducirlas.

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