El Bachillerato de Excelencia llena en Palma, convence en Ibiza y fracasa en Menorca

El 90,48% de los alumnos que han pedido plaza provienen de centros públicos, según los datos facilitados por la Consejería de Educación

Alumnos haciendo un examen en un aula de instituto.
09/07/2026
4 min

PalmaEl Bachillerato de Excelencia impulsado por la Conselleria de Educación comenzará el curso que viene con una respuesta, hoy por hoy, muy desigual entre islas. El nuevo instituto Llorenç Villalonga de Palma ya ha recibido 65 solicitudes para las 60 plazas inicialmente previstas —que se podrán ampliar hasta 70—, mientras que el aula de excelencia del IES Algarb, en Ibiza, ha registrado 22 (para 30 plazas). En cambio, en Menorca, el proyecto ha despertado, de momento, un interés mucho menor: solo 11 alumnos han pedido plaza en el IES Joan Ramis i Ramis de Maó (30 plazas). De los alumnos que han pedido plaza, el 90,48% provienen de centros públicos. La matrícula se mantiene viva.

Los datos los ha dado a conocer este miércoles el consejero de Educación, Antoni Vera, durante una jornada dedicada al nuevo programa, que se pondrá en marcha en septiembre. El proyecto incluye la creación del nuevo instituto Llorenç Villalonga de Palma y dos aulas de excelencia, una en Maó y otra en Sant Josep de sa Talaia.

Vera ha defendido que la iniciativa supone "un paso decisivo" para reconocer "el esfuerzo y el talento" del alumnado y ha recordado que otras comunidades autónomas, como Madrid, Castilla y León y Aragón, hace años que despliegan programas similares. Según ha explicado, el nuevo Bachillerato apuesta por una metodología centrada en la investigación, el pensamiento crítico, el trabajo autónomo y el desarrollo de la capacidad de análisis y comunicación.

En cuanto a la organización del nuevo instituto, el consejero ha explicado que el Llorenç Villalonga dispondrá inicialmente de ocho profesores, todos funcionarios de carrera, mientras que en las aulas de Menorca y Eivissa harán las clases los docentes propios del centro. El grueso de la plantilla del Llorenç Villalonga ya está seleccionado y, durante el primer curso, algunos docentes trabajarán a media jornada, una situación que Educación prevé completar progresivamente.

El conseller también ha respondido a las críticas de los sindicatos, que han calificado el proyecto de elitista. "No es una medida elitista", ha afirmado. Vera ha insistido en que el programa forma parte de la atención a la diversidad. "La grandeza de la Educación es atender a todo el mundo según sus necesidades", ha asegurado. También ha defendido que la iniciativa ha superado todos los trámites administrativos y de participación, incluidos el Consejo Escolar de las Islas Baleares y la Mesa Sectorial.

Además, ha justificado la necesidad del nuevo programa por los resultados académicos. "Hablamos de los resultados de la Selectividad, que no son buenos; los de la convocatoria extraordinaria tampoco lo son y los de las PISA tampoco serán buenos", ha manifestado.

"No hay interrupciones ni problemas de disciplina"

La jornada también ha servido para conocer la experiencia de diversos centros madrileños que hace años que desarrollan programas similares. El director del Instituto San Mateo de Madrid, Horacio Silvestre, ha defendido la experiencia del centro, uno de los pioneros en este modelo impulsado en tiempos de Esperanza Aguirre, y ha asegurado que el proyecto "no fue improvisado". Según ha explicado, nació como una respuesta a la necesidad de mejorar los resultados académicos y se ubicó en un edificio que había quedado vacío desde el curso 2006-2007. El centro comenzó con tres grupos de Bachillerato y actualmente dispone de dieciocho profesores, dos de los cuales trabajan a media jornada.

Silvestre ha rechazado las acusaciones de segregación que acompañaron la puesta en marcha del proyecto. "Siempre se dijo que sería una iniciativa segregadora y, al final, no segregamos a nadie. Lo que hacemos es agrupar alumnos con muchas ganas de saber", ha afirmado. En este sentido, ha insistido en que los estudiantes siguen exactamente el mismo currículum oficial que cualquier otro alumno de Bachillerato, pero lo complementan con actividades orientadas a profundizar en los contenidos y fomentar la investigación.

Así, las tardes participan en seminarios y talleres, se preparan para olimpiadas científicas, hacen actividades de teatro y elaboran un proyecto de investigación inspirado en la monografía del Bachillerato Internacional. El director también ha destacado el clima de convivencia del centro, donde, según ha dicho, "no hay interrupciones, ni problemas de disciplina", hecho que permite que los alumnos trabajen con tranquilidad.

Según Silvestre, la satisfacción del alumnado es muy elevada, porque "encuentran un lugar donde pueden estudiar alejados del ruido, con alegría y sin pensar que los demás les mirarán mal porque piden más o muestran interés por aprender". También ha querido desechar la idea de que estos programas están reservados a alumnos con altas capacidades. De hecho, ha explicado que aproximadamente una cuarta parte de los estudiantes cursan la modalidad de humanidades y ha puesto como ejemplo que la nota media de la asignatura de latín supera el 9,5.

En la misma línea se ha expresado el director del instituto Diego Velázquez, otro centro, también madrileño, con aulas de excelencia. Ha defendido que estos programas también forman parte de la atención a la diversidad y ha considerado "injusto" calificarlos de segregadores. Según ha explicado, la mayoría de los estudiantes que acceden a ellos no tienen altas capacidades, sino que son alumnos especialmente motivados por los estudios y con intereses académicos muy marcados.

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