50 años de Mata de Jonc, una escuela diferente y en catalán

El proyecto del centro se concibió entre los meses de abril y mayo de 1976 y se hizo con la voluntad de romper con el modelo educativo tradicional y normalizar la lengua propia

En la primavera de 1976 se tomó la decisión de fundar Mata de Jonc, después de diferentes movilizaciones y reivindicaciones por una escuela en catalán
13/05/2026
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PalmaMata de Jonc, una escuela promovida por unas familias y maestros idealistas y valientes, fue la primera en impartir toda la enseñanza en catalán en las Islas Baleares. Se empezó a gestar en los meses de abril y mayo de 1976, ahora hace 50 años. Nació con la voluntad de convertirse en una escuela nueva, que rompía con el modelo tradicional, con una enseñanza activa, arraigada al medio y, sobre todo, en catalán. Tomó el nombre de la Crònica de Ramon Muntaner (1325-1328) de un párrafo que ejemplifica cómo la unión hace la fuerza: “Si toda la mata de juncos atados con una cuerda bien fuerte y toda la queréis arrancar juntos, os digo que diez hombres, por mucho que tiren, no la arrancarán, ni aún si se esforzaran un poco más. Y si les quitáis la cuerda, de junco en junco la romperá toda un mozo de ocho años, que solo un junco no quedará”.

Mata de Jonc comenzó el curso 1976-1977 y buscaba un modelo de escuela diferente, que tuviera en cuenta las necesidades de los niños –incluidas las discapacidades– y la realidad cultural y lingüística de Mallorca. Nació alrededor de una asociación de familias de alumnos y de una cooperativa de trabajadores, entre los cuales debemos hacer mención especial a Conxa Vidal Oliver y a su impulso decisivo. Nacía como un centro privado, pero con aspiraciones de convertirse en concertado o público, impulsado por un grupo de personas que se movían en ambientes progresistas y que coincidían por tener un marcado interés cultural y una preocupación por la educación de sus hijos.

‘Guardería’ parroquial

Siguiendo la estela de los profesores Josep Casasnovas y Francisca Comas, que lo han investigado, y hablando con algunas maestras de los inicios, se puede decir que Mata de Jonc comenzó como escuela Infantil, en la plaza de Santa Pagesa, en un pequeño local de la parroquia de Santa Catalina Thomàs que anteriormente había sido una 'guardería' parroquial. El curso siguiente los alumnos mayores ya debían empezar la Educación General Básica (EGB) y no disponían de suficiente espacio. Los alumnos de preescolar se quedaron en el espacio de la plaza de Santa Pagesa, mientras que los de 3 a 6 años se trasladaron a una casa de la posesión de Son Anglada, cedida por Antònia Bonet y Pere Jofre. El curso siguiente, todos se trasladaron al edificio actual, el antiguo centro educativo de las monjas del Sagrat Cor, en la calle de Son Espanyolet, y que la cooperativa compró a finales de los años ochenta. Un espacio que ha permitido hacer las ampliaciones necesarias a medida que aumentaba el número de cursos.

En la primavera de 1976 se tomó la decisión de fundar Mata de Jonc, tras diferentes movilizaciones y reivindicaciones por una escuela en catalán

Los problemas económicos, por los espacios y por el reconocimiento oficial, estuvieron muy presentes durante los primeros años. A finales del primer curso, una comisión de maestros y familias se entrevistó con el alcalde de Palma, Paulí Buchens, nombrado después de la muerte de Franco. Con pancartas, globos y adhesivos, ocuparon pacíficamente la sala de espera de la casa consistorial. Esperaban obtener una subvención del Ayuntamiento que garantizase aquella experiencia pedagógica, para así poder pagar las obras y adecuar el edificio de Son Anglada y reducir las cuotas que pagaban las familias. También pedían que el Ayuntamiento intercediera ante la delegación del Ministerio de Educación para legalizar la EGB en catalán y obtener mobiliario que había sobrado de escuelas públicas de Palma.

No querían que Mata de Jonc fuera una entidad privada para privilegiados. Para legalizar la escuela existía la propuesta de convertirla en un centro piloto, de carácter municipal o autonómico. Se llevaron a cabo gestiones en Palma y en Madrid. Allí, en concreto, con Josep Melià, quien entonces era secretario de Estado de Información. Como bien dicen Casasnovas y Comas en su artículo, entonces ya tenían 105 alumnos –55 en los primeros cursos de EGB y 50 en parvulario–, con 14 educadores, 2 cocineros y 2 personas encargadas de la limpieza, todos ellos cobrando el mismo salario, unas 28.000 pesetas mensuales, muy inferior a las escuelas públicas y privadas.

Para darse a conocer se hizo un acto público en la plaza Mayor de Palma, con pasacalles y títeres. Hacía falta, sin embargo, una voluntad política que no se acababa de concretar: Mata de Jonc no se convirtió en un centro piloto. Después de serios problemas para obtener el reconocimiento, el 8 de mayo de 1980 la escuela fue legalizada y el curso 1984-1985 se solicitó que fuera escuela concertada.

Un centro diferente

Mata de Jonc fue un centro diferente del resto de escuelas en muchos aspectos. Ya en un manifiesto distribuido el año 1978, se planteaba la creación de una “escuela nueva, novíísima”, ni reformista, ni revolucionaria, que debía “romper los moldes establecidos y negarse a ser la transmisora de los modelos societarios que nos revuelven”. Una escuela nueva dirigida de manera diferente, gestionada de manera conjunta con las familias del alumnado y los trabajadores de manera asamblearia. Una consecuencia de las ideas progresistas con las cuales creían los impulsores del centro.

La enseñanza en catalá desde el inicio de Mata de Jonc era otra característica que la diferenciaba del resto de escuelas, que enseñaban en castellano. Adaptaban materiales a la realidad mallorquina o elaboraban propios, como el método de lectura y escritura Ansa per Ansa, de Elisabet Abeyà, Maria Fortuny y Assumpta Mascaró. Muy pronto, Mata de Jonc recibió el premio Baldiri Reixac como reconocimiento al fomento del catalá en la escuela y por ser un centro que iba a la vanguardia en la elaboración de materiales adecuados para extender la enseñanza del catalá, partiendo de las formas dialectales propias de Mallorca.

En una investigación en materiales gráficos de aquellos inicios, como han publicado los pedagogos Josep Casasnovas y Francisca Comas, podemos ver maestras como Conxa Vidal y Margalida Munar, con los niños de 0 a 3 años, y podemos imaginar el caso de una escuela infantil activa con el uso de materiales pedagógicos, muchos de los cuales son hechos de productos reaprovechados. Una muestra de una escuela avanzada, en la que las familias no dejaban a sus hijos ‘aparcados’ y que contrastaba, en aquellos tiempos, con el conjunto de ‘guarderías’ que había en Mallorca. Existe también un vídeo didáctico, Escola Mata de Jonc: treball dins de l’aula, producido por el Servicio de Recursos Audiovisuales de la Universidad de las Islas Baleares, que mostraba metodologías activas de enseñanza-aprendizaje. Esto es significativo, ya que demuestra que muy pronto, desde la UIB se fijaron en Mata de Jonc para tener un buen modelo en la formación inicial de maestros.

Como se ve, era y es, todavía ahora, un caso interesante para el estudio de la historia de la educación de las Islas Baleares. Hay que valorar el ejemplo audaz de Mata de Jonc hace cincuenta años –“es posible hacer enseñanza en catalán de calidad”– que sirvió de espejo a otros centros de las Baleares. Para evaluar, a cincuenta años vista, los resultados de la experiencia, nada mejor que mirar a sus exalumnos. De Mata de Jonc, han surgido profesionales de renombre, arquitectas, ingenieras, matemáticas, administradoras, profesoras y artistas reconocidos internacionalmente, y mucha gente conocida o no tanto. Hijos de unos padres valientes que optaron por el uso del catalán en la enseñanza, sin miedo a que eso significara una merma en la calidad de la educación que recibirían sus hijos en una escuela innovadora y con unos inicios difíciles, donde la complicidad entre padres, madres y trabajadoras fue decisiva.

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