Como era María del Mar Coll, según su madre: “Quería ser probadora de juegos de Nintendo”
Martina Ferriol, madre de la presentadora y cómica, nos cuenta los secretos mejor guardados de su infancia
PalmaCuando era pequeña, le gustaban tanto las sacapuntas que decía que de mayor quería ser "probadora de juegos de Nintendo y Game Boy". Le daban pánico los animales –"es bastante espantosa"–, pero eso cambió cuando a doce años llegó a casa Boira, una perrita que hizo que el pánico se transformara en cariño. Es de la generación de muñecas que empezaron a ir a dar vueltas por el pueblo con una cámara digital para hacerse algunas "sesiones de fotos" y colgarlas después en Fotolog y Tuenti. Existe un equilibrio extraño en su día a día: la combinación de una especie de pánico escénico y vergüenza con la ilusión y la alegría de contar historias a un público, sea mayor o menor. Hablamos de Maria del Mar Coll (Muro, 1994), actriz, guionista, presentadora y cómica. Nos cuenta lo pequeña que era su madre, Martina Ferriol.
"Así como la ve en la tele, así es", dice, pero de repente hace un matiz: "Se muestra segura, y lo es, pero tiene un punto de timidez y es muy pasadora de pena, porque es muy exigente consigo misma". Más allá de lo que se ve en televisión, Martina explica que de pequeña, pequeña, Maria del Mar era "curiosa, ruidosa y poco dormidera". Es hija única y ha crecido entre Muro y Can Picafort, rodeada por el mismo círculo de amigas. "Desde la guardería ya iban juntas, tres o cuatro que todavía hoy son las mismas". Años después, con ellas, iban a pasear para hacerse sesiones de fotos con la cámara digital –"si pudiéramos abrir el Fotolog, nos íbamos a reír", dice Martina–, y juntas también descubrieron las primeras noches de verano en el Banana's de Alcúdia.
A las amigas, Maria del Mar las invitaba a su casa porque ella era muy casera: "Además, en casa montaba sus espectáculos: disfraces, escenarios improvisados, montajes musicales, cabañas. Lo que hace ahora por la tele ya nos lo hacía, a nosotros ya sus amigas". Es, porque lo era, una performadora. La parte cómica la lleva dentro: su personaje estrella era "hacer de madrina", vestida con la ropa de las suyas, que se competían de risa. De hecho, cuando hizo teatro en Muro, sobre los nueve años, le tocó hacer el papel de vieja: "Durante un tiempo, la gente del pueblo le ubicaba diciendo: 'Aquella muñeca, la anciana de Muro'". En esa preadolescencia, Maria del Mar gozaba especialmente del escenario: "Le encantaba hacer reír, era muy payasa", cuenta Martina.
Al ser hija única, aprendió a jugar sola, hasta que llegó a Niebla a doce años. En aquellos momentos le acompañaba la música de Shakira, Spice Girls y Beyoncé, pero también una artista que en 2004 irrumpió en el sistema musical y marcó las vidas de casi todas las preadolescentes de ese momento: María Isabel con su Antes muerta que sencilla. Por aquel entonces de cambio también era fan de la serie Rebelde Way y miraba Friends por influencia de la madre –"¡se sabía los diálogos de tanto repetirlos!", dice Martina. Con la madrina, miraba los programas de televisión de Concha Velasco, y pasaba horas y horas mirando El Club Super3. Cuando fue mayor, recuerda la madre, se enganchó a programas de humor como Buenafuente y Homo Zapping.
Visto así, y teniendo en cuenta que en el instituto algunas profesoras celebraban la forma que tenía de escribir, parece natural que la murera esté relacionada con el audiovisual y la comunicación desde diferentes ámbitos. Ido no: al ser hora de estudiar, decidió hacer Psicología. Cumplió tres años, pero el cuarto ya no lo inició: "Vi que aquello no era su camino", recuerda la madre. Se apuntó al CEF para estudiar cine y guión, y allí empezó a moverse en el mundo audiovisual. Hizo algún corto y conoció a directores y profesionales del sector: "En ese momento pudo explotar su talento. Estaba eufórica". Y aún ahora: la euforia de Maria del Mar tiene cuerda por rato.