Cine

Mallorca en las películas, fotograma por fotograma

Las investigadoras Magdalena Brotons y Maria Sebastián publican el libro digital 'Mallorca filmada'

Mallorca en las películas, fotograma por fotograma
29/11/2025
6 min

PalmaLa cultura hecha en Baleares en los últimos cien años se ha encargado a menudo de hablar de la transformación del territorio. Muchas veces ha sido de manera consciente, como en los casos de numerosos autores y músicos, de Guillem Frontera a Joana Gomila, pasando por algunos de los artistas que se reunieron alrededor del Taller Llunàtic. Otros, sin embargo, establecer esta conversación sobre el cambio que ha sufrido la fisonomía de las Islas requiere la intervención de observadores atentos y animados, como ha sido el caso de las investigadoras y profesoras de la Universidad de las Islas Baleares Magdalena Brotons y Maria Sebastián. Desde el año 2020 se han dedicado a romper entre las localizaciones mallorquinas que sirvieron de escenario cinematográfico a lo largo del siglo XX, una tarea que ha derivado en la publicación del libro digital Mallorca filmada, la transformación del territorio a través del cine (Leonario Muntaner Editor).

"Fue durante el verano de 2020 que salió una nueva convocatoria de ayudas a la investigación por parte del Instituto de Estudios Baleáricos y Magdalena me propuso optar con esta investigación. Era justo después de la pandemia, aún no podíamos viajar y encontramos que era un buen momento. detuvimos: primero, visionando las películas y, después, en busca de todas las localizaciones", rememora Sebastián. Lo primero que hicieron, de hecho, fue acotar: su investigación se centraría en las películas de ficción rodadas en Mallorca durante el siglo XX, lo que quería decir que excluían los documentales, cortometrajes y series, y también que su trabajo tenía un principio y un final. Empezaría con Flor de Espino, rodada en 1925 y dirigida por Jaime Ferrer, y acabaría en 2000 con El mar, de Agustí Villaronga. En medio, una treintena de películas con decenas de localizaciones que ambas investigadoras tenían previsto visitar e inmortalizar para establecer un análisis comparativo entre fotogramas y actualidad.

La fisonomía de Ciudad

En el mismo paseo del Born por donde circuló en 1985, en un carro tumbado por un caballo, una de las intérpretes deUno, dos, tres, ensaimadas cada vez, dirigida por Lluís Solivellas, ahora reinan las sillas y mesas de la terraza de un bar. La mayoría de las tiendas que aparecen en esta película, ubicadas en la calle de Jaume II, en la plaza Mayor y en Jaume III, o han sido sustituidas por franquicias y cadenas o, peor, son locales donde Sebastián y Brotons han encontrado la barrera bajada o el cartel de 'Es lloga'. Tampoco queda rastro del escaparate de Llibres Mallorca, en funcionamiento desde 1948 y hasta 2015, y por donde pasaba uno de los protagonistas de Bert (Lluís Casasayas, 1998), quien también se acercaba a otro establecimiento ya desaparecido de Ciutat, Es Refugi.

"El otro día iba por el barrio de la Creu, que es donde viven mis padres, y pensaba que es una lástima que no hayamos encontrado ninguna película filmada allí", comparte Magdalena Brotons, "porque ahora todo son galerías de arte y establecimientos dirigidos a los guimers. Es cierto que tenemos fotografías, pero con la imagen filmada la cámara hace un movimiento que te permite recorrer los lugares y resulta curioso, pero los comercios también te dan la medida de los lugares y de los momentos.

Transformaciones brutales

Todos estos son sólo algunos de los ejemplos recientes de los cambios que ha vivido Palma, término municipal que ha acogido a la mayoría de los rodajes documentados en el libro, donde aparecen también fotogramas con localizaciones de películas mucho más antiguas y donde el contraste con el presente es aún mayor. Así sucede, por ejemplo, con una escena de la película La Estrella de Valencia, de Alfred Zeisler, grabada en la calle de la Riera en 1933: se intuye el teatro Principal, pero no hay rastro de las escaleras de acceso a la plaza Mayor, que no llegarían hasta la aplicación del Plan Alomar. Y también son muy llamativos los fotogramas seleccionados deEl secreto de la pedriza, dirigida por Francisco Aguiló en 1926, donde se puede ver el tranvía que pasa por delante de Cort y los impresionantes cambios que han vivido los entornos de la Rambla y de la plaza de Espanya, entre otros.

Sin embargo, fuera de Palma también se rodaron numerosas escenas en películas de toda casta de géneros durante el siglo XX –la diversidad de temáticas de las cintas rodadas en Mallorca va desde el cine de aventuras de Simbad y la princesa y Jack el negro a dramas como El tiempo de la felicidad, pasando por numerosas comedias. Una de las localizaciones más llamativas, de hecho, por el cambio que se percibe hoy en día respecto a las películas rodadas entre los años 20 y 30 del siglo pasado, como La novia del contrabandista, es la Cala de Sant Vicenç, en Pollença. "Ves las imágenes de los años 30 y te duele el corazón", reconoce Brotons, mientras que su compañera lo define como "una de las transformaciones más brutales que hemos podido documentar". "En todo caso, sí nos ha sorprendido que, en tanto que hay numerosos rodajes en zonas litorales, hay pocos en núcleos turísticos, que es donde probablemente se percibirían más estos cambios tan exagerados", continúa Maria Sebastián. "Mientras que, en películas rodadas a otras bandas, lo que llama la atención es darte cuenta de cambios que pueden pasarte desapercibidos en el día a día y que para mí son sintomáticos del momento en que vivimos, en el que todo cambia tan pronto". De hecho, las dos profesoras de Historia del Arte fotografiaron en 2021 los alrededores del hotel Mediterráneo de Palma para compararlos con los fotogramas de películas como Vacaciones en Mallorca, de 1959, y Busqueme a esa chica, de 1964, dirigidas por Giorgio Bianchi y por Fernando Palacios y George Sherman, respectivamente. Cuatro años después, ya realizada la última reforma del paseo Marítimo, también las fotografías de Brotons y Sebastián son parte del pasado.

Son más de medio millar las fotografías que llenan la publicación, editada por Lleonard Muntaner exclusivamente como libro digital. "No es el primer pico que lo hagamos así", responde la editora Maria Muntaner, "porque tuvimos una primera experiencia con el libro exclusivamente digital a principios de año, con un trabajo también de Maria Sebastián, en este caso con Júlia Roman, Caminos de la modernidad. Son libros donde la parte visual tiene mucho peso, y en éste de Mallorca filmada no sólo había muchas imágenes, sino que es muy extenso, tendría unas 600 páginas si lo hubiésemos impreso, así que decidimos apostar sólo por una versión digital. Los libros digitales son una parte muy pequeña de nuestro catálogo, pero al final permiten dar salida a este tipo de proyectos. rodado. Entre otros, figuran la comparativa entre las escenas del baile que aparece en la versión cinematográfica de Bearn que dirigió Jaime Chávarri, rodadas a principios de los ochenta en el edificio donde se ubicaba el Círculo Mallorquín, convertido ahora en el Parlament, y un cartón de rodaje y fragmentos del informe de censura deEl Verdugo, de Luis García Berlanga. Otra de las películas que ocupa numerosas páginas del trabajo, y por mérito propio, es El Mago, dirigida por Guy Green en 1968.

El chalet de 'El Mago'

"Para darte cuenta deberías ir a buscar exactamente eso y, aun así, deberías fijarte mucho", adelanta Magdalena Brotons, "porque no queda ni rastro. Pero en la conocida como playa del Mago, que ya sabemos todos que recibe el nombre, precisamente, por la película que se va a construir. después se derrumbó". Y, aún más, las investigadoras llegaron a localizar el expediente y reproducen sus planos en el libro. Corría el año 1967 cuando se pidió la licencia para la construcción de un chalet de 260 metros cuadrados, diseñado por el arquitecto Carlos Sobrón, que no tenía otra función que la de decorado de la película, como señalan las autoras. "Es la modificación más impactante de todas las que hemos encontrado, y la que probablemente más peso tiene dentro de la memoria colectiva, pero no es, ni mucho menos, la única", relata Sebastián. En la misma película hay al menos otra: una capillita que intenta emular la arquitectura popular griega en el Puerto de Andratx, reconvertido en el puerto de la isla griega de Phraxos para la ficción, si bien de esta otra construcción no han podido localizar más información.

Tampoco han podido acceder a todas las localizaciones que tenían previstas tras distinguir las que resultaban más significativas de la treintena de películas que forman parte del análisis. "Alguna de ellas se rodó en tantos sitios que habría bastado con una para hacer todo el libro", comparten las autoras, "así que decidimos que las aprovecharíamos para hacer la comparativa con aquellas ubicaciones que no salían a ninguna otra cinta. Ahora bien, nos quedó pendiente acceder al hotel Formentor, por ejemplo, porque en ese momento el devi". Otro de los lugares que han quedado pendientes es Marivent, donde no obtuvieron el permiso de la Casa Real para documentar el estado actual del exterior del edificio. Es uno de los escenarios de la película Angustia mortal, rodada 1968 y protagonizada por Michael Caine. "En realidad, lo ves que escala un muro, que es el de las Hermanitas de los Pobres, de General Riera", aclara Maria Sebastian, "y cuando bota no llega allí sino a Marivent. ¡Es la magia del cine!".

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