Las creaciones en las Islas rompen el tabú de la salud mental
En casi todos los lenguajes y géneros, las obras de los creadores de Baleares contribuyen a visibilizar sus múltiples afectaciones
PalmaFue a finales de enero del 2019 que la escritora Neus Canyelles publicó su sexto libro, Las mejores vacaciones de mi vida, después de un paro de casi seis años. La protagonista de la novela es una escritora de nombre Neus que relata su paso por un centro de salud mental después de haberse intentado suicidarse. "Es escritora. Desde hace cuatro años no ha escrito nada. Afirma que se ha retirado. Desde los catorce años no recuerda ninguna temporada buena. Habla de su vida despistada", dice el informe que reproduce la narradora en el mismo libro. Siete años después, en el nuevo libro de Canyelles, la recopilación de cuentos Salas de espera editado también por Empúries, la consulta del psiquiatra se convierte en el escenario del reencuentro de dos personajes, dos mujeres que se conocieron cuando eran niños y que han quedado marcadas por el abuso cometido por los compañeros de escuela contra una de ellas.
Como suele suceder en la obra de la autora mallorquina, galardonada con premios como el Letra de Oro o el Ciudad de Palma, también en Salas de espera se describen, con una naturalidad tan desconcertante como elocuente, tan poco habitual como adecuada, las certezas y, sobre todo, las dudas que acompañan a cualquier trastorno de salud mental. Según la Organización Mundial de la Salud, sufren más de mil millones de personas en el mundo, es decir, una de cada siete. Hasta no hace tanto, sin embargo, en el ámbito cultural todos estos diagnósticos eran, en el mejor de los casos, un tabú; en el peor, un terreno infestado de prejuicios y sitios comunes. Afortunadamente, en los últimos años la situación ha empezado a cambiar, a medida que se incrementaban las campañas de visibilización y sensibilización de la población general.
En primera persona
Entre las numerosas muestras que han vinculado cultura y salud mental en los últimos años en Baleares se pueden diferenciar de tres tipologías. La primera, creadores que comparten experiencias personales. Además de Canyelles, en este grupo se encuentran el dibujante Gonzalo Aeneas y la escritora Almudena Sánchez. El primero es el principal protagonista del cómic Las olimpiadas del sufrimiento (Dolmen), ganador del premio Ciutat de Palma 2020, que se acerca a la realidad de la depresión a través del texto, firmado por Enric Pujadas, y de la imagen, del propio Aeneas. También es la depresión, enfermedad por la que los centros de salud de Baleares atienden a unas 30.000 personas cada año, el trastorno que atraviesa la novela Fármaco (Random House) de Almudena Sánchez. En el texto, la propia autora explica sus objetivos con la escritura del libro. "Quiero definir un estado abstracto", dice, "porque me estoy curando y no tengo ninguna cicatriz que demuestre que he pasado por algo atroz".
Además de los relatos centrados en la experiencia personal de los autores, durante la última década se ha vivido un incremento de otra casta de obras vinculadas a la salud mental: las que invitan a las propias personas diagnosticadas a emplear el arte como una forma de expresarse. Desde la pionera Estepa Teatre, compañía asociada a la agrupación Estel de Llevant, hasta el reciente documental En un lugar de la mente, impulsado por José Corbacho y Catalina Solivellas con la colaboración de 3 Salut Mental, son numerosas y muy diversas las iniciativas que han surgido en este sentido. También destacan, por ejemplo, la exposición fotográfica Yo no soy mi diagnóstico, impulsada por el psicólogo y fotógrafo Vicente Galaso, y el proyecto La forma de los sueños, impulsado por la Universidad de las Islas Baleares.
Un mundo enfermo
El binomio cultura y salud mental ha derivado también en piezas como el largometraje La primera mujer, de Miguel Eek, y la obra de teatro Bad Moon, de Hector Seoane, en la que los autores se acercan a situaciones y personas reales para dar forma a creaciones que invitan a reflexionar sobre estas cuestiones. También en esta tipología se incluye el proyecto multidisciplinar El incendio de las mariposas, el cual la actriz y escritora Agnès Llobet presentó hace más de diez años. El punto de partida fue un poemario, publicado por Ediciones del Despropósito con ilustraciones de Francisco Javier Barrera, surgido del contacto de la misma Llobet con pacientes derivados de psiquiatría que residían en viviendas tuteladas. De este libro surgió una obra de teatro homónima que, sin embargo, la actriz huye de encasillar en la etiqueta de "proyecto sobre salud mental". "No creo que sea correcto definirlo así, porque yo no tenía ni las herramientas ni los recursos para hablar con propiedad de estos temas", afirma, "lo que quería era acercarme a ellos desde una perspectiva artística". Y si bien Llobet reconoce que en los últimos años se ha avanzado mucho en el tratamiento de estas cuestiones, no duda en señalar que queda mucho camino por recorrer. "Se ha hecho mucho trabajo de visibilización", expone, "pero es evidente que no es suficiente. Tenemos un mundo enfermo, enfermo de desigualdades, aceleraciones y presiones. Ante esto, deberían multiplicarse los recursos que se destinan a salud mental, porque son básicos", asegura.