El Teléfono de la Esperanza ha atendido cerca de 25.000 personas desde la pandemia: "Se rompió el tabú del silencio"
La entidad ha atendido desde 1986 un total de 98.540 peticiones de ayuda y cerca del 25% de las demandas se han concentrado en los últimos seis años
PalmaEl Teléfono de la Esperanza ha advertido del incremento significativo del malestar emocional, especialmente después de la pandemia del covid-19, además del impacto psicológico del cuidado prolongado, una realidad que es "invisible" y que afecta mayoritariamente a las mujeres. Según los datos presentados este martes por la entidad, con motivo del 40º aniversario, el Teléfono de la Esperanza en Baleares ha atendido desde 1986 un total de 98.540 peticiones de ayuda y cerca del 25% –24.735– de las demandas se han concentrado en los últimos seis años, como ha apuntado el portavoz, Lino Salas.
Durante este tiempo, las solicitudes llegaron a alcanzar las 5.000 en 2022, después de un descenso previo, y ahora se sitúan en torno a las 3.000 anuales.
Salas ha señalado que la pandemia "rompió el tabú del silencio" en torno a los problemas de salud mental y emocional, y contribuyó a que, durante este período, muchos personajes públicos admitieran públicamente que necesitaban ayuda.
Estos datos se corresponden con lo que el portavoz ha calificado de la "tercera etapa" del Teléfono de la Esperanza, en la que, además de la pandemia, herramientas como el Chat de la Esperanza ampliaron el número de usuarios, con un notable aumento entre las personas de entre 12 y 35 años, que utilizan más esta opción que el teléfono 971.461.112.
"Graves problemas psicológicos"
Según ha puntualizado el portavoz, la puesta en marcha del chat ha detectado "graves problemas psicológicos y comportamientos adictivos, especialmente entre los menores y los jóvenes" causados por el uso de las pantallas, el móvil y las nuevas tecnologías. Este dato lo relaciona con la falta de control y regulación legal en las plataformas y la falta de trabajo en educación que, a su parecer, habría que hacer en este sentido.
La tercera etapa corresponde al período comprendido desde el 2020 hasta la actualidad, en que, con la pandemia, "afloran otros problemas relacionados con la salud mental y emocional que se escondían". Además, hubo un cambio en los datos de uso, ya que en este período el 58% de las personas que llaman son mujeres, frente al 42% de hombres.
La presidenta del Teléfono de la Esperanza, Maria Antònia Mateu, ha explicado que la campaña de este año destaca la situación psicológica de las personas con problemas de salud mental para cuidar de otros, bajo el lema 'Cuidar desgasta'.
'Cuidamos quien nos cuida'
De esta manera, el servicio, bajo el eslogan 'Cuidamos quien nos cuida', ha recordado la importancia de cuidar a las personas cuidadoras. "Muchos cuidadores tardan en pedir ayuda porque sienten culpa por pensar en el bienestar", ha explicado.
Así, ha destacado que el 87% de las personas cuidadoras no profesionales son mujeres, una cifra que se repite en el ámbito laboral, donde ocho de cada diez profesionales del sistema de cuidados también son mujeres. "Hablar de este agotamiento no significa dejar de cuidar, al contrario, es clave para evitar que el desgaste se cronifique", ha asegurado Mateu.
También ha remarcado la situación de personas en situación irregular. "Hay un joven migrante que llama por las tardes para no sentirse solo", ha comentado, antes de añadir que desde el año 2000 la inmigración es uno de los nuevos orígenes de los problemas de salud mental detectados por el servicio.