Se rieron de mí por hablar mallorquín en Mallorca

Un joven denuncia que un grupo de adolescentes se burló de él y de sus amigos por hablar mallorquín y lamenta la falta de respeto hacia la lengua propia de la isla

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ARA Balears
26/10/2026 - 13:31 h

Palma"El otro día se rieron de mí y de mis amigos por hablar en mallorquín". Así comienza el testimonio de Miquel Àngel Suau Morro, un joven que denuncia haber sufrido una situación de burla lingüística en Mallorca. Según explica, un grupo de adolescentes comenzó a imitar de manera exagerada su forma de hablar y a hacer comentarios despectivos cuando él y sus amigos conversaban en mallorquín.

Los hechos comenzaron cuando el grupo de jóvenes pasó por delante de otro grupo que estaba sentado en la calle y le saludó en catalán: "Buenas tardes". Después de continuar caminando, se sentaron un poco más lejos. Fue entonces cuando, según explica el joven en una publicación en su perfil de Instagram, uno de los jóvenes del otro grupo comenzó a hacer comentarios en voz alta, exagerando expresamente el acento mallorquín para provocar las risas de sus amigos.

La situación fue más allá de la imitación. Según el testimonio, el joven también les preguntó si eran "catalufos", en un comentario que no era otra cosa que un nuevo insulto y burla por su identidad lingüística.

Burlas a la lengua propia

El denunciante asegura que la situación le indignó especialmente porque se producía en Mallorca y porque, según explica, los jóvenes que participaban en las burlas también habían nacido en la isla. La mayoría tenían entre 16 y 18 años.

Ante los comentarios, decidió acercarse al grupo para pedir explicaciones al joven que había iniciado las provocaciones. "Fui hacia ellos a preguntarle si ya había acabado de reírse de nosotros", explica.

Más allá del enfrentamiento concreto, el testigo denuncia una actitud de desprecio hacia la lengua propia de Mallorca. Considera que las burlas y mofas por hablar mallorquín no deben normalizarse ni deben tratarse como una simple broma entre jóvenes.

Una cuestión de lengua y de identidad

El joven enmarca la experiencia en una reflexión más amplia sobre la situación del catalán en Mallorca y reclama más autoestima colectiva. "No debemos permitir nunca que se rían de nosotros, de nuestra lengua ni de los mallorquines", defiende.

En su testimonio, también critica lo que considera una situación histórica de subordinación lingüística y cultural y pide que la defensa del mallorquín no se limite a reivindicar su uso, sino que también implique rechazar las actitudes que lo presentan como una lengua de segunda. También reclama respeto tanto por parte de las instituciones como de las personas que viven en la isla, independientemente de su origen. "No es solo que hablemos mallorquín, es que nosotros somos mallorquines", afirma.

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