Los residentes de la antigua prisión de Palma viven ahora en la playa de Can Pere Antoni y en el castillo de Bellver
Médicos del Mundo denuncia que el desalojo solo ha dispersado a las personas sin techo por diferentes puntos de Palma y critica la falta de alternativas de vivienda reales
PalmaLas personas desalojadas recientemente de la antigua cárcel de Palma se han reubicado en diversos puntos de la ciudad, como la playa de Can Pere Antoni, la zona verde junto al edificio de Gesa y el bosque de Bellver. Así lo ha denunciado este viernes la ONG Metges del Món, que alerta que el desalojo no ha resuelto la situación de vulnerabilidad, sino que solo la ha desplazado e invisibilizado.
En un comunicado, la entidad critica que la única alternativa de vivienda que se ofreció a los afectados fue “un trozo de papel” con la posibilidad de dormir dos noches en el parque de bomberos. Según la organización, esta respuesta ha sido claramente insuficiente ante una problemática estructural de sinhogarismo y exclusión social.
“La realidad se ha impuesto”, remarca Metges del Món, que asegura que buena parte de las personas que vivían en la antigua prisión solo han cambiado de ubicación. Así, ahora se han dispersado por espacios abiertos y asentamientos improvisados, a menudo en condiciones aún más precarias.
La ONG advierte que solo un número reducido de personas intenta acceder a los recursos públicos de primera acogida, que califica de “saturados”. En este sentido, insiste en que clausurar asentamientos, ya sean de infraviviendas o de caravanas, no es una solución si no se ofrecen alternativas reales y adaptadas a las necesidades de los residentes.
Metges del Món defiende que antes de actuar hay que identificar quiénes son estas personas y qué necesidades tienen, ya que muchas se encuentran en situación de gran vulnerabilidad social y sanitaria. “No desaparecerán porque se les expulse de un lugar concreto. Simplemente, se trasladarán a otro, en peores condiciones”, advierten.
La entidad reclama a las administraciones más responsabilidad y capacidad de respuesta ante una crisis de vivienda y social que crece sin tregua en Palma.