Detenciones Santa María

Las jóvenes detenidas de Santa Maria relatan qué vivieron: "¿Quién ha pagado tu carrera? No la dejes perder"

Los relatos de las jóvenes detenidas describen seguimientos policiales, interrogatorios, manipulación y chantaje para conseguir pruebas e información sobre otros compañeros

Protesta en el marco de las detenciones de las activistas
29/08/2026 - 13:46 h.
8 min

PalmaLa defensa de las dos jóvenes detenidas por las pintadas en cinco inmobiliarias de Santa Maria ha pedido al juzgado que investiga el caso que impugne diversos extremos del atestado elaborado por la Guardia Civil y que se descarten como pruebas o indicios. El abogado Josep de Luis también solicita que, antes de resolver esta cuestión, sean escuchadas judicialmente las dos investigadas.

La petición llega después de que la Guardia Civil atribuyera a las dos jóvenes tres presuntos delitos: daños continuados, daños contra el patrimonio histórico y pertenencia a grupo criminal. El atestado policial tiene más de 116 páginas y dedica una parte importante de la investigación a intentar establecer vínculos entre las dos detenidas y el movimiento contra la turistificación, especialmente Menys Turisme, Més Vida y Arran Mallorca.

Según el relato de la Guardia Civil, los autores de las pintadas habrían actuado "de manera coordinada y premeditada" y habrían seguido un patrón que coincidiría con el manual de acción directa difundido por Menys Turisme, Més Vida. La Guardia Civil también incorpora seguimientos, imágenes de cámaras de seguridad, redes sociales y objetos que considera relacionados con los hechos. Los relatos de Maria y Aina Maria, a los que ha tenido acceso el ARA Balears, ofrecen otra perspectiva sobre la investigación y sobre cómo se produjeron sus detenciones.

El primer episodio de la detención de Ramis se produce un miércoles por la mañana. Según su relato, salió de casa para coger el tren hacia Palma para ir a clase. Cuando había cruzado la acera, un hombre que no se había identificado le preguntó si era Aina Maria. Ella contestó que sí y el hombre le comunicó que estaba detenida. Ramis explica que inicialmente pensó que podía ser una broma o una estafa. El hombre le mostró una placa de la Guardia Civil y aparecieron tres personas más, dos hombres de paisano y una mujer con un guardapolvos de la Guardia Civil. Le hablaron de unas pintadas en una zona BIC.

Cuando ella aseguró que no sabía de qué le hablaban, según su relato, uno de los agentes le respondió: "Lo sabemos todo de ti, hace unos días que te seguimos". Y habría añadido que la habían seguido en el tren y que sabían qué ruta hacía. El relato de Aina Maria encaja con uno de los elementos que aparecen en el atestado policial: los seguimientos previos a la detención. La Guardia Civil sostiene que había hecho tareas de vigilancia para confirmar la identidad de las personas que aparecían en las imágenes de las cámaras.

Esa misma mañana, Maria había recibido una llamada de un número fijo y, posteriormente, de un móvil. Según su relato, una persona que hablaba en castellano le pidió que se presentara en la Guardia Civil del polígono de Marratxí. Cuando preguntó de qué se trataba, le respondieron que era confidencial y que ya se lo explicarían allí.

La joven fue hasta el polígono con una amiga. Cuando se disponían a subir a la furgoneta, un hombre apareció detrás de ella y le pidió que le confirmara su identidad. Cuando ella respondió afirmativamente, le comunicó que estaba detenida por los presuntos delitos de daños continuados, pertenencia a grupo criminal y daños contra el patrimonio histórico. La detención se produjo, por tanto, antes de que llegara a las dependencias policiales. La activista explica que le pusieron las esposas y que fue trasladada al cuartel del polígono de Marratxí.

Cuando Ramis llegó a las dependencias de Marratxí, según su relato, una agente comenzó a explicarle que la tenían grabada con la otra detenida y que se les veía "la cara perfectamente". También le habló de un tercer detenido y le preguntó dónde estaba.

La joven explica que le tomaron las huellas, le leyeron los derechos y le comunicaron los delitos de los que se le acusaba. Cuando pidió explicaciones sobre la pertenencia a organización criminal, según su relato, los agentes le respondieron que era "una manera de ponerlo porque éramos más de tres personas". También le explicaron que los daños continuados se referían al hecho de que las pintadas habían afectado a más de una inmobiliaria. En esta línea explica que un agente identificado como Tomeu (nombre ficticio) le comunicó que Morro también estaba detenida.

Uno de los puntos centrales de ambos relatos es la insistencia de los agentes para localizar determinados objetos. Aina Maria explica que Tomeu le dijo que, si quería evitar que la situación "escalase" y poder salir pronto de los juzgados, debía "colaborar" y entregar cualquier cosa que pudiera relacionarse con el delito. Según su relato, primero le pidieron el martillo y después los espráis de pintura.

La detenida asegura que negó tener nada. Según su testimonio, el agente le dijo que, si no ayudaba, tendrían que ir a su casa a hacer un registro e hizo referencia a que allí vivían sus padres. "No querrás hacerle eso a tu madre", habría dicho el guardia civil.

Finalmente, los agentes le propusieron que les acompañase a su casa. No entrarían, según le dijeron, sino que esperarían fuera mientras ella entraba a buscar la ropa que llevaba el día de las pintadas. Le especificaron que buscase una sudadera negra, unos pantalones negros, unas deportivas Nike y un pasamontañas. La joven les preguntó por los pantalones, que no sabía a cuáles se referían, y el agente le habría dicho: "Cualquier pantalón negro de chándal".

"Acabamos de coger a tu amiga"

Mientras Aina Maria continuaba en las dependencias policiales, Tomeu volvió a entrar en el despacho, según su relato, y le comunicó que acababan de detener a Maria en Santa Maria, cuando iba con su amiga que también conocía.

El agente le preguntó si la amiga que acompañaba a Morro también había estado el día de los hechos y si había más chicas en el grupo. Ramis decidió no contestar. "No quiero contestar", explica que respondió. Poco después, según el relato, vio a Morro encadenada y llorando delante de una sala situada al otro lado del pasillo. El agente que estaba con Aina Maria habría cerrado la puerta para que no la pudiera ver más.

Morro también relata aquel momento desde su perspectiva. Durante su estancia en las dependencias de Marratxí recibió una llamada de su madre. La joven explica que empezó a llorar y que le dijo que la habían detenido porque la acusaban de las pintadas de las inmobiliarias. Según el relato, un agente interrumpió la conversación y dijo a la madre que ya hablaría con su hija "en otro momento". La madre le reclamó que tenía derecho a saber qué estaba pasando.

La ropa que debía coincidir con las imágenes

Después de la detención de Maria, las dos jóvenes volvieron a coincidir. Según explican, los agentes les volvieron a pedir "colaboración" y les advirtieron que, si no lo hacían, podrían pasar la noche en el calabozo y separadas, momento en el que las dos aceptaron entregar la ropa.

Cuando llegó el momento de ir a Santa Maria, los agentes preguntaron si habría alguien en su casa o si necesitaban las llaves para entrar. Las dos fueron trasladadas juntas.

Primero fueron a casa de Maria y después a la casa de los padres de Aina Maria. Según el relato de esta última, un agente esperó fuera mientras ella entraba a buscar las prendas que le habían indicado. La joven explica que cogió la primera chaqueta negra con capucha que encontró, unos pantalones de chándal y una bufanda naranja de las fiestas del pueblo porque no tenía pasamontañas.

También entregó unas zapatillas deportivas negras, muy rotas y manchadas de pintura blanca. Según su relato, su madre salió de casa llorando y pidió a los agentes cuándo las soltarían. Uno de los policías le respondió: "No se preocupe, señora, la travesura ya está hecha" y le dijo que pensaba que esa misma tarde quedarían en libertad.

"Un lugar seguro, sin micrófonos ni cámaras"

Por su parte, Morro explica que en una de las conversaciones con un guardia civil el agente le preguntó si era de Santa Maria y si amaba el pueblo. "Muchísimo", asegura que respondió Maria. Según su testimonio, el agente cuestionó entonces que amase el municipio y a la vez "rompiese el pueblo" pintando paredes que eran patrimonio histórico. La joven asegura que no contestó. Esta conversación se enmarca en los interrogatorios que, según las investigadas, incluyeron preguntas sobre sus relaciones, su actividad y las personas que los agentes consideraban vinculadas con los hechos.

En la misma línea, Ramis relata una conversación similar con el mismo agente. Poco después de su llegada a las dependencias policiales, que según su declaración era el mismo guardia civil que la había detenido en Santa Maria, se presentó y le volvió a explicar de qué se le acusaba y por qué. Posteriormente, pidió a su compañera del cuerpo que saliera de la habitación y cerrase la puerta.

Aina Maria explica que el agente le aseguró entonces que aquel era "un lugar seguro", sin micrófonos ni cámaras, y que podía hablar con él porque aquello "no constaría en ningún sitio". Según su relato, el guardia civil también le dijo que estaba "a favor de la causa" y que a él también le molestaba que hubiera tantos turistas y no encontrar sitio para poner la toalla cuando iba a la playa.

Según la detenida, el mismo agente fue el único agente que le habló en catalán y le preguntó por S.C. y por su hermano. Aina Maria explica que optó por no dar información sobre ellos. La conversación derivó entonces hacia su vida personal y profesional. La joven explica que al saber que era maestra, le preguntó si ya tenía las oposiciones o si tenía pensado hacerlas.

Según su testimonio, el agente la advirtió que para trabajar en la función pública no podía tener antecedentes y le recomendó que pensara en su futuro. Cuando ella le preguntó si aquella detención podía acabar generando antecedentes, el agente, siempre según su relato, le respondió que si no colaboraban y "la cosa se ensuciaba mucho", sí.

El agente le habría puesto como ejemplo un amigo suyo que había aprobado las oposiciones de maestro en Ibiza y le habría recomendado que se preocupara por su futuro y dejara de hacer "según qué cosas". La conversación, según el relato de Aina Maria, acabó con una referencia al dinero que había costado su formación. "Porque ¿quién es el que ha pagado tu carrera?", explica que le preguntó el agente. La joven le respondió que entre sus padres y ella. Según su testimonio, el agente le contestó que no debía "hacer tirar el dinero" a sus padres, que se habían esforzado para que tuviera un buen futuro.

Los dos relatos coinciden así en situar conversaciones con el mismo agente en las que, además de las preguntas sobre los hechos investigados y sobre otras personas que la Guardia Civil buscaba identificar, se abordaron cuestiones relacionadas con su trayectoria personal y profesional.

Más allá de las pintadas

El atestado de la Guardia Civil dedica una gran parte importante de las diligencias a establecer conexiones entre las investigadas y el activismo contra la turistificación. Los investigadores incorporan publicaciones en las redes sociales, fotografías, seguimientos y otros elementos para sostener la hipótesis de que las pintadas fueron fruto de una acción coordinada.

Tal como publicó anteriormente el ARA Balears, uno de los elementos que destaca el informe es una pancarta con el lema 'SOS Residents. STOP Overturisme' que había en el domicilio de una de las jóvenes. La Guardia Civil la considera un indicio de su vinculación con el movimiento contra la masificación turística y la relaciona como "prueba" de un acto delictivo. Los agentes también consideran relevante la coincidencia entre la manera de actuar que atribuyen a los autores de las pintadas y un manual de acción directa difundido por Menys Turisme, Més Vida, hechos que la defensa cuestiona como valor probatorio.

Ante esta reconstrucción policial, el abogado ha presentado un escrito en el que pide al juzgado que tenga por impugnada la validez del atestado y que declare ilícitos los extremos que la defensa ha expuesto. La petición incluye que estos elementos queden sin valor "probatorio e indiciario" y que, antes de resolver la cuestión, se practique la declaración judicial de las dos investigadas.

El quid de la cuestión se centra así en el valor de los indicios que la Guardia Civil ha recopilado durante la investigación y en la manera como se obtuvieron. Mientras el atestado defiende que las dos jóvenes formaban parte de una actuación coordinada y premeditada, sus relatos ponen el foco en los seguimientos previos, la insistencia de los agentes para obtener objetos y ropa y las preguntas sobre otras personas presuntamente vinculadas a los hechos. La causa deberá determinar ahora si los indicios aportados por la Guardia Civil son lícitos para sostener las acusaciones de daños continuados, daños contra el patrimonio histórico y pertenencia a grupo criminal, y qué valor probatorio tienen las diligencias cuestionadas por la defensa.

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