Cómo era David Pujol, según su amigo Antoni Trobat: “Le enseñaron que las cosas no caen del cielo”

Antoni Trobat, amigo del profesor y candidato a la alcaldía de Palma, nos explica los secretos mejor guardados de su infancia

David Pujol.
30/08/2026 - 15:28 h.
3 min

PalmaEntre sus referentes había el Subcomandante Marcos y Malcolm X, uno de sus ídolos de joven. Jugó a baloncesto, pero también practica desde hace años deportes menos convencionales, como el boxeo. Es fan de Ismael Serrano. Estudió Filología Catalana en la UIB y, después, Antropología en la UB. Cuando Estados Unidos invadió Irak, en el año 2003, los estudiantes del edificio Ramon Llull de la UIB llenaron las paredes de pintadas contra la guerra. Cerca de las escaleras principales aún se puede ver una. La hizo David Pujol, ahora profesor de catalán y candidato de MÉS per Palma a la alcaldía de Ciutat. “Como las otras, la quisieron tapar, pero aún se puede distinguir”. Lo cuenta Antoni Trobat, amigo de David desde los años de universidad.

Se conocieron en una asamblea del Bloc d’Estudiants Independentistes, que ese mismo año se convirtió en el SEPC. “Hemos compartido pasiones diversas y pulsiones juveniles. Nos gustaba discutir largamente aunque no siempre estuviéramos de acuerdo, la acción, salir a la calle. Y como la mayoría de los jóvenes de principios de los 2000, vivíamos a caballo entre la militancia y la fiesta”. Juntos, vivieron noches gloriosas dentro de la escena indie y tecno de principios de siglo en Ciutat, en salas de fiesta como el Cultura Club y el Casino Royale.

Desde los inicios de aquella amistad, Antoni se emociona por una cosa concreta: “David no venía de las escuelas progresistas de Palma como la mayoría de los militantes de la izquierda independentista. Venía de una familia mallorquina normal, de gente trabajadora que, con esfuerzo, pudo llevar a los hijos a La Salle. Con todo, pero, David había descubierto que era diferente, que tenía un idealismo y unas inquietudes propias. Y ha combinado siempre este idealismo romántico con el hecho de tener los pies en la tierra. Desde joven desprende una fuerza muy concreta: es de ideas duras y buenas formas”, defiende Antoni.

Su padre, trabajador del Santander, proviene de Arracó (Andratx); su madre, administrativa durante muchos años de un hotel, es molinera. David, y su hermano mayor, Òscar –“que siempre ha sido su gran ejemplo de superación”– se criaron en el barrio de Son Oliva: “Esto le ha dado calle y facilidad para entender y defender diversos registros. No es fácil, en política, encontrar gente que no sea monócroma, que no se relacione solo con un tipo de personas. En su caso, esta pulsión activista y noctámbula lo puso en contacto con gente de sectores sociales muy diferentes. Y esto es una gran riqueza”, reflexiona. Además, es inquieto, “le gusta ponerse retos, y esta característica también le ha acompañado en el ámbito político”.

En casa, a David le enseñaron que las cosas no caen del cielo, y que uno mismo debe sacarse las castañas del fuego. Así, el candidato a la alcaldía de Palma combinó, durante toda la época de estudiante, trabajo y estudios: por ejemplo, trabajó de reponedor en una tienda de ropa; también en el aeropuerto, tanto en pista como de mozo de equipaje. “Tiene muy claro que uno debe trabajárselo”, dice el amigo.

A pesar de venir de una posición política dura –el anticapitalismo, la izquierda independentista–, David “siempre ha hecho el papel de intentar encontrar consensos”: “Es una persona abierta al diálogo, con un buen talante”, apunta Antoni. Explica, también, que en aquellos efervescentes 2000 tenía el ojo puesto en todas las tendencias, las nuevas maneras de vivir, de hacer: se hizo vegetariano en el año 2001 y estuvo vinculado –¡a pesar de ser un gran urbanita!– a la agroecología, por poner algunos ejemplos. Este “idealismo romántico”, las “convicciones profundas” y un talante “agradable y cercano” son algunos de los aspectos que, para Antoni, hacen especial a David Pujol.

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