Más periodistas que manifestantes en la concentración de Núcleo Nacional en la Feixina
Más de un centenar de antifascistas se reúnen ante el Consolat de la Mar para contraprogramar el Núcleo Nacional y pedir el fin de los discursos de odio
PalmaUna quincena de miembros de Núcleo Nacional se han concentrado este domingo ante el monumento del crucero Baleares, en la Feixina, en un acto que ha acabado reuniendo más periodistas que manifestantes. Paralelamente, a pocos metros, más de un centenar de personas convocadas por la Coordinadora Antifascista de Mallorca se han plantado ante el Consolat de Mar para dejar claro su rechazo al fascismo y reclamar la retirada definitiva del monolito.
Agua teñida de rojo y pintadas antifascistasAgua teñida de rojo y pintadas antifascistas
Cuando los participantes de la concentración de Núcleo Nacional han llegado a la Feixina se han encontrado el agua que rodea el monumento teñida de rojo, además una pintada con mensajes reivindicativos antifascistas. La acción ha marcado el inicio de un acto con escasa participación y una notable presencia mediática.
Durante la lectura del manifiesto, los asistentes han defendido el monumento dedicado al crucero Baleares, construido durante el franquismo para homenajear a los muertos del barco hundido en 1938 durante la Guerra Civil. Los convocantes han reivindicado estos marineros como símbolo de “honor, valor y servicio a la patria”, hasta “dar la propia vida”.
Un símbolo que enfrenta
A la protesta también se han visto banderas republicanas y palestinas.
En este contexto, la concentración ante el Consolat de Mar ha servido para hacer visible esta oposición. Los manifestantes han desplegado pancartas con lemas como 'Ni un espacio al fascismo', 'La Feixina sí que se tumba' y 'Daremos la vuelta al fascismo. Verdad, justicia, reparación y demolición'. También se han oído proclamas como 'No pasarán' y 'Mallorca será la tumba del fascismo'.
En la protesta también se han visto banderas republicanas y palestinas.
Conflicto institucional
La polémica sobre la Feixina no se limita a la calle. El gobierno español considera que el monumento podría vulnerar la Ley de memoria democrática y ha reclamado su retirada.
En cambio, el Ayuntamiento de Palma y el gobierno balear mantienen la protección patrimonial del espacio después de diversas resoluciones judiciales y de la catalogación aprobada por el Consell de Mallorca. Esta discrepancia mantiene el futuro del monumento en un punto de incertidumbre constante.
Con estas dos concentraciones simultáneas, la Feixina vuelve a evidenciarse como uno de los espacios más sensibles de la memoria reciente en Palma. Entre la nostalgia franquista y las demandas antifascistas, el monumento continúa situándose en el centro de un debate que, lejos de cerrarse, se reactiva periódicamente tanto en la calle como en las instituciones.