'Get ready with me' para volvernos completamente locas
Recordemos que el patrimonio inmaterial de estar enfadadas nos pertenece a nosotros, las amargadas, las maltrechas y las mal sufridas. Volvemos al feminismo de 2019, a utilizar la sangre de la copa menstrual para regar las plantas.
PalmaYa hemos tenido suficiente. Basta de clean look, de mechas baby lights, de trad wives, de la vuelta al misticismo y al recogimiento, a los beis y al blanco Cloud Dancer. Basta de macha lattas, de barra, de playlists Pop Pilates Princess. Basta de ese tufo conservador que lo impregna todo y se esparce como un gas inodoro, que nos duerme, poco a poco. Basta de esta evangelización de las buenas costumbres, de la introspección, de las rutinas saludables, silenciosas y sin resaca.
Se acabó. Es el momento de volvernos completamente locas. Y, por eso, es importante tener esto a mano al recibir la primera felicitación este 8-M, que alguien habrá extraído –por ejemplo– de la revista Lecturas: "Sonríe! Hoy es un día excelente para estar orgullosa de quien eres. ¡Buenos días de la mujer!". Ido no. Ha llegado el momento de hacer verdad, vergüenza y rabia.
Debemos rebelarnos, y debemos hacerlo ya, antes de que se nos abra una brecha de género más, la del enfado. Recordemos que el patrimonio inmaterial de estar enfadadas nos pertenece a nosotros, las amargadas, las maltrechas y las mal sufridas. Volvemos al feminismo que dejamos abandonado en 2019: a no depilarnos, a ser algo más punkies, a utilizar la sangre de la copa menstrual para regar las plantas o pintar un cuadro, al gas pimienta, a pelearnos con un idiota de fiesta porque "Eh, tú, ¿me has tocado el culo?". Volvemos al feminismo de Irantzu Varela y Silvia Federici, a lo que era interseccional y de clase, a lo que era antes de ser un 'ismo' más. Que nosotros no somos Hailey Bieber, tías. Que nosotros, si queremos, somos Uma Thurman en Kill Bill.
Cuatro pasos para conquistar el privilegio de la rabia
Esto pretendía ser un decálogo para quemarlo todo. Pero he pensado que es mejor pasar a la práctica, así que get ready with me para conquistar, de nuevo, el privilegio de la rabia:
Primero. Piensa en todas las veces que te has querido sollevar y que te has contenido. No, no se debe a que tu signo del zodiaco sea balanza que quieras cumplir con las expectativas de todos. No, no eres una people pleaser. No te gusta complacer a las personas de nacimiento. Te han enseñado a condicionar tu valía a la validación de los demás. Y, si les haces enfadar, ¿cómo les vas a gustar? Te dicen que evitas el conflicto, que tu papel, por naturaleza, es poner paz; que eres asertiva, dialogante y conciliadora. ¿Pero cuántas fiebres en el labio te ha valido esto? ¿Cuántas veces has llamado al coche, en medio de la autopista, cuando nadie te oía? No necesitas sanar, ni perdonar, ni más terapia. Esa ira no te pertenece a ti, pertenece al mundo. Así que devuélvela.
Segundo. Ten presentes todos los motivos que, bajo la piel, te hacen latir el corazón, hervir la sangre: tu ginecóloga, que insiste en que congeles óvulos, "mujer, que a 30 años ya haces tarde, todavía que no sepas si quieres ser madre"; Julio Iglesias, Pablo Motos, Dani Alves, Rubiales, La Manada; cualquier hombre de tu familia, diciendo "mala hija", "mala limpia", "mala madre"; las muñecas muertas en la escuela de Irán; el hombre del autobús, lascivo; tu vecino, que no se te quejaría tanto si fueras un hombre; el cliente que te debe dinero y que sabe que no lo reclamarás, que no lo confrontarás; el ex de tu amiga, que se ha reinventado y ahora charla de tener 'vínculos' en lugar de parejas; los criptobros, que buscan mujeres de valor y con body count bajo.
Tercero. Quémalo todo, vuelve loca, subleva. Pierde las formas, enfadate, pone mala cara. Canta "Quiere toto de loca", de Metrika, con las ventanas del coche bajadas. Vuélvete a hacer la recha de los ojos bien negra y larga. Tiñete entera rubio platino, pelirroja o morena. Ponte minifalda y uno crop top: desafía las reglas de Pinterest. No te vayas a casa, paga otra ronda de tequilas. Di "no". Di lo que piensas, de verdad, sin filtros, sin pensar en lo que pensarán los demás. No digas "¡Ay, perdona! ¡Sí, sí, gracias! Súper, ningún problema", porque sí, hay un problema, y bien gordo. Deja de hacer de madre de tu chico y de intentar ser la nuera perfecta. No ofrezcas ayuda constantemente, por defecto, como si tuvieras que ganarte el derecho a existir. Pide lo que quieres, con la boca llena. Lucha por lo que te pertenece. Equívocate. No lo hagas todo siempre lo mejor que puedes. Queda mal.
Cuarto. Observa cómo no pasa absolutamente nada.
Enhorabuena. Ahora sí: buen 8 de marzo, hoy y siempre.