Encuentran en Mallorca entierros de hace 3.500 años que revelan los rituales de la edad del bronce
Las excavaciones en la necrópolis de Son Sunyer, en Palma, han localizado restos humanos y cerámicas prehistóricas en niveles relativamente bien conservados, un hallazgo que abre nuevas vías para investigar las dietas y las enfermedades de las primeras comunidades de la isla
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PalmaLa necrópolis de Son Sunyer, en el Pil·larí, en Palma, ha proporcionado restos humanos y materiales arqueológicos de hace aproximadamente 3.500 años que permitirán profundizar en el conocimiento de las prácticas funerarias de la edad del bronce en Mallorca. Las excavaciones de este año han permitido identificar niveles prehistóricos relativamente bien conservados. Un hallazgo que, según los investigadores, abre nuevas posibilidades para estudiar cómo se enterraba a los difuntos y cómo se organizaban las comunidades que habitaban la isla.
"Es la primera vez que se encuentran niveles de la edad del bronce más o menos bien conservados en una necrópolis en Mallorca", explica Pau Sureda, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y codirector de la campaña. Hasta ahora, los hipogeos excavados habían sido removidos y los restos conservados eran escasos. La posibilidad de estudiar estos niveles con metodología arqueológica permitirá investigar el momento de uso de la necrópolis y las características de la población enterrada.
"La joya de la corona es la información potencial que podemos extraer de los restos que hemos encontrado este año y también el año pasado", destaca Sureda. El estudio de los restos humanos podría aportar información sobre las patologías, las dietas y la herencia genética de estas poblaciones. Además, los investigadores ya han identificado evidencias de entierros infantiles, un elemento que abre preguntas sobre la organización social y las prácticas funerarias de la época.
Un hipogeo con restos intactos
Los trabajos se centran en el hipogeo SSU9, descubierto en 2024 y estudiado desde 2025. La necrópolis está formada por nueve cuevas artificiales excavadas en la roca, utilizadas como espacios funerarios durante la edad del bronce. Una parte del conjunto se destruyó durante los siglos XVI y XVII debido a la extracción de marés. El año pasado, los arqueólogos llegaron a un nivel que databa del siglo XIII antes de Cristo. El principal interrogante era si las intervenciones posteriores habían vaciado completamente las cámaras y si, por lo tanto, se había perdido el depósito funerario original.
Este año, sin embargo, han podido comprobar que bajo los niveles posteriores todavía se conservan restos humanos desarticulados y materiales prehistóricos. "Este año hemos podido comprobar que, por debajo de los niveles medievales, ya entramos en la prehistoria y encontramos restos humanos desarticulados", explica Jordi Hernández, director de la campaña de excavación en Son Sunyer. Los investigadores consideran que las cámaras centrales de la necrópolis podrían haber funcionado como osarios. La hipótesis es que los cuerpos se depositaban sobre los bancos o dentro de los nichos y que, posteriormente, los huesos se trasladaban a un espacio central. "Pensamos que los cuerpos se depositaban sobre los bancos o dentro de los nichos y que la parte central servía para realizar las tareas de limpieza", señala Hernández.
Uno de los elementos más destacados de la intervención es la localización de un nicho situado bajo un banco corrido, una disposición que no se había documentado en los otros hipogeos conocidos. La estructura conserva buena parte de su distribución original, con dos nichos enteros y los bancos corridos, a pesar de que una parte del espacio quedó afectada por la extracción de marés. También se conserva allí una losa donde iba encajada la piedra que cerraba el nicho.
Necrópolis alejada de los asentamientos
Son Sunyer se encuentra frente al prado de Sant Jordi, una antigua laguna que se desecó en el siglo XIX. Mientras que en el entorno de este espacio hay documentados asentamientos prehistóricos, en la zona de Son Sunyer y más cerca del mar se han identificado espacios funerarios. Los investigadores plantean que las personas enterradas en la necrópolis podrían haber vivido a cierta distancia, aproximadamente un kilómetro más lejos. El espacio funerario habría ocupado así un lugar diferenciado de los lugares de hábitat. Los hipogeos se empezaron a excavar durante la edad del bronce, en un periodo contemporáneo al de las navetas.
Además de los restos funerarios, el yacimiento conserva materiales que permiten seguir los usos posteriores del espacio, como cerámica de la época talayótica. La combinación de estos hallazgos permitirá estudiar no solo el momento inicial de la necrópolis, sino también las frecuentaciones posteriores. Las excavaciones forman parte de la campaña arqueológica que el equipo del CSIC desarrolla este octubre en Mallorca, bajo la dirección de Pau Sureda, para profundizar en el conocimiento de las sociedades prehistóricas. En Son Sunyer, la intervención da continuidad a un proyecto iniciado en 2020 y reforzado desde 2024 con la colaboración del Instituto de Ciencias del Patrimonio (INCIPIT-CSIC) y de investigadores como Hernández, del Instituto Catalán de Arqueología Clásica (ICAC-CERCA).
La conservación de niveles funerarios de la edad del bronce abre ahora la posibilidad de ir más allá de la descripción de las estructuras y reconstruir aspectos de la vida y la muerte de aquellas comunidades. Como resume Sureda, los hallazgos plantean "toda una serie de nuevos interrogantes" que los investigadores tienen ahora la oportunidad de investigar.