Cala Estancia corre riesgo de desaparecer antes del 2050 y las Baleares, de perder un 17% del PIB per cápita por el cambio climático
Un informe de AXA Climate alerta que Palma podría pasar de 15 a 62 días anuales de calor extrema y llegar al 2027 con cinco de los nueve acuíferos que la abastecen sobreexplotados
-
CAT -
ENG -
DE
PalmaCala Estància corre el riesgo de perder prácticamente toda la arena y desaparecer como playa antes del 2050. Las Baleares podrían ver reducido hasta un 17% el PIB per cápita por los efectos del cambio climático, que ya no es un pronóstico, sino un hecho con consecuencias muy concretas. Y Palma podría pasar de sufrir dos semanas anuales de calor extremo a soportar casi nueve. Son tres de las conclusiones más contundentes de un informe elaborado por AXA Climate y presentado este miércoles por la Fundación AXA, que pone cifras a las consecuencias económicas, ambientales y sociales del calentamiento global en las Islas, y con especial detalle en el caso de Palma.
El estudio Cuidar el presente, proteger el mañana: adaptación climática de la ciudad de Palma, advierte que la erosión costera, la falta de agua y el aumento de la temperatura pueden transformar profundamente la capital balear. Las proyecciones más severas corresponden a un escenario de emisiones elevadas, sin una reducción suficiente del calentamiento global ni medidas de adaptación eficaces.
La primera alerta afecta al litoral. Cala Estància podría perder el 96% de la anchura actual de playa de aquí al 2050, mientras que Can Pere Antoni también vería reducida su anchura un 80%. Según el informe, el nivel medio del mar podría aumentar unos 24 centímetros hasta mediados de siglo, lo que aceleraría la erosión e incrementaría el riesgo de inundaciones durante los temporales. En Cala Estància, la playa pasaría de unos 19 metros de anchura a solo 75 centímetros; en les Troneres, de 16 a 4 metros.
La amenaza también es económica. El turismo, una de las principales actividades de las Baleares, depende del estado de las playas, de la disponibilidad de agua y del confort climático. AXA Climate estima que los efectos combinados del cambio climático podrían provocar “una pérdida de hasta el 17% del PIB per cápita de las Islas hacia el 2050”, según Claudia Ylla, autora del informe, que advierte que habrá que replantear determinadas actividades económicas. "Para mantener la actividad económica, las empresas de Palma se tendrán que adaptar adoptando medidas de complejidad diferente: desde reforzar la cultura del riesgo y la memoria de los episodios pasados hasta replantear la oferta turística teniendo en cuenta el riesgo costero, pasando por la restauración de los ecosistemas marinos y la renaturalización del litoral", explica.
Dos meses anuales de calor extremo
El calor es otra de las grandes amenazas. Según las proyecciones de AXA Climate, “Palma podría pasar de 15 a 62 días anuales con una sensación térmica superior a los 33 grados”. El número de días calurosos aumentaría de 36 a 98, mientras que las noches cálidas pasarían de 36 a 99. La duración media de las olas de calor se podría triplicar.
Las consecuencias afectarían especialmente a las personas mayores, los niños, los enfermos crónicos y los trabajadores expuestos al exterior, pero también al descanso nocturno, la productividad laboral y la actividad turística.
En un escenario extremo y sin medidas adicionales de adaptación, el estudio estima que el calor podría provocar hasta 12.000 muertes adicionales acumuladas en Palma de aquí al 2050. Con políticas eficaces, este riesgo se podría reducir drásticamente. Solo los efectos del calor sobre la economía podrían suponer una pérdida superior al 16% del PIB per cápita balear, según el modelo.
Cinco acuíferos sobreexplotados en 2027
La falta de agua constituye otro de los grandes problemas. Según los autores del informe, “tres de los nueve acuíferos que abastecen Palma ya están sobreexplotados y, si se mantienen los niveles actuales de extracción, en 2027 podrían ser cinco”, han confirmado durante la presentación del trabajo.
La situación se podría agravar con una reducción del 20% de las precipitaciones y un aumento del 10% de la evapotranspiración hasta 2050, que dificultarían la recarga natural de las reservas subterráneas. Además, diversos acuíferos costeros sufren problemas de salinización por la entrada de agua marina, un fenómeno favorecido tanto por las extracciones como por la subida del nivel del mar.
El informe sitúa a Palma en una situación de estrés hídrico extremo. Según el indicador utilizado, la demanda de agua ya multiplica aproximadamente por cinco los recursos renovables disponibles, y podría acercarse a seis veces en 2050. Esta presión se intensifica durante el verano, cuando aumenta el consumo vinculado al turismo.
Inundaciones e incendios: los otros riesgos
AXA Climate también calcula que unas 309.000 personas, aproximadamente el 60% de la población considerada en el estudio, se encontrarían en zonas expuestas en un episodio de inundación excepcional. Se trata de un escenario con un periodo de retorno de mil años, no de una previsión de inundaciones habituales.
Entre los puntos especialmente sensibles se encuentra el entorno del aeropuerto, las zonas industriales, los torrentes y los barrios urbanos más bajos. Los daños podrían afectar a viviendas, infraestructuras de transporte, redes de saneamiento y actividades económicas.
En cuanto a los incendios forestales, las proyecciones apuntan a que el periodo con condiciones favorables al fuego se alargaría unos diez días anuales hasta 2050. Las jornadas con un riesgo al menos moderado pasarían de 162 a 172, en un contexto de una temperatura más elevada y una vegetación sometida a una sequía creciente.
Adaptar Palma antes de que los daños sean irreversibles
Ante estas proyecciones, la Fundación AXA defiende que reducir las emisiones no será suficiente: también será necesario preparar las ciudades y las actividades económicas para afrontar los impactos del cambio climático.
El informe propone restaurar ecosistemas costeros, recuperar vegetación autóctona, renaturalizar espacios urbanos, mejorar la gestión del agua y adaptar los edificios a una temperatura más elevada. También plantea revisar los usos del litoral y preparar protocolos ante las olas de calor y las inundaciones.
El sector turístico tiene un papel especialmente importante. Según el estudio, deberá reducir el consumo de agua, adaptar instalaciones y horarios, e incorporar los riesgos climáticos a las decisiones de inversión.