Científicos de la UIB constatan que proteger el Canal de Menorca ayuda a las especies marinas a adaptarse a los cambios ambientales
La UIB, el Instituto Español de Oceanografía y el Instituto de Investigaciones Marinas detectan más diversidad genética en cuatro especies en la zona del Canal de Menorca donde la pesca de arrastre está prohibida
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PalmaProteger el mar tiene un efecto directo sobre la diversidad genética de las especies marinas. Un estudio de la UIB, que ha contado con la participación de investigadores del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) y del Instituto de Investigaciones Marinas (IIM-CSIC) concluye que proteger los ecosistemas marinos favorece la diversidad genética de las especies que viven en ellos.
El estudio ha analizado cuatro especies de interés pesquero: el salmonete de roca (Mullus surmuletus), el serrano (Serranus cabrilla), la escorpena (Scorpaena notata) y el pulpo común (Octopus vulgaris). La evidencia es clara: los animales marinos analizados que viven dentro de la zona de protección pesquera del Canal de Menorca, donde la pesca de arrastre está prohibida desde hace diez años, "presentan de manera consistente una diversidad genética más elevada". En las cuatro especies, los ejemplares de la zona protegida mostraron más diversidad en el fragmento de ADN analizado que los ejemplares de dos zonas que están abiertas a la pesca.
La diversidad genética es la variedad que hay en el ADN de los individuos de una misma especie y "se puede entender como una caja de herramientas biológica": cuanto más variadas son las herramientas, más posibilidades tiene una población de afrontar cambios en el medio, enfermedades u otros problemas y presiones.
"Los resultados muestran que proteger los hábitats marinos puede ayudar a conservar la variedad genética de las especies, además de favorecer sus poblaciones. Esta variedad es importante para que las especies puedan responder a los cambios futuros", explica Noemi Pasini, autora principal del estudio e investigadora del grupo de investigación en Genética Humana y Evolutiva (HEGEN) de la UIB. Pasini añade que incorporar datos genéticos al seguimiento de la pesca podría ayudar a tomar decisiones de conservación más eficaces.
Más pesca intensiva, menos variedad
Después de crearse la zona protegida en el Canal de Menorca en el año 2016, parte de la actividad pesquera se desplazó hacia otros sectores. El desplazamiento fue especialmente claro en la zona abierta a la pesca más próxima al área protegida.
Al comparar los registros de los barcos con los datos genéticos, los investigadores han encontrado una relación entre la actividad pesquera y la diversidad genética: las zonas donde la pesca había aumentado o se había mantenido presentaban, en general, menos diversidad.
Los resultados también indican que, aunque los peces y otros animales marinos se desplacen entre zonas, este intercambio puede no ser suficiente para compensar los efectos de una presión pesquera intensa y continuada. Así, la pesca podría hacer desaparecer variantes genéticas poco comunes antes de que lleguen individuos nuevos que las puedan aportar.
Cómo se ha hecho el estudio
El equipo analizó cerca de 400 ejemplares recogidos entre 2021 y 2023 en tres zonas del Canal de Menorca. Comparó un fragmento de ADN mitocondrial llamado COI. Este fragmento se utiliza a menudo como una especie de código de barras genético para identificar y comparar organismos.
Los investigadores también estudiaron los registros de la actividad de los barcos entre 2009 y 2023 e hicieron simulaciones para analizar cómo podían haber cambiado las poblaciones a lo largo del tiempo.
Los autores señalan que el estudio analiza solo un fragmento del ADN mitocondrial. Por eso, los datos son un primer indicador y no sustituyen estudios más amplios que analicen una parte mayor del genoma. Aun así, este tipo de análisis es sencillo y asequible, y podría complementar el seguimiento de las zonas protegidas.
En conjunto, los resultados apuntan a que la zona de protección pesquera puede contribuir a conservar las poblaciones explotadas y su variedad genética. Esta información puede ser útil para planificar una gestión más sostenible de los recursos marinos.
Apoyo institucional
El estudio se ha realizado en el marco del proyecto MARFISH (PDR2020/69–ITS 2017-006), financiado por el Gobierno de las Islas Baleares a través del Fondo del Impuesto de Turismo Sostenible. Las campañas CANAL formaron parte del proyecto SosMed, financiado por la Unión Europea mediante los fondos Next Generation y desarrollado a través de un convenio entre el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, a través del Instituto Español de Oceanografía.
El estudio ha sido publicado en la revista científica Biodiversity and Conservation.