Los científicos reiteran la alerta: "Las emisiones de las Baleares están un 80% por encima de las de 1990"
La Academia del Clima y el LINCC de la UIB alertan de que el Archipiélago no ha reducido las emisiones al ritmo comprometido y reclaman transformar el modelo económico y turístico para frenar el calentamiento global
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PalmaLas Islas Baleares están cada vez más lejos de cumplir los compromisos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero fijados para 2030, ya que las emisiones actuales superan en un 80% las registradas en 1990, a pesar de que el objetivo establecido es reducirlas un 40% respecto a aquel año. Esta es una de las principales advertencias del manifiesto por la vida y el futuro de las Baleares que han elaborado la Academia del Clima y el Laboratorio Interdisciplinario sobre Cambio Climático de las Islas Baleares (LINCC), con motivo del Día internacional de la lucha contra el cambio climático, que tiene lugar este sábado 24 de octubre.
El manifiesto, presentado este viernes en Palma por el físico y catedrático de Física de la Tierra de la Universidad de las Islas Baleares (UIB) Damià Gomis y el presidente de la Academia del Clima, Jaume Garau, pone el foco en la necesidad de actuar ante una situación que ya no es una cuestión de futuro, sino que afecta al territorio y a la población. Las dos entidades han hecho un llamamiento a las instituciones, los partidos políticos, las empresas, los colegios profesionales y la sociedad civil para que se impliquen en la coordinación de acciones resilientes contra el calentamiento global.
"La situación que ya vivimos es desalentadora", ha advertido Gomis, que ha destacado que los efectos del cambio climático no solo afectan a los ecosistemas terrestres y marinos, sino también a la salud y la seguridad de las personas. En este sentido, ha recordado que el compromiso de reducción de emisiones para 2030 deriva de los acuerdos climáticos internacionales, especialmente el Acuerdo de París y de la Ley de cambio climático. Sin embargo, los datos de las Baleares evidencian que el Archipiélago no avanza en la dirección necesaria para alcanzar este objetivo.
El científico ha recordado que la temperatura global ya ha aumentado aproximadamente 1,4 grados respecto del periodo preindustrial, muy cerca del límite de 1,5 grados que se fijó como referencia internacional. En el Mediterráneo, el incremento de la temperatura superficial del mar ha sido de 1,6 grados durante los últimos 40 años. Las entidades alertan de que, si se mantiene la trayectoria actual, el calentamiento podría llegar a un incremento de 3,5 grados a finales de siglo. Para evitarlo, consideran imprescindible reducir las emisiones de manera sustancial y avanzar hacia un escenario de descarbonización.
El turismo y el transporte, en el centro del problema
El manifiesto señala la actividad humana, tanto a escala global como local, como la principal causa del calentamiento global. En el caso de las Baleares, las entidades sitúan el modelo económico centrado en el turismo como uno de los factores principales que contribuyen a esta situación. Las emisiones de gases de efecto invernadero derivadas del transporte terrestre, aéreo y marítimo suponen aproximadamente tres cuartas partes del total, mientras que el resto proviene de la producción de electricidad y de otros sectores minoritarios.
Esta distribución evidencia la dificultad de reducir las emisiones sin abordar la movilidad y el modelo turístico. El transporte continúa siendo una de las principales fuentes de contaminación del Archipiélago, mientras que la generación de electricidad ha comenzado a reducir las emisiones gracias a la incorporación de energías renovables y a la mejora de la eficiencia de los procesos. En este sentido, los datos apuntan a que la producción eléctrica ha avanzado en la reducción de las emisiones, con una menor dependencia de los combustibles fósiles y una mejora de la eficiencia energética. Sin embargo, estos progresos no son suficientes para compensar el impacto del transporte.
Por ello, uno de los mensajes centrales del manifiesto es que las Islas son demasiado dependientes del turismo, una actividad que ejerce una gran presión sobre el territorio, los recursos naturales, la energía y las infraestructuras, y que provoca emisiones e impactos que agravan el cambio climático. "No se trata de renunciar al turismo, sino de reducir su peso y diversificar la economía", señalan los impulsores, que reclaman una implicación amplia de todos los organismos, las instituciones, los sectores económicos y la sociedad civil para hacer viable la transformación del modelo.
Estancias más largas y menos viajes de corta duración
Una de las medidas que plantean para reducir el impacto climático del turismo es fomentar estancias más largas. La propuesta parte de la idea de que, si los visitantes permanecen más días en las Islas, las emisiones asociadas al desplazamiento se reparten entre más jornadas de estancia. En cambio, los viajes de corta duración, especialmente los que implican desplazamientos aéreos de larga distancia, tienen una huella climática elevada en relación con el tiempo que se pasa en el destino.
En este sentido, las entidades consideran que determinadas prácticas turísticas, como las escapadas a destinos lejanos para pasar pocos días, contribuyen a agravar el problema. El manifiesto defiende que hay medidas que se pueden adoptar sin necesidad de llegar a restricciones drásticas, pero que requieren revisar los hábitos de movilidad y el modelo de ocio. La reducción del peso del turismo en la economía y la diversificación de la actividad productiva son, por tanto, dos de las líneas de actuación que consideran necesarias para avanzar hacia un modelo más sostenible.
Un verano con temperaturas excepcionales
El manifiesto también recoge los datos que evidencian la evolución del calentamiento en las Baleares. La temperatura media global en 2025 ha aumentado 1,42 grados respecto al periodo preindustrial, mientras que la temperatura superficial media del mar Mediterráneo ha subido 1,6 grados durante los últimos 40 años.
En las Islas, los datos disponibles muestran una tendencia de incremento tanto de la temperatura de la atmósfera como del mar. El documento destaca que el cambio climático ya se traduce en episodios de calor extremo, noches tropicales y una disminución de las precipitaciones, con consecuencias sobre la salud, el agua, el campo, la biodiversidad y la economía. Este verano, julio ha sido el más cálido de las Baleares desde que hay registros oficiales, con una temperatura de 2,9 grados por encima de la media climática. Además, se han registrado más días de calor extremo y noches tropicales, así como un 66% menos de precipitación.
El mar también ha experimentado temperaturas excepcionales. Durante el verano, la temperatura superficial ha alcanzado valores sin precedentes, con anomalías de más de tres grados, y las medias regionales han superado los 29 grados durante periodos prolongados. Las entidades alertan de que el calentamiento del agua degrada ecosistemas esenciales, como las praderas de posidonia, y provoca una subida continuada del nivel del mar, que amenaza las playas y buena parte de la franja costera.
El documento alerta de que los efectos del cambio climático ya son evidentes sobre los ecosistemas terrestres y marinos. Entre las consecuencias, destaca el aumento de la mortalidad de los árboles y las plantas, los cambios en la fenología de las especies agrícolas y los impactos sobre los ecosistemas marinos, especialmente las praderas de posidonia.
En las costas, el aumento del nivel del mar pone en peligro la continuidad de las playas y otras zonas bajas, mientras que las temperaturas más elevadas incrementan la vulnerabilidad de los ecosistemas. La salud humana también está en riesgo. Las olas de calor y las tormentas cada vez más virulentas amenazan a la población, especialmente a los colectivos más vulnerables, y pueden afectar a la disponibilidad de agua y a los recursos necesarios para el funcionamiento de las Islas.
Las emisiones continúan lejos de los objetivos
El manifiesto dedica un apartado específico a las emisiones globales de gases de efecto invernadero, que no han dejado de aumentar desde el periodo preindustrial. Las entidades alertan de que los últimos años han mostrado una estabilización insuficiente y que, sin una reducción drástica, no será posible evitar los escenarios más graves.
En el caso de las Baleares, las emisiones de gases de efecto invernadero han aumentado respecto a 1990. El documento recoge que en 2024 se situaron en 12.218 kilotoneladas de CO₂ equivalente, frente a las 14.229 registradas en 2008, un descenso que, según las entidades, no es suficiente para alcanzar los objetivos climáticos. Los impulsores del manifiesto también cuestionan que la reducción de emisiones prevista en el Plan de transición energética de las Islas Baleares se pueda alcanzar con las medidas actuales. El documento reclama una reducción de la dependencia energética exterior, más electrificación y una transformación del sistema de transporte, que sigue siendo el principal responsable de las emisiones.
El 2050, el horizonte de las emisiones netas cero
Las entidades recuerdan que el objetivo climático no se limita a reducir las emisiones durante los próximos años, sino que implica avanzar hacia la neutralidad climática en 2050. Para alcanzarla, será necesario que las emisiones de gases de efecto invernadero que se generen queden compensadas por las que se retiren de la atmósfera. Este proceso es imprescindible para estabilizar el clima. Mientras las emisiones continúen acumulándose en la atmósfera, la temperatura global continuará aumentando, incluso en el caso de que dejen de crecer al ritmo actual.
Por ello, el manifiesto considera que la reducción de emisiones debe ser una prioridad inmediata y que no se puede aplazar hasta las próximas décadas. Las entidades reclaman acelerar la transición energética, reducir la dependencia de los combustibles fósiles y actuar sobre los sectores que concentran la mayor parte de las emisiones. El documento también advierte que, si se mantiene la trayectoria actual, las Islas Baleares se encaminarán hacia un escenario de calentamiento muy superior a los objetivos internacionales.
La necesidad de un cambio de modelo
El manifiesto recuerda que la Ley de cambio climático establece el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero un 40% en 2030 y un 90% en 2050 respecto a 1990. Las entidades consideran, sin embargo, que el ritmo actual de reducción no permite cumplir estos compromisos. Además, alertan de que los escenarios climáticos apuntan a un incremento de la temperatura global que podría superar los 3,5 grados en 2100 si no se adoptan medidas más ambiciosas.
Por ello, reclaman que las políticas climáticas no se centren solo en la reducción de emisiones, sino también en la resiliencia y la adaptación, con actuaciones que permitan proteger a la población y a los ecosistemas ante los efectos que ya son inevitables. El manifiesto concluye con un llamamiento a reforzar la coordinación entre instituciones, sectores económicos y sociedad civil para impulsar una transformación que permita reducir la presión sobre el territorio y garantizar un futuro más sostenible para las Islas Baleares.