El año en que Robert Graves lloró la pérdida del paraíso
En 1965 el insigne escritor británico, que recaló en Deià en 1929, denunció el turismo de masas en 'Majorca observed'. En 1970 el libro daría nombre a un documental de la BBC, que en 1973 sirvió de acicate para la fundación del grupo ecologista GOB
PalmaEn 1965 el escritor británico Robert Graves, de 70 años, vio amenazado su refugio mediterráneo. Lo había descubierto en 1929 gracias a su amiga, la poetisa norteamericana Gertrude Stein, que entre 1915 y 1916 había residido en el barrio palmesano del Terreno. "Si puedes soportarlo, Mallorca es el paraíso", le había recomendado. El lugar elegido fue Deià, un pueblecito de pescadores de la sierra de Tramuntana, de unos 400 habitantes. A los 36 años, el famoso autor de Yo, Claudio (1934) publicó Mayorca observed, que en castellano se traduciría como ¿Por qué vivo en Mallorca? Era una recopilación de artículos con un marcado tono elegíaco. Formaba parte de una colección sobre las impresiones de distintos escritores ingleses que vivían en el extranjero. El filólogo palmesano Eduard Moyà es el traductor al catalán de algunos poemas del londinense. "Él –asegura– se mostraba profundamente preocupado por las consecuencias del boom turístico en una isla donde había encontrado a la Arcadia feliz de sus admirados clásicos".
Graves no sólo quedó fascinado por los paisajes incólumas de Mallorca, sino también por sus precios bajos. En 1930 hacía, por carta, la siguiente advertencia a un amigo: "¡No publicitis Mallorca! Quizás algún día querrás venir. Y todavía no está desbordada". Tres décadas después, la profecía se había hecho realidad. El aeropuerto de Son Sant Joan, inaugurado en 1960, ya había superado a los dos millones de pasajeros. "Con el apoyo de Camilo José Cela -apunta Moyà-, Graves se animó a enviar una nota a Manuel Fraga, el entonces ministro de Información y Turismo, para pedirle que declarase Deià 'Monumento Nacional' por miedo a que construyeran hoteles. Muchos deianenses, en cambio, reclamaban tenerlos para poder-. pasar hambre, sólo suspiraban romper con el aislamiento que suponía vivir en medio de la Serra".
Robert Graves escalando en Cala Deià.Fundació Robert Graves
Actitud paternalista
Desde que se había instalado en Deià, el sabio de Oxford había dado muestras de su estima por el territorio. "En 1932 –recalca el filólogo– se construyó una casa en las afueras de la localidad, que llamó Ca n'Alluny, convertida hoy en su museo. No dudó en comprar unos terrenos para evitar que unos alemanes le tapasen la vista con una urbanización que debía llamarse Lunaland". Moyà califica la manía proteccionista de Graves como paternalista y no tanto colonialista: "Nunca se mostró prepotente con los mallorquines como sí hicieron los viajeros del siglo XIX, entre ellas, la escritora francesa George Sand, que, en Un invierno en Mallorca (1841), habló despectivamente de 'la isla de los simios'. Graves, en cambio, venía del futuro, de la Inglaterra de la Revolución Industrial, y temía que Deià acabara siendo víctima también del progreso".
Sin embargo, el erudito británico haría mejoras en su locus amoenus mallorquín. "Para facilitar el traslado del pescado al pueblo –afirma el investigador–, el alcalde Joan 'Gelat' le convenció para que pagase la construcción de la carretera en Cala Deià. También consiguió el primer motor de luz para los vecinos. Si en 1969 le nombraron Hijo Adoptivo no fue por su poesía, sino por su implicación. Siempre se le veía por los cafés, conversando con gente".
Un pico a la semana el escritor londinense solía coger el 'correo' para 'bajar' hasta Palma. Presenció con pena su progresiva pérdida de identidad debido a la proliferación de restaurantes, agencias de viajes y tiendas de souvenirs. "Tiene –añade Moyà– un poema titulado Una playa en España, en el que dice que aquí la gente viene a amar rápidamente en vez de encontrar un amor tranquilo y pausado como se hacía antiguamente. En las piezas teatrales que escribió para ser representadas en Ca n'Alluny hay una denuncia constante del boom turístico, que, a su juicio, promueve la americanización de la sociedad y la pérdida de la tradición campesina y de todo su rico patrimonio léxico. Lamenta la gran cantidad de visitantes que ya recibía entonces Deià y que llevaban droga y música demasiado moderna". Con todo, en el filólogo hay una crítica de Graves que le llama la atención: "Hace 60 años ya se mostraba preocupado por el hecho de que hubiera vecinos que cedieran sus casas a extranjeros, lo que hacía subir a los locales".
Curiosamente la figura del genio de las letras británicas atrajo hasta Deià una legión de artistas e intelectuales, entre ellos, Ava Gardner, Tyrone Power, Gabriel García Márquez y Julio Cortázar Siguiendo su estela también estaría. hippies y líderes de bandas pioneras del rock psicodélico como Kevin Ayers. "Eran personas –afirma Moyà– que venían con una lectura de clase, de intelectual, seducidos por el mito edénico que había promovido Graves. En cambio, los proletarios iban de vacaciones a zonas más turísticas como Magaluf".
'Turista individual' versus 'Turista de grupo'
Quien también ha estudiado la visión turística de Graves es el historiador manacorense Antoni Vives Riera, profesor en la Universidad de Barcelona (UB). "Él hacía la distinción entre el 'turista individual' en busca de lugares auténticos y el 'turista de grupo', que se comportaba como una guarda de ovejas con vuelos chárteres organizados por agencias de viajes. Se identificó con el primero y cargó duramente contra el segundo. El problema, sin embargo, es que hoy, con la eclosión de interno peores que los 'turistas de grupo'".
Mayorca observed, sin embargo, no se concibió como un panfleto contra el turismo. "Más bien –afirma el investigador– pretendía ser una ayuda a 'turistas individuales' como Graves interesados en instalarse a vivir en la isla. Se dan consejos sobre temas prácticos, como por ejemplo, dónde escolarizar a sus hijos o dónde comprar mantequilla". El libro contiene la siguiente declaración: "Cuando mis amigos me escriben pidiéndome información sobre 'mi isla', les contesto: 'la isla no es mía, sino de los mallorquines'". Vives, sin embargo, no se está de calificar al escritor británico de supremacista: "Trata a la población local como si fueran unos 'bonos salvajes', a los que admira por su inocencia y sencillez. Asimismo, dice a sus compatriotas que Mallorca es jauja porque el servicio doméstico es mucho más barato que en Londres".
'Expatriado' criticado por la BBC
En 1970, cinco años después de la publicación de Mayorca observed, la BBC estrenó un documental con el mismo título. Era un aviso de alarma sobre la amenaza que estaba suponiendo el boom turístico para la fauna de la isla. Sin embargo, el trabajo contenía una crítica implícita a Graves. "Menciona –dice Vives– 'algunos expatriados que se fijaron en Mallorca cuando todavía no estaba contaminada' y que 'ven a las masas de turistas como plagas de langostas devorando sus placeres privados de paz y discreción'". Al principio del metraje se muestran bañistas en playas al son de la canción Cada día se fiesta en Mallorca, de Los Javaloyas, cantada en inglés. A continuación aparece una muchedumbre de turistas saliendo de aviones en Son Sant Joan y otros paseando por las zonas costeras. Inmediatamente después se evidencia el contraste con un labrador labrante y con imágenes de un mercado agrario acompañadas de música de baile de bot.
El principal promotor de aquella iniciativa fue Richard Brock, un trabajador de la BBC y miembro también de la Royal Society for the Protection of Birds, un grupo de ornitólogos que desde 1967 llegaban a Mallorca en paquetes vacacionales llamados ornithoholidays. Su base operativa era un hotel del Puerto de Pollença, cerca de la sierra de Tramuntana, donde se podían vislumbrar buitres negros, y cerca de la Albufera de Alcudia, que acogía una colonia importante de aves. "El documental -afirma Vives- apuntaba que, aparte del desarrollo turístico, otros problemas para la fauna en Mallorca eran 'prácticas como la caza con trampas o armas de fuego'". El carácter reivindicativo de la cinta queda patente al final cuando se enseñan aves sobrevolando las obras de construcción de la urbanización Ciudad de los Lagos, cerca de la Albufera.
Mayorca observed se proyectó en Palma tres meses después de su estreno en la BBC. Fue en el marco de una feria. Entre el público estaba un grupo de amigos que se habían aficionado a la ornitología por la influencia del mediático naturalista Félix Rodríguez de la Fuente. Uno de ellos era Miquel Rayó, un joven de 18 años. "Aquel documental nos impactó mucho. Nos hizo abrir los ojos a los estragos de la famosa balearización. Enseguida conseguimos una copia para pasarla a escuelas y agrupaciones culturales. Como estaba en inglés, uno de nosotros hacía la traducción simultánea en directo". En diciembre de 1973, tres años después, Rayó sería uno de los ocho socios fundacionales del GOB (Grupo de Ornitología Balear), la gran entidad ecologista de Baleares.
Equidistante con la dictadura
En 1929, después de haber publicadoAdeu a todo esto ', Robert Graves cambió el bullicio de Londres por la tranquilidad de Mallorca. A 34 años, Deià se convirtió en su gran refugio para exorcizar el trauma de la Primera Guerra Mundial, en el que había resultado gravemente herido, y una ruptura amorosa muy dolorosa. Llegó sin sus cuatro hijos, pero en compañía de su nueva pareja, la poetisa estadounidense Laura Riding. En 1936, a los siete años, con el inicio de la Guerra Civil, el excónsul de Inglaterra en Palma les animó a embarcarse hacia Londres a bordo de un destructor británico. "Todo el mundo lloraba cuando partimos", escribió.
Graves no volvería a su Arcadia feliz hasta diez años después, en 1946, pasada la Segunda Guerra Mundial. Esta vez, a 51 años, se instalaría de forma definitiva con su tercera mujer, Beryl Pritchard, y sus tres hijos –el cuarto, Tomàs, nacería en la isla en 1953. Aterrizó en una nueva Mallorca controlada por el fascismo. En julio de 1936 se había posicionado en contra del golpe de estado. Así lo asegura el filólogo Eduard Moyà, que ha estudiado las cartas de aquella época: "Califica a los falangistas de hooligans y en ningún momento elogia a Franco. Confía en que el dictador pronto será derribado para poder volver a la isla. Antes de su primera estancia, Graves había sido concejal del partido laboral en el pueblo donde vivía.
En 1946, al establecerse de nuevo en Deià, Graves optó por la equidistancia. "Tenía claro –dice Moyà– que para poder hacer su vida no debía meterse en política. Se encontró, sin embargo, con un pueblo represaliado, con amigos o conocidos que habían sido asesinados o encarcelados, como el alcalde Joan Gelat . De esa época es un cuento que publicó en el New Yorker protagonizado por un Newanger protagonizado por un Newanger protagonizado por el New Yorker. 'Dios os guardo por muchos años'". La dictadura supo sacar provecho de la presencia del intelectual de Oxford. "Permitía vender en el exterior una imagen de España como un lugar acogedor y tolerante".
Desde Deià, Graves escribiría muchas de sus célebres obras:Yo, Claudi(1934),La diosa blanca(1948),Los mitos griegos(1955) yLa hija de Homero(1955). Sin embargo, para hacer frente a los gastos de una familia numerosa como la suya, colaboró con diferentes publicaciones de gran prestigio internacional que pagaban muy bien. Eran relatos cortos que escaparon de la censura franquista. Tocaban temas como la intolerancia cultural, los peligros del incipiente turismo de masas y la fiebre urbanizadora sin control. En 2024 Nofre Moyà los tradujo al catalán para Nueva Editorial Moll con el títuloBreves historias mallorquinas. Al morir en 1985, a 90 años, Graves quiso ser enterrado en una modesta tumba del cementerio del pueblo desde donde durante 47 años había podido soportar el paraíso, hoy del todo irreconocible.