Prevención

Los accidentes en piscinas de alquiler turístico que se podrían evitar

Los socorristas reclaman reforzar la prevención en las viviendas con medidas como mejor señalización, formación en primeros auxilios y más elementos de seguridad

Piscina comunitaria en una vivienda de alquiler turístico de Mallorca
26/07/2026 - 22:40 h.
3 min

PalmaLas dos muertes por ahogamiento de dos niños de tres años en piscinas de Mallorca en menos de una semana han reabierto el debate sobre las medidas de seguridad en las casas que se dedican a alquiler turístico. Más allá de las responsabilidades que determinen las investigaciones, profesionales de salvamento marítimo, como los socorristas de piscinas, coinciden en que hay actuaciones que podrían reducir el riesgo de que un descuido acabe en tragedia.

Samuel Yanze Adrover y Renzo Gonzalez Falconi, ambos socorristas actualmente de una piscina de hotel, y Aroa Fidalgo, quien fue socorrista en un parque acuático de Mallorca, consideran que la vigilancia activa y constante de los adultos es la principal medida de prevención. "Ningún sistema sustituye a un adulto pendiente del menor", coinciden en señalar, y alertan de que un niño puede ahogarse en cuestión de segundos.

Ahora bien, de acuerdo con su experiencia, también consideran que las viviendas de alquiler turístico podrían incorporar una segunda capa de protección si se aplicaran medidas físicas y protocolos de seguridad. Entre las propuestas que plantean se encuentran la instalación de vallas homologadas con puertas de auto-cierre, alarmas que detecten caídas al agua, cubiertas de seguridad cuando la piscina no se utilice, así como equipamientos de rescate visibles con salvavidas, pértigas y botiquines.

También señalan que sería conveniente que los propietarios facilitaran información clara a los clientes en el momento de la llegada. Según explican, en muchos alojamientos las normas de seguridad o bien son inexistentes o bien pasan desapercibidas. "Donde yo trabajaba, los carteles estaban escondidos y los turistas prácticamente no sabían qué se podía hacer alrededor de la piscina y qué no", explica uno de los socorristas.

La experiencia acumulada en hoteles también pone de manifiesto que muchas situaciones de riesgo tienen su origen en conductas imprudentes. "Por mucho que repitas las normas, muchos turistas no hacen caso. Los niños corren alrededor de la piscina, algunos adultos dejan vasos de vidrio y otros residuos y, cuando hay consumo de alcohol, el riesgo aún aumenta más", señala otro de los profesionales consultados.

Coinciden en que la prevención no debería recaer exclusivamente en los socorristas. Consideran que los propietarios, gestores de los alojamientos turísticos y el personal que trabaja allí deberían recibir formación básica en primeros auxilios y reanimación cardiopulmonar, de manera que puedan actuar durante los primeros minutos de una emergencia si no hay ningún profesional del salvamento presente.

Uno de los socorristas recuerda un accidente que, a su parecer, se podría haber evitado. Durante una actividad organizada por el equipo de animación de un hotel, varios clientes participaban en un juego que consistía en empujar al rival dentro de la piscina. "Cinco minutos después me avisaron, porque uno de los participantes se había roto un brazo. Todos iban borrachos", señala, un ejemplo que evidencia la importancia de valorar los riesgos antes de organizar determinadas actividades.

Precisamente por eso consideran que en algunos alojamientos turísticos, especialmente en los de gran capacidad o en complejos que comercializan diversas villas con piscina, se deben poner medidas que contribuyan a evitar accidentes o minimizar las consecuencias. Sin plantear esta cuestión para todas las viviendas, al menos no de manera obligatoria ni permanente, consideran que la presencia de socorristas en ocasiones especiales podría evitar conductas de riesgo, especialmente cuando hay muchos niños. "Hace pocos días asistí a un cumpleaños en una casa de alquiler y había muchos niños que corrían, hacían payasadas y se empujaban dentro de la piscina. Con un socorrista, o como mínimo, con un cartel visible cerca de las piscinas con diversas normas de uso, muchas de estas conductas no se habrían producido", explica otro socorrista.

Los profesionales también proponen incorporar protocolos visibles de actuación en caso de ahogamiento, mejorar la señalización de las normas de seguridad y crear certificaciones específicas para identificar las viviendas que cumplen estándares reforzados de protección infantil. En cualquier caso, los socorristas insisten en que no existe una solución única. La prevención, aseguran, implica combinar la vigilancia de los adultos, unas instalaciones más seguras, una mejor información a los usuarios y más preparación de las personas que gestionan los alojamientos turísticos. "Cuando se trata de salvar una vida, todas las capas de protección suman", concluyen.

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