Ciudadela y Mahón, reductos progresistas en la isla derechista
El municipio de poniente cambiará ahora de alcalde, mientras que a levante el PSOE resiste en minoría
CiudadelaCiutadella y Maó, los dos mayores municipios de Menorca, resisten a la ofensiva derechista que ha arrasado el resto de ayuntamientos y el propio Consell de la isla, donde la antigua consellera de Vox tiene un papel fundamental. A año y medio de las próximas elecciones, ambos municipios se mantienen con mayorías progresistas, una tendencia sólo compartida en parte con Es Mercadal, donde gobierna el nacionalista Joan Manel Palliser (Entesa de la Izquierda) con el apoyo estratégico del PP local que, dentro del mismo gobierno nadie discute. La fórmula funciona y ni siquiera el terremoto provocado por la reciente condena penal del hasta ahora número uno de los populares, Tóbal Pons, le ha alterado. Despojado de la primera tenencia de alcaldía, Pons sigue formando parte del gobierno, mientras que el PSOE en la oposición ya ha cambiado de portavoz.
La situación no es similar a ninguno de los tres municipios. En Ciutadella, la moción de censura de julio de 2024 ayudó a restablecer la normalidad democrática y arrinconar de nuevo al PP a la oposición. Algo que la izquierda ha pagado con algunas desconsideraciones del Consell en actos públicos, que han llegado a motivar la queja institucional del Ayuntamiento, aunque el alcalde Llorenç Ferrer saque hierro a la situación en público: "Intentamos servir a todo el mundo, nos haya votado o no", asegura.
El regreso, ahora ya bien avenido, del PSOE, PSM-Més por Menorca y Ciutadella Adelante al gobierno municipal ya ha servido al menos para sacar los coches del Born y hacer realidad así uno de los objetivos largamente reivindicados, desde hace décadas, por la gran mayoría de partidos de la ciudad: convertir en zona peatonal la plaza más. A final de mes, de hecho, se hará efectivo el relevo pactado en la alcaldía, con la sustitución del actual alcalde, el socialista Llorenç Ferrer, por el econacionalista Maria Jesús Bagur (PSM). El 1 de febrero, por tanto, Ciutadella estrenará alcaldesa, la cuarta mujer al asumir este cargo desde el inicio de la democracia.
En Mahón, por el contrario, nada está garantizado. El desacuerdo poselectoral entre el PSOE y su socio de los últimos mandatos, Ara Maó, continúa, lo que complica incluso la aprobación anual de los presupuestos. El año pasado se tardó hasta febrero para poder cerrar el acuerdo y este año, a pesar de los buenos augurios del alcalde Héctor Pons, Ara Maó no garantiza todavía su apoyo a las cuentas. La formación, que entre 2015 y 2019 alcanzó la alcaldía con Conxa Juanola, lleva dos años en la oposición y ya ha forzado al gobierno socialista en minoría a tener que aprobar un plan económico-financiero para superar los desajustes provocados por su gestión.
Héctor Pons, el alcalde más joven de Menorca, se desgasta intentando encontrar una solución al problema del agua, que sigue sin ser potable para la mitad de la población desde que en verano de 2024 se declarara una avería en la planta desnitrificadora de Malbúger. Año y medio más tarde, la instalación todavía no se ha podido volver a poner en marcha y las soluciones complementarias, como la nueva desnitrificadora de Sant Climent, serán también insuficientes para hacer frente al creciente alcance del problema. "Vienen años muy duros", anuncia el alcalde, que ya da por hecho que ni siquiera la entrada en funcionamiento de ambas plantas garantizará el abastecimiento de agua que Mahón necesita durante la temporada de verano. "El gobierno está paralizado", critica el portavoz de Ara Maó, Jordi Tutzó, quien acusa a su antiguo socio de haber incumplido sus promesas. "Erramos porque no insistimos más en rehacer el acuerdo de gobierno", admite el alcalde, quien es llamado a nuevos retos por el PSOE, pero con el deber personal de volver a probar suerte en las municipales en el 2027. "Se haría extraño dejarlo", afirma.
Su relación con las administraciones superiores gestionadas por el PP también lo complica todo aún más. El alcalde lucha sin suerte por declarar el municipio como zona tensionada y flexibilizar los alquileres y facilitar el acceso a la vivienda. Igualmente, intenta regular la propiedad del recinto ferial de Menorca, mientras los populares realizan la coz en el municipio y comienzan a concentrar en el Mercadal la actividad de ferias que tradicionalmente había tenido Mahón. "Disponemos de unas instalaciones únicas en Menorca, pero nos quieren sacar la actividad ferial por el morro. Ya ni se esconden", se queja.