05/04/2026
Subdirectora
2 min

Cada semana, Gabriel Le Senne ocupa el puesto de la presidencia del Parlamento y dirige el pleno de la Cámara. Se le ve satisfecho y se nota que le gusta mandar. Pero hay un problema: Le Senne no sabe qué es ser presidente de un parlamento. Esta ignorancia, mezclada con buenas dosis de homofobia, racismo, intolerancia y teorías conspiranoicas como la de la gran sustitución, hacen que alguien tan insignificante como yo, que no manda ni en su casa, no le reconozca como presidente. A él le da igual, claro está. Además, soy mujer y eso me garantiza que me considere un ser inferior con quien no vale la pena perder el tiempo.

La estampa de Le Senne ante el IESPortocristo indignado ante un mural donde se besan parejas del mismo sexo es asquerosa, violenta y peligrosa. Para ser violento, no hace falta gritar ni pegar. Hay violentos muy educados esparcidos por el mundo, y son los que más miedo me dan.

El presidente dice que respeta al colectivo LGTBI, pero incluso eso es violento, porque le respeta mientras no sea visible. También es un ignorante respecto de diversas orientaciones sexuales. El problema es que, como segunda autoridad de las Islas Baleares, se supone que Le Senne debería respetar al colectivo, aunque desconozca por completo su realidad. Dice que un dibujo promueve “determinadas orientaciones”, como si la homosexualidad se pudiera inocular a través del sentido de la vista, pero él no tiene ningún problema en introducir iconografía religiosa en el Parlament, con lo cual falta al respeto a muchos ciudadanos, entre los cuales me incluyo. Sí, considera una falta de respeto que las instituciones de todos practiquen la pornografía religiosa. Quizás alguna Navidad haré como él y me plantaré en el Parlament para hacer un vídeo donde diga tonterías sobre el adoctrinamiento y otras paranoias.

Cada vez que tiene que hacer un discurso, las líneas que lee destilan un odio hacia los migrantes pobres, que hace pensar en los peores momentos del siglo XX en Europa. Como cuando ‘llora’ por la baja natalidad de los indígenas, como si los bebés que aportan los migrantes a Baleares no fueran dignos de consideración por parte de un señor blanco, europeo y de extrema derecha.

Le Senne, sé que hasta te hago contento cuando te digo que no eres mi presidente. Igualmente, te lo quería decir. Me gustaría tener algún día un presidente que nos represente a todos, aunque no esté de acuerdo con muchos ciudadanos. Simplemente, que sepa qué implica su cargo y que esté a la altura.

stats