04/04/2026
Director del ARA Balears
2 min

Un estudio de la UIB vuelve a arrojar luz sobre una realidad imprescindible: los turistas no dejarán de venir por el calor, al menos en los próximos años. Aquella teoría según la cual el cambio climático debía ayudar a reducir la presión turística era un simple disparate. Y la primera reflexión que me viene a la cabeza es: ¿cómo puede ser que no hayamos reflexionado antes sobre el tema? Y la segunda también es evidente: ¿realmente los gobernantes y la sociedad en general esperábamos que el clima hiciera lo que somos incapaces de afrontar?

La respuesta de todo ello es, por encima de todo, constatar que tenemos unos científicos públicos de primer nivel, que son capaces de retratar la realidad, ponernos ante el espejo y recordarnos, sin ninguna arrogancia, que si apostamos por la ciencia siempre nos irá mejor.

El gran problema que sufrimos en Baleares es que somos una potencia turística de primer orden, y la investigación en materia de turismo tiene muchas carencias. No por falta de especialistas, ni de realidad por explorar, sino porque faltan recursos. Por suerte, no tenemos unos gobernantes como Isabel Díaz Ayuso, que descaradamente recortan la universidad pública para favorecer la privada. Pero sí que falta una apuesta decidida por parte de la Administración para fortalecer e implicar la academia en el debate turístico.

Tenemos un impuesto turístico, empresas millonarias y una sociedad preocupada por su futuro. Queremos limitar coches, plazas y chalets, parece. Pero no terminamos de hacerlo. Quizás nos iría mejor si, por el camino, implicamos, como sociedad preocupada por su futuro, la pata del conocimiento científico. El turismo debería ser ciencia en las Islas. Nos ayudaría a superar las opiniones cerradas y previsibles.

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