Tribuna abierta

La financiación que nos merecemos: no admitimos ni renuncias ni chantajes

Lluís Apesteguia
27/02/2026
3 min

Es innegable que el acuerdo entre Esquerra y el PSOE ha forzado al gobierno español a mover ficha, lo que supone una oportunidad: el actual sistema, caducado desde 2014, nos es claramente contrario y debemos hacer lo posible para cambiarlo.

Ahora mismo somos la 2a comunidad a la hora de aportar: la capacidad fiscal por habitante es de 3.248 €, un 21% por encima de la media. A la hora de recibir se gira la tortilla: pasamos a ocupar la 10ª posición, 2.867 € en recursos recibidos por habitante, un 1,5% por debajo de la media.

La propuesta del gobierno español en realidad no es un nuevo sistema; básicamente es la actual con algunos retoques, pero el Estado pone más dinero a repartir, en concreto 20.975 millones de euros.

De este aumento, las Islas Baleares recibirán 412 millones; esto es, el 1,96% de los nuevos fondos. El problema es que representamos el 2,53% de la población... así que ya salimos maltrechos desde el principio: mientras que del incremento de fondo cada murciano recibirá 757 € y cada andaluz, 562 €, por cada mallorquín el Estado sólo devolverá 334 € más a la Comunidad Autónoma para pagar la sanidad, la educación,.

Evidentemente, la gente de MÉS por Mallorca defendemos la plena soberanía fiscal para gestionar, recaudar y regular nuestros impuestos, tal y como hacen País Vasco y Navarra con sus conciertos económicos. Pero mientras seguimos en las comunidades de régimen común, habíamos hecho un gran acuerdo con entidades sociales, patronales, sindicatos y partidos políticos para que el nuevo sistema de financiación incluyera algunos nuevos factores de cálculo irrenunciables: la población flotante, el incremento demográfico y el mayor coste de la vida. Además, debíamos conseguir que la insularidad se tuviera más en cuenta, y que si somos de los primeros a la hora de aportar no sigamos siendo de los últimos a la hora de recibir (el conocido como criterio de ordinalidad).

Lo cierto es que la propuesta del Ministerio no incluye ninguno de estos elementos. Ninguna. Absolutamente ninguna.

Para empezar, la insularidad pierde peso: pasa de contar el 0,6% (que ya era insuficiente) al 0,5%. Esto ya es reírse del santo y de la fiesta. Porque además, de los criterios 'territoriales' es el único que no se reparte homogéneamente: en cuanto a la superficie, que computará un 1,6%, un km² es igual en Algaida que en Talavera de la Reina; o la dispersión de la población, que contará un 0,5% en la financiación, se calcula igual en Formentera que en Teruel. Pero la insularidad no: el 75% va destinada a Canarias, el 25% a Baleares.

En el Estado no quieren tener en cuenta a la población flotante, como si los turistas y trabajadores temporales que vienen a las Islas Baleares no tuvieran que necesitar carreteras, autobuses, trenes, policía... Tampoco el crecimiento demográfico, como si más gente no significara tener que construir más escuelas y centros de salud y contratar más enfermeros y profesores.

Con el nuevo sistema las Islas Baleares pasarían a recibir 3.201€ por habitante, de una media de 3.388€. Es decir, de estar un 1,5% por debajo de la media a situarnos un 5,8% por debajo de esa media; de ser los 10ns a la hora de recibir, a ser los 13ns.

No tener en cuenta el coste de la vida de forma capital nos condena al empobrecimiento de forma definitiva: la ministra no puede entender (o sí, y le da igual) que si aquí queremos atraer a médicos o maestros deben cobrar más de lo que cobrarían en Guadalajara, porque con el mismo sueldo aquí vivirían peor, y lo mismo hay que tener en cuenta para.

Porque recibir menos que el resto es doblemente injusto: un euro en Baleares vale menos que la Península. Si por cada ciudadano se transfieren 1.147 € de las Islas Baleares a Extremadura, por cada 150 habitantes la Junta dispondrá de 172.050 € más que el Gobierno, pero es que con esto puede comprar 3 viviendas en Don Benito para dedicar a vivienda social, mientras que con esta cantidad Ibavi no puede adquirir ni una coche.

A los números muchas veces se les puede hacer decir lo que uno quiera; de todos modos, en referencia a la nueva propuesta de financiación autonómica ha habido inasumibles ejercicios de malabarismo justificativo, porque el objetivo es que salimos más expoliados y maltratados.

Por eso, ahora que celebramos el inicio de la recuperación de nuestro autogobierno, conjurémonos a no renunciar a nada de lo que merecemos ni a ceder a ningún chantaje, ya hacer un gran frente común, social y político. Ponemos, por una vez, el país por delante del partido.

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